El huracán, las teorías de la conspiración y el ataúd que regresó

Los estragos de un huracán no sólo tienen que ver con la fuerza que éste tiene, sino con el entorno en que éste se desenvuelve.

En esta ocasión, mi columna está dividida en tres partes, porque no puedo dejar pasar por alto los recientes acontecimientos y lo absurdo de algunas teorías de la conspiración.

Todos los mexicanos fuimos muy afortunados la semana pasada, porque el denominado ?peor huracán de la historia?, de nombre Patricia, que estaba generando vientos de casi 400 kilómetros por hora, no causó ni por asomo, los daños que se estaban previendo, y en cuestión de muy pocas horas pasó de ser un temible ciclón a una depresión tropical.

El Presidente de la República, Enrique Peña Nieto no solo estuvo completamente al pendiente del meteoro, sino que creó una comisión de subsecretarios para que se dieran a la tarea de atender las necesidades de la población.

Pero como en un episodio de la popular serie ?House of Cards?, como por arte de magia, el monstruo se desintegró, lo que en lo personal me llenó de alegría.

Sin embargo, he visto en diferentes redes sociales cosas verdaderamente absurdas con respecto a este evento, si bien es cierto que no soy ni por asomo, defensor y mucho menos admirador del Presidente de la República, y a veces ni siquiera entiendo cómo se le ocurren tantos desvaríos (como la afirmación respecto a que el huracán no había hecho el daño que se esperaba por las cadenas de oración y la fe del pueblo de México) sí me ha llenado de asombro, de tristeza y hasta de risa, lo que algunos mexicanos han dicho.

Pues sí, ahí donde un fenómeno no termina de ser comprendido por las mentes obtusas, éstas en vez de acudir a la ciencia e incluso a sentido común para recibir una respuesta fiable, prefieren usar su imaginación y contarse un thriller atractivo para que todo tenga sentido.

Sin duda alguna todos los mexicanos estábamos aterrados. Teníamos al huracán más fuerte del mundo frente a nuestras costas (y técnicamente lo era, tuvo los vientos más veloces jamás registrados en la historia), la comunidad internacional se consternó y nos enviaron su solidaridad y deseos para libráramos el mal día (hasta el Presidente Obama dijo en su cuenta de twitter que México estaba en su pensamiento, y cuando México ha estado en la mente de cualquier Presidente de los Estados Unidos, nada bueno nos depara el destino). Parecía ser una catástrofe histórica, fotografías tomadas desde el espacio, predicciones y alertas estaban por doquier.

Y afortunadamente, no pasó mucho en realidad...

Y como el fenómeno meteorológico más grande de la historia no causó gran cosa, entonces hay que buscar explicaciones para saber qué fue lo que pasó. Que de primera mano no está mal hacerlo, pero resulta algo tan complejo que para muchos tiene una respuesta simple.

Se empezó a decir que hay una manipulación deliberada del Gobierno de México (compraron líderes de opinión nacionales y extranjeros y hasta astronautas), que si les pagaron a los gringos para que manipularan el clima (HAARP) o que crearon el fenómeno deliberadamente para vender esos terrenos a corporaciones transnacionales. De verdad, hay gente que piensa eso.

En varias cuentas de twitter se puede leer:

?Buscan inundar estados y poblaciones para vender esos terrenos a corporaciones transnacionales?.

?El gobierno de Peña le pagó al gobierno de U.S. para que por medio de cierta tecnología manipulen el clima de México.?

?El #HuracanPatricia es demasiado poderoso para poder ser natural, esto es provocado por las armas climáticas de los Estados Unidos (HAARP).?

Los estragos de un huracán no sólo tienen que ver con la fuerza que éste tiene, sino con el entorno en que éste se desenvuelve. Ese mismo huracán en otras condiciones hubiera causado una devastación histórica de decenas de miles de muertos. El tifón Haiyan en Filipinas con una magnitud parecida a la de Patricia dejó una terrible destrucción.

El huracán Katrina, por su parte, devastó Nueva Orleans. ¿Entonces por qué Patricia no acabó con Jalisco?

La respuesta (compleja para muchos, tanto que algunas personas son capaces de escribir aberraciones como las mencionadas en líneas anteriores) es simple. Nueva Orleans se encuentra debajo del novel del mar y la ciudad estadounidense está protegida por diques. Estos cedieron y la ciudad terminó completamente inundada.

En cambio, el huracán Patricia arribó a una zona poco menos que inhóspita, donde hay pequeños poblados (y si bien hay 10 mil damnificados, no había ?mucho? que destruir). Ciudades como Manzanillo se vieron afectadas, pero el huracán no llegó directamente de tal forma que los daños que habrá en ese puerto, no serán de mayor consideración.

Además los fenómenos meteorológico son impredecibles. Pueden bajar de categoría, pueden desviar su ruta. El año pasado el huracán Odile (menos potente) arrasó Los Cabos porque surgió de improviso. En cambio, a Patricia la conocimos con dos días de anticipación y las autoridades pudieron ejecutar medidas preventivas. Después de las vergüenzas pasadas en otros fenómenos, nuestras autoridades ahora sí mostraron mayor organización. La sociedad civil estuvo activa, por medio de las redes sociales la gente se informó y tomó medidas precautorias.

Algunos cuestionan por qué a la gente se le dijo que le huracán iba a ser peor y no lo fue tanto. La respuesta es muy sencilla: Más vale una persona con pánico pero viva, que un muerto por exceso de confianza. También tenemos que mencionar que no fueron las autoridades las primeras en afirmar que este sería el huracán más fuerte de la historia. Esa afirmación fue hecha por instancias internacionales y académicos. Y de hecho así lo fue, tuvimos en nuestras narices al huracán más potente, pero regresamos al tema del entorno, el cual no fue propicio para que se presentara una catástrofe de gran magnitud: Terrenos inhóspitos, la forma en que el huracán entró en tierra, las medidas preventivas, montañas que hacen que huracán no se pueda desplazar con su potencia máxima por un gran tramo de territorio y un sinnúmero de razones más.

Las autoridades deben plantear el peor de los escenarios. Si una catástrofe puede ocurrir, se debe alertar tomando en cuenta que ello es una posibilidad. Cuando no se hace así, cuando se supone que el fenómeno no va a ser tan fuerte, entonces es cuando vienen las desgracias. Así George Bush desestimó al huracán Katrina y las consecuencias las conocemos todos.

La respuesta a las cuestiones es simple. El huracán más potente de la historia no produjo una tragedia de grandes proporciones, y no hay contradicción en esa afirmación, no hay complot.

En vez de inventarnos historias, deberíamos de congratularnos de que la cultura de protección civil y también la fortuna hasta el momento nos ha mantenido a salvo.

Por ello es que quiero referirme a 20 argumentos y creencias irracionales que continuamente escucho:

1. La ciencia no lo sabe todo

Efectivamente. A la ciencia lo que le gusta, realmente, es hacer preguntas bien formuladas, e intentar hallar respuestas con las herramientas del método científico. Lo interesante es que la ciencia es capaz de avanzar sin esas respuestas, e incluso modificándolas.

Ningún científico se sienta en su mesa y dice: ?Hoy voy a resolver este gran problema de la humanidad?. Si lo que uno quiere son respuestas como el que mira las soluciones del crucigrama en la última página, la tienes muy difícil con la ciencia. Es mejor probar con las creencias.

2. ?A mí me funciona?

Para conocer los efectos de un medicamento no basta con dar la medicación a los pacientes y ver cómo evolucionan. Se deben diseñar experimentos ?doble ciego?, donde se debe analizar el efecto sobre personas sanas y enfermas, y donde ni siquiera los médicos saben si están administrando el compuesto o un simple placebo. Después, los resultados dirán si esa medicación hace algo más que si no tomáramos nada.

Frente a todo este gasto inútil está el ?a mí me funciona?, que asegura la efectividad de cualquier potaje viscoso, que se ha saltado todos los ? costosos ? mecanismos de las farmacéuticas. Hay una versión aún más hilarante: El ?a fulanito le funciona?; aunque al final, si indagas mucho, ni fulanito es el que tomaba el potaje, ni eso llegó a funcionar.

3.?En YouTube hay un vídeo que lo explica todo?

?Hay tres niveles de explicación por vídeo de tonterías. En primer lugar, las grabaciones borrosas, algo que sigue siendo posible aunque las cámaras de hoy día sean increíblemente buenas.

Luego están los vídeos con textos comic sans (es importante que sean de ese tipo de letra, en morado o rojo preferiblemente), y, como documento definitivo, está el ?video subido en youtube?. Sobre todo, si pones la etiqueta ?Zeitgeist?.

Y es que, ¿para qué esforzarse en hacer sesudos estudios cuando con un vídeo de cinco minutos puedes saber todo acerca de cualquier asunto??.

4. ?Ya lo decían los antiguos?

Esta afirmación tiene dos vertientes: la de personas que afirman que todo está en su libro sagrado (Biblia, Corán, etc.), y la de personas que afirman que está en las escrituras sagradas de alguna civilización perdida (mayas, egipcios?). A ninguna de ellas tanta sabiduría les ha servido para evitar el fin de su civilización.

5 ?Lo natural es más sano?

Está muy extendida la creencia de que la naturaleza está ahí para ayudarnos y servirnos. Es decir, los seres vivos se matan, comen, envenenan y parasitan, pero cuando llega el ser humano, dejan toda esa mala forma de comportarse y les da por producir únicamente cosas sanas ¡genial!

6. ?¿Qué mal puede hacer??

¿Qué mal puede hacer reenviar una cadena, tomar una infusión de un yerbajo o realizar un ritual? Es algo que nos preguntamos cuando tenemos la oportunidad de realizar cosas aparentemente inocuas que nos venden como altamente beneficiosas. Sin embargo pueden tener efectos no deseados.

En realidad, incorporamos a nuestro saber aquellas cosas que sí tienen un gran efecto aunque parezcan inocuas. Por ejemplo, lavarse las manos.?

7. ?Todo es relativo (como decía Einstein?)?

?Einstein nunca dijo que ?todo es relativo?. El relativismo filosófico pretende poner a la misma altura el conocimiento adquirido durante siglos de desarrollo científico con las ideas felices de ciertos filósofos. Sin embargo, nada tiene que ver una cosa con la otra. Ni siquiera lo pudo decir de forma literal en sus teorías, que precisamente postulan que la velocidad de la luz es absoluta, no relativa.

8. ?Tú no lo puedes entender?

Un truco cuando no se es capaz de convencer al interlocutor es dejarlo ?fuera? de la capacidad de entendimiento. Sin embargo, difícilmente se puede achacar a un científico, cuya misión es explicar de la mejor forma posible su trabajo, ya sea a otros colegas, ya sea en forma de divulgación.

9.?Por culpa de la química estamos peor que antes?

Está extendida la creencia de que hay cosas con química y cosas sin química. Eso es imposible. En este mundo nada escapa a las leyes de la química, y menos si pasa por nuestro estómago. O mejor dicho, por nuestra boca, pues la primera salivación ya tiene un significado químico.

De la misma forma que alguien que sufre un bombardeo no puede echar la culpa a la ley de la gravedad porque caigan bombas, no podemos echar la culpa a la química de los desmanes de los humanos.

10. ?Todas las opiniones valen lo mismo?

Hay que diferenciar entre libertad de expresión y el respeto a que las personas puedan decir lo que quieran, y otra muy distinta que cualquier opinión sin fundamento tenga que ser tratada como la más versada. Si vamos al cine, está bien que todos opinemos sobre qué películas queremos ver, y qué nos ha parecido, porque nos amparamos en la libertad de expresión.

Pero eso no significa que tengamos que respetar las tonterías que pueda decir uno, como por ejemplo, que los actores son seres bajitos que viven en la pared del cine.

En la televisión se suele caer en ese error cuando se da el mismo tiempo a las posiciones crédulas y escéptica, a modo de falsa imparcialidad. Richard Dawkins explica muy bien por qué no debate con creacionistas.

11.?Hay una mano oculta?

Lo sabe la CIA, lo sabe la NASA y el Vaticano. Los escépticos son como los cornudos, que parecen que son los últimos en enterarse del tema. En serio, ¿cuánto cuesta mantener un secreto pequeño entre tus amistades? ¿Te imaginas lo difícil que es que tantas personas mantengan el secreto como si nada?

12. ?Eres tan crédulo que solo te crees las versiones oficiales?

En realidad no nos interesan las versiones oficiales ni tampoco las alternativas, lo que nos importa es la evidencia, las pruebas, lo tangible, nada más y nada menos.

13. ?Pareces demasiado preocupado por desmentir esto. Debes de estar a sueldo de [?]?

Los intereses de los escépticos están con los hechos, no con la defensa de corporaciones o empresas de las cuales, no obtenemos nada. Está bien cuestionar a las multinacionales, pero que una corporación o institución no sea del agrado de muchos o no les inspire confianza o simplemente esté de moda odiarla, no significa que estén ingresándome en una cuenta en Suiza todos los meses.

14. ?Ni tú ni yo estuvimos allí, así que nadie lo puede asegurar?

Que no hayamos presenciado la construcción de las Pirámides no significa que no podamos tener certeza sobre lo que realmente sucedió. Para eso existen pruebas históricas, historiográficas, arqueológicas y un sinnúmero de documentos y evidencia que relatan lo ocurrido.

Quizá algunos hechos se distorsionen un poco con el paso del tiempo, pero eso no significa que todo lo que sabemos sobre la historia sea falso o que la historia en si sea un enigma indescifrable sobre el que nadie pueda dar fe.

15. ?¿Cómo sabes que esa evidencia es cierta o no??

Para desmontar una teoría de conspiración o una práctica pseudocientífica se recurre a muchas fuentes, experimentos, investigaciones y observaciones independientes. Ahora, si crees que miles de científicos, historiadores, investigadores y periodistas alrededor del mundo son parte de una conspiración que busca engañarnos, no hay mucho más que decir.

16 ?No necesito evidencia, todo el mundo sabe que (?)?

Apelar al conocimiento popular es otra salida recurrente de este tipo de personas. Sin embargo los ?todo el mundo sabe que?? o los ?es evidente que?? no prueban absolutamente nada y es más, constituyen una conocida falacia lógica que a esta altura ya no es necesario explicar.

17. ?Bueno, al menos él propone algo ¿Y tú qué propones por el bien de la humanidad??

Los seguidores de ciertos iluminados que prometen el paraíso suelen ocupar este argumento cuando quedan contra las cuerdas. Es una especie de falacia moralista que considera las ?intenciones? como argumento suficiente para darle validez a una propuesta.

Un charlatán puede ser solo un ignorante con buenas intenciones o un estafador malintencionado, en cualquier caso una propuesta debe ser juzgada por su consistencia y resultados (o carencia de éstos), no por sus intenciones.

18.?Yo no estoy de acuerdo con esos estudios científicos, porque yo opino que (?)?

Cada quien es libre de creer lo que le venga en gana, siempre que entienda también que los hechos no son un asunto de opiniones sino de evidencia. Si lo que dicen los estudios no te convence, perfecto, reúne tu propia evidencia, escribe un estudio y compártelo con la comunidad científica, ellos estarán felices de analizar tus pruebas.

19. ?Tal cosa era considerada imposible en el pasado, pero ahora es un hecho, por lo tanto lo que yo digo será posible en el futuro?

No se toma en cuenta que muchas cosas que se consideraron estúpidas en el pasado siguen siendo estúpidas ahora. Y segundo, que algo que actualmente es un hecho en la antigüedad fuese considerado una locura, no significa que todo lo que hoy consideramos inaplicable sea posible en el futuro.

Antiguamente habían muchos motivos para rechazar propuestas nuevas, entre ellas el limitado entendimiento sobre las leyes que rigen el universo o el sesgo impuesto por la religión que era mucho más dominante.

20. ?Eso es justamente lo que el gobierno te quiere hacer creer?

Pensar que el gobierno, los medios de comunicación y las corporaciones forman una siniestra alianza con fines malévolos es una creencia muy propia de la mente conspiranoica.

Curiosamente estos individuos también creen que los planes complejos y ultra-secretos de esta élite superpoderosa son vulnerables a ser descifrados por cualquier ?friki? que vive en el sótano de su madre y administra un blog esotérico.

Es una pena que estemos rodeados de tantas personas que se alejen de la razón y esgriman todas estos pseudo argumentos, para tratar de sostener cosas completamente absurdas.

Por último, quiero referirme a un caso histórico, fiel a mi costumbre semanal, respecto de un curioso caso acaecido debido a un huracán.

Si en las películas de Tarzán, las de Johnny Weissmüller, los elefantes moribundos abandonaban la manada para dirigirse al cementerio de elefantes, el ataúd de Charles Francis Coghlan supo recorrer el camino, más de 5.000 Km por mar, para regresar a casa y ser enterrado.

El actor canadiense Charles Francis Coghlan, nacido en la isla Prince Edward, tuvo cierto éxito representando papeles de obras de Shakespeare, lo que le llevó a un gira por EEUU.

En la ciudad de Galveston, Texas (ciudad que debe su nombre al explorador militar español Bernardo de Gálvez), el actor se encontró indispuesto y aquella noche tuvo que actuar su suplente. A los pocos días, el 27 de noviembre de 1899, fallecía por una insuficiencia cardíaca.

Su mujer, que lo acompañaba en el gira, no pudo cumplir su última voluntad, que era la de ser cremado, toda vez que aquella ciudad no disponía de crematorio. Además, su hija había enfermado gravemente y tuvo que regresar a Canadá. Por lo tanto, ordenó que su marido fuese enterrado en Galveston hasta poder repatriarlo a su hogar.

Unos meses más tarde, un terrible huracán arrasó la isla de Galveston y el cementerio se inundó. Cuando pudieron acceder al cementerio, comprobaron que algunos ataúdes habían sido arrancados de sus tumbas y el de Coghlan había desaparecido. Los buscaron durante varios días pero ni rastro. El ataúd había sido arrastrado hacia el mar hasta el golfo de México.

Los años dieron para muchas versiones sobre dónde había ido a parar el ataúd pero la más espectacular fue la que dio Robert LeRoy Ripley, en 1929, en su columna del Evening Post, Believe it or not! (¡Lo creas o no!), en la que contaba hechos extraños y que, debido a su éxito, tuvo su continuidad en radio, TV y la publicación de varios libros y cómics. Según la versión de Ripley, el ataúd fue arrastrado por la corriente del Golfo hacia el Norte donde unos pescadores lo habrían encontrado, 8 años después, cerca de la isla Prince Edward donde fue enterrado. El ataúd había vuelto a casa.

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