Columna Incómoda. Comisiones de la Verdad: Televisa y Azteca

Los debates sobre el debate de presidenciales tuvo un nuevo capítulo: la arrogancia de Ricardo Salinas Pliego para no transmitir dicho evento y en su lugar, desafiando a autoridades del IFE y partidos políticos, transmitiendo en el mismo horario un partido de fútbol soccer.

 

Lo más lamentable de todo este tema es el silencio de los legisladores y partidos políticos que aprobaron la reforma electoral de 2007 y que no han arropado ni defendido al IFE de la ofensiva de TV Azteca para no pagar sus sanciones y para negarse a acatar recomendaciones o sumarse a las campañas en pro de la democratización del país.

 

Ayer, en el clímax del debate tuitero sobre este asunto pregunté a Enrique Krauze, ¿En una democracia sin adjetivos, que una televisora nacional no difunda el debate presidencial, cómo se llama? A lo que el afamado historiador respondió acertadamente: arbitrariedad y arrogancia.

 

 

Posteriormente, en su twitter, el historiador señaló que Ricardo Salinas Pliego ha cometido un error que debe enmendar (...) La prioridad de Salinas es el triunfo del Morelia, los ratings del juego, el circo; él no le sirve a la democracia y tampoco la democracia le sirve a él; él sirve a la 'civilización del espectáculo (…)Debería recordar que no solo de pan -y menos de circo-, vive el hombre y ejercer su libertad para servir a un fin más alto…”

 

No es para menos considerar de esta manera la actitud de Ricardo Salinas Pliego (@RicardoBSalinas) quien no satisfecho con sabotear el debate en uno de sus canales nacionales de televisión, lanzó la jauría de conductores y periodistas de su nómina a repetir un mismo guión, con los mismos argumentos en todos lados. Así vimos desfilar a Carolina Rocha,  Mónica Garza (despotricando contra el viejo PRI pero ella es producto de lo mismo), Víctor Sánchez Baños, Ricardo Alemán (quien no cobra en Azteca, pero su esposa sí), Vicente Gálvez (quien equivocó el guión y en lugar de decir “Informe presidencial de JoLoPo” dijo “debate”), entre otros:

 

Nadie argumentó lo anterior. Sólo se apeló a su sensibilidad y responsabilidad social, tal cual está establecido en el título de concesión a su cadena televisiva, que explota un bien del Estado  mexicano.

 

Pero nada de ello se logró y en lugar de razonamientos,  los voceros al servicio de Salinas Pliego repiten misma estrategia de linchamiento y acusaciones desmedidas contra quienes opinamos diferente, como las que hicieron contra Cuauhtémoc Cárdenas en 1997, contra Ricardo Rocha cuando estaba en Televisa, contra Joaquín López Dóriga, contra Diego Fernández de Cevallos, contra Santiago Creel Miranda, contra Moreno Valle, contra Ciro Gómez Levya, contra Javier Corral y otros actores que se han opuesto  las leyes y arbitrariedades de Ricardo Salinas Pliego.

 

Por eso, hay que hacer un recuento y propuestas:

 

1- @EPN perdió el predebate.

 

Si alguien ya perdió fue Enrique Peña Nieto, porque tuvo la oportunidad de llamar a Salinas Pliego y pedirle reconsidera su posición, pero en lugar de hacerlo la avaló y dejó dudas sobre la solidez de su estatura como “estadista”—como hombre de Estado— que podría ser doblegado por un poder fáctico como la televisora. Una muy mala señal para quien ahora encabeza las preferencias.

 

Además, nos confirmó que como en los viejos tiempos del PRI omnipresente y vertical, las televisoras serán usadas como instrumentos distractores de los graves problemas nacionales. Se advierte una época donde la realidad será distorsionada por los canales televisivos. Así como cuando había un anuncio de aumento de productos de la canasta básica y se programaba un partido de Chivas-América o cuando se inventó “El Chupacabras” para que la gente no pensara en la crisis económica de 1995, hoy por hoy, Peña Nieto manda la señal de que ese viejo tiempo regresará y TV Azteca es el primer ejercicio del reagrupamiento del “equipamiento mediático del viejo régimen”.

 

Y pierde el predebate y perdemos todos los mexicanos, porque su aliado, el Partido Verde Ecologista de México tiene en los primeros lugares de su lista al Senado a la actual diputada Ninfa Salinas, hija del dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego. Además, también a Gerardo Morales, presidente de la Comisión de Radio y Televisión de San Lázaro, quien ha trabajado para el directivo de Televisa Javier Tejado Dondé, a quien lo perfilan para el Senado. El director de Proyecto 40, Luis Armando Melgar también está para senador por Chiapas, donde se desempeña como presidente de Fundación Azteca. Para Zacatecas, los verdes quieren llevar a Carlos Puente Salas, quien fuera empleado de la CIRT.

 

Los compromisos no quedan ahí: A la Cámara de Diputados llevarán al actual senador Javier Orozco, quien laboró para Televisa; Humberto Sarkis, secretario técnico de la Comisión de Radio y Televisión de la Cámara baja, y a Raúl Osorio, conductor carita de TV Azteca.

 

Por eso, y sólo por eso, EPN ya perdió el predebate. ¿Será suficiente para que pierda la elección? ¿O su equipo serán capaces de quitarse el estigma de “candidato de las televisoras” antes del día de la elección?

 

2- TV Azteca, licitación bajo sospecha

 

A raíz del actual debate, varios tuiteros se pusieron a investigar y a recordar la forma en que Ricardo Salinas pasó de mueblero exitoso uno de los magnates mexicanos reconocido en la lista de Forbes. La multipremiada revista Eme Equis (@emeequis), en un reportaje de su director Ignacio Rodríguez Reyna http://ht.ly/aDLpK, puso de nuevo estratos de las declaraciones y memorias de Raúl Salinas de Gortari donde afirma que previo a la licitación de TV Azteca le entregó “en préstamo” la cantidad de 30 millones de pesos a Ricardo Salinas Pliego, con lo cual logró ganar la subasta a otros competidores. Lo peor es que el dueño de Grupo Salinas, en aquella época no le había pagado nada al otrora “hermano incómodo”.

 

Si bien el tema parecería superado, a raíz de la arrogancia y abuso de la concesión que posee, los legisladores y futuros legisladores, deberían solicitar una investigación más a fondo de este asunto. Una comisión de la verdad para saber la forma en que Salinas Pliego logró dicha concesión, y así ya dejamos de sospechosismo.

 

Ello, además de la demanda que aún tiene en su contra Javier Moreno Valle, a través del abogado Javier Quijano, por el juicio mercantil del caso Canal 40, y del que contra lo que argumenta Salinas Pliego, podría salir mal librado.

 

3- La “Ley Televisa” a revisión.

 

En su réplica a Joaquín López Dóriga, Andrés Manuel López Obrador arrojó un tema que aún no se ha aclarado del todo: que la Ley Televisa fue una “moneda de cambio” para los candidatos presidenciales del 2006 y que esa fue la negociación que le dio trato privilegiado a Felipe Calderón.

 

El tema no es nuevo, ya Santiago Creel, quien como secretario de Gobernación le entregó a la televisora concesiones para juegos de sorteos y apuestas, reconoció que los concesionarios estaban presionándolo previo a la elección del candidato del PAN.

 

Ahora el tema lo trajo de nuevo AMLO, acusando a EPN de ser “el candidato de Televisa”. Pero resulta que en diciembre de 2005, toda la bancada del PRD votó a favor de dicha “Ley Televisa”, aunque luego hubo arrepentimientos. Más aún, en este 2012, en la Cámara de Diputados fue el entonces coordinador parlamentario del PRD, Armando Ríos Píter, quien impulsó una segunda versión de la “Ley Televisa”, que quería eximir a los grandes concesionarios de transmitir el mínimo de tiempo de Estado en todas sus señales (bastaba con que una sola emisora lo hiciera).

 

Por ello, sería muy recomendable que AMLO, los partidos que lo apoyan y el PAN, sean quienes promuevan una comisión de la verdad sobre este episodio donde el poder de Televisa se impuso a la voluntad de los aspirantes presidenciales.

 

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