Aquellos hombres que desde su nacimiento se encuentran atados de piernas y cuello, en el interior de una oscura caverna. Prisioneros de las sombras oscuras, privados de su campo de visión de manera que tienen que mirar siempre adelante debido a las ataduras sin poder nunca girar la cabeza. La luz que ilumina aquella cueva emana de un fuego encendido detrás de ellos, elevado y distante.

 

Nos dice que imaginemos entre el fuego y los prisioneros un camino elevado a lo largo del cual se ha construido un muro, por este camino pasan unos hombres que llevan todo tipo de objetos que los sobrepasan, unos con forma humana y otros con forma de animal; estos caminantes que transportan objetos, a veces hablan y a veces callan. Los cautivos, con las cabezas inmóviles, no han visto nada más que las sombras proyectadas por el fuego al fondo de la caverna y llegan a creer, faltos de una educación diferente, que aquello que ven no son sombras, sino objetos reales, la misma realidad.

 

Glaucón, está convencido que los encadenados no pueden considerar otra cosa verdadera que las sombras de los objetos. Sócrates se pregunta qué pasaría si uno de estos cautivos fuese liberado y saliese al mundo exterior. Descubriría toda la belleza del cosmos. Y si el prisionero liberado, volviera a la obscura caverna para comunicar su descubrimiento, ¿le creerían? No, sino que se reirían de él, diciendo que la ascensión le ha perturbado. Incluso, afirma Sócrates, que si intentase desatarlos y hacerlos subir por la empinada ascensión hacia la entrada de la caverna, si pudiesen matarlo, le matarían; así son los prisioneros: violentos y cómodos en su engaño […]

 

Intolerancia, necedad, ausencia de espíritu democrático, inmadurez personal y hasta falta de lealtad a la patria son entre tantas las acusaciones a aquellos pocos liberados que abogan por  impugnar las elecciones presidenciales. Está claro que mucho se ha ganado en estos últimos meses en cuanto a participación y organización social, pero ¿es suficiente?, definitivamente no.

 

Estos caminantes dentro de la caverna usan un extenso menú de estrategias para llegar a la presidencia. Encuestas evidentemente alteradas para hacernos a la idea de quién sería el ganador para evitar protesta posterior, gastos de campaña por las nubes, Soriana sin abasto en proveer las despensas que se intercambiaron por votos y las tan famosas tarjetas de Monex que denunciaba el PAN con dinero de procedencia desconocida. Visto esto, estamos aún muy lejos en el camino de alcanzar contiendas electorales que se asemejen en lo más mínimo a países con democracias reales o mínimamente funcionales. Sin embargo, podemos encontrar atajos para llegar a la democracia que México realmente se merece y salir de esa caverna a la que Platón se refería.

 

Independientemente de quién sea el candidato que luche por impugnar creo que está en todo su derecho y obligación como ciudadano ¿por qué pretender que nada pasa? Callar frente a una red de miles de irregularidades en los comicios es ser cómplice y no es una acción reconocible por los mexicanos. Por eso es importante dar apoyo a esta causa, porque no es una causa de una persona, es la causa de todos los mexicanos que en este momento ya no distingue entre ideología o convicción sino de evitar la caducidad de este país conduciéndolo hacia la libertad democrática.

 

Hoy por hoy le tocó el turno a AMLO y a unos cuantos de ser los “liberados” que platón menciona en el mito de la caverna. No seamos el resto aquellos prisioneros que cegados por la oscuridad hagamos permanecer a México en las tinieblas.

 

@juancarlosmeade