Si ella todavía fuera su estratega, Jaime Heliodoro El Bronco Rodríguez Calderón estaría hoy celebrando su candidatura presidencial independiente y con mucho más del 2% que le dan las encuestas de preferencias electorales.

En 2015 El Bronco arrasó en las elecciones de gobernador de Nuevo León porque seguía disciplinadamente las instrucciones de la estratega que lo acompañaba a todas partes.

El PRI, para tratar de detener el avance de El Bronco, envió a sus expertos electorales más reconocidos, los más duros, los que manejan con pericia la guerra sucia —uno de ellos, el principal, Liébano Sáenz, con prestigio no solo de inteligente y preparado, sino con un récord invicto—, pero desde los primeros combates fueron derrotados con suma facilidad por la mujer a la que Jaime Rodríguez confió el diseño y la ejecución de su campaña, Yessica de Lamadrid Téllez.

Yessica siguió gozando de la confianza de El Bronco Rodríguez en el arranque del primer gobierno independiente de México, y así, al principio, las cosas marcharon bastante bien y, por consecuencia, la popularidad de El Bronco Rodríguez era más alta que la de cualquier otro político en nuestro país.

Pero El Bronco cometió el error de permitir que sus subordinados trataran mal a la señora De Lamadrid; la eficaz funcionaria, entonces, decidió renunciar a su cargo en el gobierno nuevoleonés. Y todo cambió para el gobernador independiente.

Jaime Rodríguez no solo perdió a su mejor colaboradora, sino a la estratega que construyó al personaje que en 2015 arrasó en las elecciones de gobernador luchando contra todo: contra el dinero de los partidos políticos, contra las peores campañas negras y contra los grandes medios con los que nunca se entendió.

Hoy El Bronco está en la peor situación de su historia política: no logró la candidatura presidencial independiente y enfrenta ya la furia de sus enemigos que tratarán por todos los medios de que no regrese a la gubernatura de Nuevo León.

Con Yessica, la historia de El Bronco Rodríguez sería otra.

Un genio de las alianzas electorales, Dante Delgado, líder de Movimiento Ciudadano, durante meses dialogó con la señora De Lamadrid para convencerla de ser candidata a una diputación federal.

Dante la buscó no solo para mejorar sus listas plurinominales, sino sobre todo para contar con la asesoría de una estratega electoral de primer nivel.

Yessica de Lamadrid Téllez conoce de elecciones. Antes de hacer gobernador a El Bronco, colaboró en el grupo de especialistas que construyó la carrera de Enrique Peña Nieto.

Ya en el pasado, tristemente, la misoginia de los activistas políticos —del PRI y del PAN, ¡inclusive algunos intelectuales de Morena!— llevó a no pocos de ellos a ofender y aun a calumniar a Yessica de Lamadrid por haber tenido una relación sentimental con EPN.

Nunca es ético meterse en la vida privada de las personas, ojalá no vuelvan a ser tan miserables con una mujer honrada que simplemente hace su trabajo y a la que no se le puede acusar de ninguna conducta indebida.

Dante Delgado, con Yessica a su lado, mejorará notablemente la situación del Movimiento Naranja, que ganará la gubernatura de Jalisco con Enrique Alfaro y, sin duda, tendrá muchas otras victorias.

Sigue demostrando el señor Delgado que es el más hábil de los políticos mexicanos de la actualidad.

Con gente como Yessica de Lamadrid en su equipo, independientemente de la suerte que corra el candidato presidencial de Movimiento Ciudadano, Ricardo Anaya, no hay duda de que Dante Delgado dirigirá a partir de finales de este 2018 a uno de los principales partidos políticos de México, mucho más grande que el PRD y quizá del tamaño del PAN actual.

Andrés Manuel López Obrador, si llega a la Presidencia, va a tener que buscar acuerdos con su viejjo aliado que, como bien sabe El Peje, es un tipo leal, pero durísimo en las negociaciones, en las que Dante jamás pierde el estilo.

Con Yessica entre las personas que Dante escuchará, evidentemente mejorará el estilo de negociación del líder del Movimiento Naranja que todos apostábamos iba a morir si se alejaba de AMLO… una apuesta que todos perdimos: sin Andrés Manuel ha logrado MC sus mejores triunfos.