August 25, 2019 07:48


La crítica de Meade por cancelar el NAIM en Texcoco y sus razones

Meade y Juana
Es muy prematuro para hablar del 2024, repito. ¿Pero rondará por la mente de Meade pensar nuevamente en ser candidato?internet

¿Por qué el excandidato del PRI da la cara ahora?

Más que la estimación del costo de la cancelación de Texcoco que dio a conocer José Antonio Meade, y la réplica, apenas disfrazada, de parte de Andrés Manuel López Obrador —una suerte de mini debate— la pregunta es, ¿por qué sale al aire el excandidato priista a criticar al nuevo gobierno?

¿No que tan amigo de AMLO?

Desde su derrota, Meade había adoptado una actitud discreta. Más aún, en los días posteriores a la elección, sostuvo una reunión amigable con AMLO, y hasta se rumoró el ofrecimiento del triunfador de que podría aprovecharse la experiencia financiera del exfuncionario de EPN, y asesorar al nuevo gobierno.

¿Se envalentonó en vacaciones?

Relajado, en trayecto a un viaje con su familia, Meade saca la cabeza para cuestionar la cancelación del aeropuerto de Texcoco. Y mostrando solvencia en el tema, divulgando la metodología de un modelo de estimación estadístico basado en datos oficiales del gasto por pasajero de avión, flujo de viajantes en aeronaves, y centrado en la idea de lo que dejará de ganar el país al abortar el aeropuerto en marcha, calcula que el costo de la decisión, trayendo las cifras a valor presente, se estima en 145 mil millones de dólares.

Sin mencionar su nombre pero obvio pensando en su oponente priista, AMLO respondió que al cancelar Texcoco y construir Santa Lucía habría un ahorro de más de 100 mil millones de pesos.

Claramente, a la luz de lo que dicen los expertos —no sólo Meade— hay un costo. Ya han circulado algunas estimaciones. Por abandonar una obra en marcha. Por construir con fondos públicos una opción B, mientras la A, de Texcoco, habría sido cubierta con aportaciones privadas con una ingeniería financiera en marcha. Por retirar con un sobrecosto bonos en poder de extranjeros emitidos originalmente para la construcción de Texcoco.

Y, como deja entrever Meade, por abandonar un proyecto que implicaría un flujo de pasajeros mucho mayor, disminuido porque la opción B, de Santa Lucía, implicará una pérdida de atractivo para la demanda de pasajeros internacionales.

Meade decidió en su cálculo político criticar al nuevo gobierno encabezado por su contrincante en las elecciones, por la decisión de cancelar Texcoco, y sumarse a otras voces de expertos en desacuerdo.

¿Meade se ve en el 2024? ¿O qué es lo que busca con su actitud rebelde?

Es muy pronto para hablar del 2024. Pero el estilo personal de gobernar de López Obrador, que ha abierto múltiples frentes, con decisiones controversiales, ha ido sumando tempranamente a críticos. Ahora Meade se añade.

Sabe Meade que más allá de la frialdad de los números, la credibilidad de su postura en amplios segmentos ciudadanos topará con pared por la imagen aún aplastante de corrupción del PRI que llevó al partido a una derrota apabullante.

Pero, con todo, y pese a su condición de priista ene los hechos —formalmente no milita en el viejo partido—, Meade tiene una reserva importante de credibilidad moral.

¿Quién más puede decir todo eso entre los priistas sobrevivientes? Prácticamente nadie. Su propio partido navega en la incertidumbre. Sin rumbo.

Pero a Meade fue la losa del partido y la imagen de Peña la que lo apabulló. Para una franja importante de ciudadanos, José Antonio es un tipo bien intencionado y honesto. Además de buen técnico, un flanco, por cierto, vulnerable del nuevo gobierno.

¿Saldrán otros además de los que ya se apuntan?

Por el mismo tono controversial de López Obrador, de forma prematura otros políticos han salido al aire, aglutinándose como opositores del presidente en funciones. Ahí está Enrique Alfaro, en Jalisco, o Javier Corral, en Chihuahua. El extinto Rafael Moreno Valle, era uno de ellos. Y habrá otros, no hay duda.

Es muy prematuro para hablar del 2024, repito. ¿Pero rondará por la mente de Meade pensar nuevamente en ser candidato? ¿Y qué tal como independiente, para esquivar el costo de la imagen del PRI?

Nadie lo sabe. Por lo pronto, saca la cabeza.

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