Dr. Camacho,

Me atrevo a escribir estas líneas con la esperanza de que harán eco en tu pensamiento, y sirvan para que, desde tu liderazgo, los legisladores del Partido Revolucionario Institucional sean motivados a favor de la igualdad.

Escribo con la misma esperanza que sembró aquel libro presentado por el Lic. Enrique Peña Nieto en noviembre de 2011, en la Casa del Lago en Chapultepec. “En México prevalece una voluntad y un impulso de transformación”, fueron las palabras de quien después fuera Presidente de la República y las que todos los asistentes, entre ellos tú, aplaudimos.

Me dirijo a ti, César, con el mismo entusiasmo que provocó el Manifiesto por una Presidencia Democrática: “El gobierno federal tendrá un rol significativamente más activo en la promoción de una cultura de respeto a los derechos humanos”, promesa ovacionada por todos los presentes en el Auditorio Plutarco Elías Calles.

Y con el mismo ánimo que provocaron esas palabras pronunciadas aquel 21 mayo de 2012 por el candidato del PRI a la Presidencia: “Me propongo utilizar el poder presidencial como una herramienta para acabar con la discriminación en México. Gobernaré sin prejuicios y promoveré una cultura de respeto e inclusión en la vida social y productiva de todas las minorías”.

¿De qué lado de la Historia quiere estar el partido de la revolución mexicana, el Partido Revolucionario Institucional? ¿Del lado de discriminación y el odio? ¿O del lado de la igualdad y los derechos humanos? ¿Del lado de la violencia y los crímenes contra las minorías? ¿O del lado del respeto y reconocimiento a la diversidad? ¿Qué país quieren los priístas? ¿Un México justo e igualitario? ¿O un México en donde los privilegios estén por encima de los derechos?

“El varón y la mujer son iguales ante la ley. Esta protegerá la organización y el desarrollo de la familia. Toda persona mayor de dieciocho años tiene derecho a contraer matrimonio y no podrá ser discriminada por origen étnico o nacional, género, discapacidades, condición social, condiciones de salud, religión, preferencias sexuales, o cualquier otra que atente contra la dignidad humana.”

Así, con esta iniciativa de reforma constitucional, el Presidente Peña Nieto se enfrentó con valentía a siglos de exclusión y puso a nuestro país a las puertas de la modernidad y a la par de los primeros del mundo; nos colocó, pues, en la antesala de una verdadera sociedad de derechos. ¿Lo vas a dejar solo, César? Yo espero que no, porque que de esa manera, créeme, tendrás el canto de Clío, quien con su guitarra deja testimonio indeleble de los actos heroicos de la Historia.

* Integrante del Movimiento por la Igualdad en México (MOViiMX)