Columnas

Calderón, el pacifista

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Calderon se ha superado a sí mismo.

1. Cualquier generalización es injusta, es en esencia, incorrecta. Aceptando como válida esta aseveración, la paradoja es que a los "paniaguados" los representa bien Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa.

2. Los "paniaguados" presumen de humanistas, de honestos, de éticos, de probos, de defensores de la vida. Sin embargo, los dos sexenios que han gobernado al país, el primero con Vicente Fox y el segundo, usurpando la presidencia con Calderón Hinojosa, se han distinguido por su corrupción, ausencia de principios, deshonestidad y por su profundo desprecio a la vida.

3. La creciente información que acredita los vínculos del gobierno usurpador del Tomandante Borolas alias Calderón, con el crimen organizado, son demoledores. La detención de García Luna primero y las recientes imputaciones a Luis Cárdenas Palomino, reconocido en su momento como súper policía y, a Ramón Pequeño, siguen abriendo el camino de la cárcel para quien usurpó la presidencia del 2006 al 2012.

4. Sin embargo, con una desvergüenza inaudita, Calderon sigue actuando públicamente como si nada de eso le concerniera. Un día sí y otro también, se la pasa intrigando en contra del gobierno del compañero presidente López Obrador.

5. Pero esta semana, Calderon se ha superado a sí mismo. Prácticamente convocó al pueblo venezolano a las armas, quitándose la careta de pacifista, claro, sin arriesgarse en lo más mínimo, porque no encabezará él el levantamiento. Con una cobardía que compite con su torpeza, plantea su sesudo análisis, justificando el que se genere una guerra civil en el hermano país.

6. No conforme con ello, manifiesta su preocupación de que en América Latina avance lo que él llama populismo y no descarta la vía armada para acabar con esos gobiernos surgidos del pueblo. Para que no haya duda de la contundencia de sus reflexiones, afirma que el compañero presidente López Obrador no está en sus cabales y no tiene capacidad para gobernar nuestra patria.

7. La derecha convoca a la violencia de manera permanente y cotidiana, complota contra nuestro gobierno, llama a destituirlo por la vía democrática -construida por el propio movimiento vía la revocación del mandato- o de forma violenta, sin excluir el magnicidio y, sin embargo, aseveran, como lo han hecho por décadas, que los violentos somos nosotros.

8. La hipocresía y caradura de la derecha no podía evidenciarse de manera más clara. Y no hay duda, que quien mejor representa en este momento al panismo, es Felipe Calderón. Desesperado, enfermo de poder, rezumando odio, quisiera que todo saltara por los aires con la finalidad de regresar a un país de corrupción, de impunidad, de baño de sangre, de falsedad, de remate del patrimonio nacional, de empobrecimiento y sometimiento de nuestro pueblo.

9. En esta semana, los senadores panistas celebraban, se solazaban, por las decenas de miles de muertos generados por la pandemia y lo equiparaban a la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Los paniaguados, con Calderón a la cabeza, celebran las desgracias de nuestra patria, apuestan al fracaso de nuestro gobierno, aspiran al desastre nacional. Creen, que sea nuestro gobierno le va mal, a ellos les irá bien.

10. Su irresponsabilidad y su mala fe son monumentales. Ni siquiera se dan cuenta, en su grado de desesperación, que van arrojando todas sus máscaras a la basura y que se quedan desnudos, mostrándose en toda su monstruosidad, de cuerpo completo.

11. Ni humanistas, ni pacifistas, ni demócratas, ni opositores. Simples y burdos golpistas. Simples fascistas aspirando a un nazismo mexicano que erradique de la patria a todo hombre o mujer libres. Pero para su mala fortuna, somos legión. Somos el corazón mismo de la patria y somos el motor de transformación en la conciencia de nuestro pueblo. Somos el pueblo mismo hecho gobiernos, por eso no podrán derrotarnos.

"El pueblo tiene derecho a vivir y a ser feliz".

Gerardo Fernandez Noroña.

Tepoztlán México, 31 de julio de 2020.