Coronavirus en México. La hora del Estado (Plan 7 x 7)

AMLO y Alfonso Romo
Alfonso Romo debe ser el capitán del consejo de guerra económica que asesore l presidente AMLO

Qué es la economía de guerra? Una táctica muy conocida, “practicada desde la Edad Media ante diferentes formas de epidemias o pandemias”.

“Debemos ponernos en economía de guerra muy, muy rápidamente”
Jacques Attali

Un consejo de guerra (económica) para asesorar al presidente AMLO

El periodista Pere Rusiñol entrevistó el pasado 20 de marzo a uno de los hombres más lúcidos de nuestro tiempo, Jacques Attali, fundador del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo y consejero especial de François Mitterrand.

En efecto, para Attali todos los países deben ponerse en modo "economía de guerra” y hacerlo “muy, muy rápidamente”. Es decir, hay que actuar ya.

¿Qué es la economía de guerra? En el aspecto estrictamente productivo, como le dijo Attali a Rusiñol, especializarse en lo esencial, concentrarse “en la defensa ante el enemigo”. Es una táctica muy conocida, “ha sido practicada desde la Edad Media ante diferentes formas de epidemias o pandemias”. Incluye medidas como:

Confinamiento, producción solo de los bienes esenciales, que son salud, alimentación, energía, información, educación.
Concentrar ahí la economía, de manera que cada uno consagremos nuestro tiempo a lo que es esencial producir, y desplazar a más adelante cosas menos importantes como cambiar de vestido, de coche, etcétera.
Quiere decir reorientar la economía a producir equipos, máscaras, gel, respiradores…
Jacques Attali

Desde luego, la economía de guerra para un caso como el mexicano incluye medidas específicas de política económica y de política social que debe diseñar un grupo de asesores de Andrés Manuel López Obrador. Aquí daré algunas ideas para que las discutan quienes a mi juicio deben ser llamados por el presidente AMLO para su consejo de guerra:

√ Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia, empresario de altos vuelos y colaborador cercanísimo de Andrés Manuel.

√ Alejandro Díaz de León, gobernador del Banco de México, uno de los dos pilares en los que descansa la política económica nacional.

√ Arturo Herrera, secretario de Hacienda, el otro pilar de la política económica.

√ Carlos Slim, el empresario más influyente de México, en quien AMLO confía plenamente.

√ Carlos Salazar, dirigente del Consejo Coordinador Empresarial, todo un eficaz colaborador informal del presidente de México durante el primer año dela 4T..

√ Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, porque será fundamental el apoyo de Estados Unidos.

√ Bernardo Gómez, empresario muy cercano al presidente López Obador quien, como es del dominio público, goza de la amistad del influyente Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La hora del Estado (Plan  7 x 7)

Hacía mucho tiempo que las circunstancias no obligaban a tantos a alinear sus creencias y doctrinas en favor de un pensamiento: necesitamos más y mejor Estado. Ni liberales ni mucho menos neoliberales, pueden hoy rebatir esta idea.

Nadie duda de la hegemonía del Estado en cuestiones militares, pero en asuntos económicos, sociales y destacadamente culturales, se ha desarrollado una noción (ahora sabemos equivocada) de que el Estado debe hacerse a un lado y que las fuerzas del mercado, la influencia de la ciudadanía organizada y las genialidades individuales eran suficientes. Hemos tenido que aprender, a la mala, que son indispensables pero insuficientes  a la hora de responder a circunstancias y emergencias nacionales y mundiales, como ahora.

Nos enfrentamos a un asunto muy serio: una pandemia que ha desatado su furia sobre el mundo y nos ha frenado de golpe para mostrarnos el rostro de nuestras miserias: sistemas de salud pública insuficientes, mal equipados, mal gestionados y víctimas de recortes presupuestales o pseudo privatizaciones que obedecieron a criterios de eficacia o conveniencia económica, pero que nunca se pensaron para responder a emergencias nacionales; sistemas de investigación y desarrollo que mal gestionados y peor financiados ahora vemos que a pesar de innumerables llamados de alerta, se dedicaron a otras cosas; una economía organizada para producir lo que no consumimos e importar nuestras necesidades básicas, con una clara dependencia del extranjero que ahora nos colocará en una situación desventajosa: no somos autosuficientes en la producción de alimentos; unas finanzas publicas dependientes del petróleo cuyo precio ahora está por los suelos y seguirá así cuando la cobertura que compró Hacienda se termine. El problema de financiamiento del gasto público será mayúsculo el próximo año: menos impuestos cobrados y menos ingresos petroleros. Nos queda contratar deuda, pero si no aceleramos el paso, las calificadoras nos la pondrán difícil

Estábamos organizados para beneficiar a las elites, protegiendo y favoreciendo sus intereses; lo importante eran los criterios que favorecieran a la partidocracia; los gobiernos se volvieron intermediarios de recursos entre el poder público y las organizaciones ciudadanas o criminales; las políticas económicas fueron dictadas afuera y obedecidas dentro. Ahora vemos que no tenemos una base empresarial fuerte, articulada. Los empresarios poderosos no son ejemplo ni los siguen empresarios medianos y pequeños, los organismos empresariales hace mucho que fueron cooptados  por el gobierno y no les ha dado tiempo de recomponerse. Hay verdaderos lideres, pero sus opiniones y manifestaciones llegan a muy pocos. Los ciudadanos desconectados de su gobierno. Hace tiempo que el poder político dejó de representar al interés público. Este nuevo gobierno constituía una esperanza para ser, al fin, una respuesta que ayudase a los que menos tienen y menos pueden.

La realidad ha cambiado, las prioridades y las reglas lo harán mas pronto que tarde, lo harán de manera fuerte pero tranquila si se actúa ahora; o de forma violenta si se permite que nos arrastren nuestros miedos e incapacidades. Es momento de ponernos todos, por encima de nuestras diferencias.

La emergencia es sanitaria, por lo tanto todos los esfuerzos del Estado deben estar enfocados a ella:

1. Confinamiento. Se debe, hasta donde la ley y los derechos civiles lo permitan, lograr que la población se quede en casa. Romper la cadena de contagio es la mejor forma de combatir la expansión del virus y esto se logra aislando a la población. 

2. Test. Ahora que los norteamericanos tienen un test rápido y practican como 800 mil día, deberíamos pedirles que nos vendan una dotación y organizar la aplicación geográfica y bien modelada de pruebas que nos faciliten conocer la magnitud del contagio para organizar camas y equipos en función de ello. No se vale concentrar la ayuda en zonas densamente pobladas.

3. Compras. Mascarillas y ropas de protección medica, ventiladores, respiradores, antibióticos y demás medicinas deben encargarse a productores nacionales y usar los buenos oficios del gobierno con el gobierno americano para que nos surtan. Ellos pueden comprar mas y mejor en nuestro nombre. Nosotros estamos ayudando en la frontera, pues que ellos nos ayuden en el abastecimiento de lo indispensable en esta emergencia. 

4. Camas de urgencias. Este es quizá el punto mas crítico de los servicios de salud. Un enfermo grave dura entre 15 y 30 días en terapia intensiva, ocupa un respirador. No hay suficientes camas si la estadística de otros países se comporta igual en México. Es muy importante habilitar camas de urgencia, sean improvisadas en centros de convenciones u hoteles o en carpas. Se tiene una ventana de 4 semanas para hacerlo.

5. Canasta básica. Es indispensable que el gobierno organice la entrega de canastas básicas de alimentos a la población desprotegida. Es un esfuerzo titánico, pero es una de las formas de contener a la población en sus casas. Si no se hace, la gente saldrá a buscar alimentos o dinero o a robarlos

6. Moratoria. El gobierno debe decretar la moratoria de pagos de servicios públicos, impuestos, créditos y demás por 3 o 6 meses. Negociar con bancos y acreedores una forma de financiar esto, es complicado pero no imposible. Por ejemplo, con un aval del gobierno por, digamos tres o seis meses y que los bancos presten sin dilación.

7. Policía y ministerios públicos. Ante la ausencia de MPs las bandas de ladrones están de plácemes. Dictar medidas extraordinarias para procesar delincuentes debería ser también una prioridad. Las calles se han vuelto más inseguras.

Al mismo tiempo, la economía se desmorona en nuestra cara

El ciclo económico,  consumo, ventas, cobranza, compras, ganancias, inversión, se ha paralizado. Estimaciones serias dicen que este trimestre la economía caerá un 30% y que en el año la caída será del 7% del PIB. Me parecen conservadoras las estimaciones. ¿Quién vende? ¿Quién compra? Muy pocos.

Todo lo superfluo, innecesario o no prioritario simplemente no se comprará. Todo aquello que no es indispensable: suscripciones de todo tipo, mensualidades e igualas a externos, campañas de publicidad, inversiones para expansiones, todo se cancelará o se postergará si bien va

¿Cómo ayudar a que esto sea lo menos dramático posible?

En primer lugar reconociendo que el globo de consumo y el valor de las cosas, al final del año será alrededor de un 50% menor. Las acciones valdrán menos en general, con las obvias excepciones; los inmuebles valdrán mucho menos y las rentas serán menores, la construcción se contraerá de manera significativa, los salarios se ajustarán a la baja (habrá más gente dispuesta a hacer el trabajo por una paga menor), las ventas de autos, de electrónicos, electrodomésticos caerá. El turismo (de negocios, de paseo) se contraerá fuertemente este año y las ofertas para viajar el año próximo serán espectaculares. Nada peor que aviones y hoteles vacíos.

En general la confianza del consumidor caerá a niveles nunca vistos. Todos las deudas de las familias deberán ser reestructuradas y será una buena oportunidad para que los consumidores no acepten tasas y comisiones elevadas ni pagos a empresas comerciales usureras

En segundo lugar, inyectando liquidez en cantidades importantes a la economía  dejando de lado la ortodoxia monetaria y fiscal. Son tiempos extraordinarios que exigen medidas extraordinarias.  Entre otras:

1.  Emitir deuda suficiente para financiar la emergencia y autorizar al Banco de México a que la compre con las reservas. Todos lo han hecho en el mundo.

2. Dar una tregua fiscal de seis meses a las empresas y personas físicas para el pago de impuestos, los cuales serán reestructurados a 36 meses sin intereses pasada la emergencia. 

3. Emitir un programa de avales del gobierno federal para que Pymes y profesionistas independientes puedan: cubrir sus costos fijos por 6 meses, adecuar sus empresas y actividades a la nueva realidad económica. Estos avales serían a través de la banca, la cual debe responder en 5 días hábiles para que las Pymes dispongan del dinero. No pueden negar el crédito y no podrá ser menor a seis meses de costo fijo o al 50% de su facturación semestral, lo que sea menor. El crédito será a 3 años con 6 meses de gracia. El costo será igual al costo de financiamiento del gobierno más 1.5 puntos para la banca por gestión. 

4. Emitir un decreto en el cual se obliga a toda la banca comercial y empresas comerciales que financian las ventas a sus clientes a reestructurar los pagos por los siguientes seis meses y reestructurándolos a 36 meses más.

5. Crear un fondo de avales para empresas grandes no cotizadas en bolsa para darles líneas de capital de trabajo equivalentes a 6 meses del 70% de sus ventas. Las garantías serán las cuentas por cobrar. 

6. Crear un fondo de compra de acciones de empresas cotizadas en bolsa para apoyar al aparato productivo nacional. Deberán ser empresas que pasen por problemas de liquidez o problemas financieros estructurales y se obligarán a recomprar las acciones en un plazo de 5 años. 

7. Asegurar el ejercicio del gasto público en todos los programas sociales y de inversión, en particular aquellos vinculados a zonas pobres y programas de abastecimiento. 

Desde luego que todo es complicado, criticable, desechable e incluso repugnante. Pero no hay nada peor que la inmovilidad y el pasmo. Es preferible la confusión por la acción a la parálisis por el análisis, decía el clásico. 

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