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El valor del artículo de @EPN sobre Colosio y las similitudes en los discursos de ambos

No lo hacen con gran frecuencia, pero de vez en vez los políticos más importantes difunden escritos suyos tanto en periódicos y revistas como en forma de libros. En México nadie tiene más relevancia que Enrique Peña Nieto, punto. Pues bien, con motivo de los 20 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio, el presidente Peña Nieto decidió aceptar la invitación que se le hizo, a través de sus colaboradores, para publicar un artículo en SDPnoticias en el que respondiera una sola pregunta: ¿Qué estaba haciendo, el 23 de marzo de 1994, cuando se enteró del atentado ocurrido en Lomas Taurinas, Tijuana?

Desde hace tiempo han dado a conocer sus testimonios, en nuestro sitio de internet, tanto políticos e intelectuales que conocieron a Luis Donaldo o para los cuales el sonorense tiene un especial significado, como lectores comunes y corrientes. Alguna persona simplemente dijo: “Cuando mataron a Colosio, yo ni siquiera había nacido”, solo para expresar que también para los más jóvenes Colosio es una referencia.

En su artículo el presidente Peña Nieto, que era en 1994 un joven político de 28 años de edad, recuerda “claramente que, aquella tarde, me encontraba trabajando en Toluca, en el Palacio de Gobierno del Estado de México. En aquel entonces, era Secretario Particular del Titular de la Secretaría de Desarrollo Económico de la entidad”.

El hoy presidente de México, cargo al que tristemente no llegó Luis Donaldo por los hechos que todos conocemos y lamentamos, en cuanto fue informado del atentado hizo lo que muchísimos mexicanos hicieron en aquel momento trágico: “De inmediato suspendí lo que estaba haciendo y encendí la televisión para ver los noticieros”. No eran tiempos de redes sociales y la forma más eficaz, y rápida, de conocer las noticias eran los informativos de la radio y la TV. Frente al televisor pasó Peña Nieto aquellas “horas de incredulidad e incertidumbre” y, más tarde, “al confirmarse que Luis Donaldo Colosio había fallecido, me invadió una enorme tristeza, por sus seres queridos, por mi partido y por México”.

Fue terrible aquello. Y es que, como bien dice Peña Nieto, “todos pensábamos que ya se habían superado esos episodios de violencia en nuestra historia. El último magnicidio en México, había ocurrido 66 años antes, con el asesinato del presidente electo Álvaro Obregón”.

Después de esa narración, Peña Nieto en su escrito habla del valor de Luis Donaldo Colosio: “Un gran líder, un hombre de servicio, un hombre de familia, que provenía de la cultura del esfuerzo, un político visionario, que representaba un cambio con responsabilidad”, un hombre que “creía en un México con paz y tranquilidad”, que “veía además un país con hambre y sed de justicia, un México que debía ser más incluyente”, un personaje en fin que “quería transformar a México y hacerlo a partir de las instituciones”.

Al final de su escrito, el presidente Peña Nieto afirma que “esa guía que Colosio nos dejó hace 20 años, sigue siendo vigente”, tan vigente que hoy el gobierno de la República “impulsa transformaciones por la vía democrática; estamos trabajando por un México en paz, incluyente, con educación de calidad y más próspero”. En efecto, Peña Nieto y sus colaboradores trabajan por “ese México de justicia, equidad, prosperidad y paz que él veía” porque “sí es posible alcanzarlo”.

Como bien dice el presidente de la República, Colosio se atrevió a soñar con un México mucho mejor. Así que “a los mexicanos de hoy, nos corresponde hacer nuestro mayor esfuerzo para hacerlo realidad”.

Que Colosio inspire a Peña Nieto no es una novedad, o no debería serlo. En 2012, el portal ADNPolítico publicó un trabajo, bien realizado por Eduardo Portas, @EduPortas en Twitter, acerca de las similitudes de los discursos de ambos:

Peña Nieto dijo el 17 de diciembre de 2011: “Hace tres semanas me registré en el proceso interno de selección de candidato del PRI a la presidencia de la República. En esa oportunidad señalé y hoy lo reafirmo: éste no es el momento de un solo hombre, éste es el momento de todos los priistas”.

Colosio dijo el 9 de marzo de 1994: “Ustedes han entendido muy bien que la campaña no solamente es del candidato a la presidencia de la República, la campaña es de todos, la campaña es del partido, la campaña es de sus integrantes”.

Peña Nieto dijo el 29 de diciembre de 2011: “No vamos a caer en las provocaciones de nuestros opositores; menos vamos a ceder a los señalamientos y descalificaciones que eventualmente estén haciendo”.

Colosio dijo el 8 de diciembre de 1993: “Es necesario, además, abolir las prácticas de descalificación a ultranza, los juicios y las apreciaciones que no se concreten puntualmente en los datos y en los eventos de la elección”.

Peña Nieto dijo el 17 de diciembre de 2011: “Lo que no se me olvida es la violencia, la pobreza y la desesperanza que vive México. Lo que no se me olvida, es el estancamiento económico, el desempleo y falta de oportunidades que se padecen en nuestro país desde hace más de una década. Lo que no se me olvida, es que más de 50 millones de mexicanos viven lamentablemente en pobreza”.

Colosio dijo el 8 de diciembre de 1993: “Combatir la pobreza extrema es la mayor responsabilidad social del Estado y es una tarea que involucra a todos. La pobreza atenta contra la dignidad de la persona y vulnera las libertades”.

El 4 de enero de 2012 Peña Nieto dijo: “¿Qué significará esta elección? Significará la oportunidad de imprimirle un nuevo rumbo al país, significará la oportunidad de que los mexicanos recuperemos a México, transitemos a una condición de mayor certidumbre, de mayor seguridad y de un mejor porvenir para nuestros hijos y para la sociedad en general”.

Colosio dijo el 10 de enero de 1994: “Aquí en Huejutla lo reitero: mi propuesta es la de certidumbre, es la de seguridad. Certidumbre y seguridad para los que menos tienen: para los individuos, para las comunidades, para la nación”.

Peña Nieto dijo el 21 de diciembre de 2011: “Con apoyos decididos, entre ellos créditos; una banca de desarrollo que financie y apalanque la productividad del campo, con capacitación a nuestros productores y con realmente asumir dentro de la política de estado y sus distintos programas, una acción de atención y de priorizar realmente el apoyo al campo”.

Colosio dijo el 1 de febrero de 1994: “Tenemos que preocuparnos por crear una nueva red de figuras asociativas, o sea nuevas formas de asociación entre los productores del campo; alentar, promover y fomentar la capacitación campesina; promover fondos de inversión a tasas de interés más competitivas; las cajas de ahorro, las uniones de crédito”.

Dada la cercanía que tuve con Luis Donaldo Colosio, con frecuencia me preguntan, en persona o en las redes sociales de internet, que si el sonorense estaría satisfecho con el gobierno de Enrique Peña Nieto, esto es, que si aprobaría las reformas estructurales y las actuales políticas fiscales para promover el crecimiento y el esfuerzo para reducir las desigualdades a través del programa Cruzada contra el Hambre.

Lo que respondo es que Colosio fue un reformador en 1994 y sin duda lo sería en este 2014, hoy que está concluyendo el proceso de transformación de las estructuras económicas y sociales que hace más de 20 años se inició en nuestro país.

Sin duda, dadas las circunstancias de grandes dificultades en la economía nacional y global, Colosio pensaría que es correcto usar temporalmente el déficit como una herramienta contracíclica, tal como lo expresó en una entrevista reciente el secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Y sobre la Cruzada contra el Hambre manifestaría su acuerdo, pero insistiría, como seguramente se hace en el gobierno de Peña Nieto, en acelerar la implementación de las reformas para ir mucho más lejos en el combate a la pobreza extrema.

El esfuerzo que hoy dirige el presidente Peña Nieto es, hay que decirlo con objetividad y realismo, lo que se puede y se debe hacer en un México complejo y lleno de problemas enormes que no tienen ninguna solución sencilla.

El que afirme que tiene la fórmula mágica para rápidamente crecer y acabar con la pobreza, miente y no debe ser escuchado.