Columnas

Tuvieron que fallecer 108 mil mexicanos a causa de la covid (alrededor de 300 mil según algunos estudios confiables), para que el presidente Andrés Manuel López Obrador se dignara a enviar el mensaje que debió haber lanzado desde el día uno en que se registró el primer caso de contagio en territorio nacional ( 28 de febrero de 2020). La “invitación” a permanecer en casa ha llegado durante La Mañanera de este viernes; es decir, 280 días después, y tras un millón 140 mil infectados. Nunca se aplanó la curva de contagios como lo repitió constantemente en sus conferencias. Por el contrario, priva el caos en prácticamente todo el país; en la Ciudad de México y otras entidades los hospitales que atienden covid están a tope, los encargados de la salud cansados, y por ningún lado se ve una estrategia o un método puesto en marcha para contrarrestar la ya aterradora problemática. Su mayor esperanza está puesta en una vacuna de la que no se tiene total confianza en cuanto a su efectividad; se desconocen sus efectos secundarios; no se sabe cuándo llegará; cómo se distribuirá; en qué momento se comenzará a aplicar y para cuánta gente alcanzará.

Así de patético luce el panorama para los mexicanos en lo que se refiere a la pandemia en el tema de la salud. El asunto económico es aparte y nada alentador por cierto.

En este contexto, es difícil olvidar aquel video de AMLO sentado a comer garnachas durante una gira por Oaxaca a finales de marzo, en el que invitaba a la gente a no dejar de salir por la pandemia.

"No dejen de salir... Yo les voy a decir cuándo no salgan, y si tienen posibilidad económica, sigan llevando a la familia a comer, a los restaurantes, a las fondas”.

Este fin de semana llegaremos a la fatídica cifra de 110,000 muertes oficiales por COVID-19, y es ahora cuando el presidente ha pedido a la población del país, y especialmente a la de la Ciudad de México, celebrar con responsabilidad las fiestas tradicionales de este mes de diciembre, remarcando que se evite realizar reuniones.

Y contrario a su habitual narrativa en la que un día sí y otro también aseguraba la curva de la pandemia se había aplanado, este viernes también enfatizó que el país todavía enfrenta la pandemia de COVID-19, al tiempo que pidió no relajar la disciplina, y que no nos confiemos.

  • 1-Si no tenemos nada verdaderamente importante que hacer, no salgamos a la calle.
  • 2. Si salimos a la calle, guardemos la sana distancia.
  • 3. Comuniquémonos por teléfono o por videollamada con nuestros familiares y amigos y que no se reciban muchas visitas, aunque sean nuestros seres queridos.
  • 4. Estemos solo los que estamos en la misma casa.
  • 5. No hagamos fiestas ni reuniones con familiares ni amigos.
  • 6. Si presentamos síntomas como dolor de garganta, cabeza o cuerpo, fiebre, hablar de inmediato para recibir atención médica: al 56 58 11 11 en la Ciudad de México y al 911 en el resto del país .
  • 7. Si tienes síntomas, procura hacerte la prueba. Se están instalando quioscos con este propósito en la Ciudad de México y algunos estados.
  • 8. Acude pronto a la clínica, centro de salud u hospital más cercano para atenderte. No te esperes, sobre todo si padeces de enfermedades crónicas. Es muy importante el llegar pronto al hospital.
  • 9. Dejemos los regalos de Navidad para otro momento. Recuerda: regala afecto, cariño, amor, no lo compres.
  • 10. Nosotros, el Gobierno, vamos a ampliar sobre todo aquí en la Ciudad de México el número de camas, equipos, enfermeras, doctores para que a nadie le falte la atención médica especializada y de calidad. Pero lo más importante es que no nos enfermemos. Es mejor prevenir que curar, mejor prevenir que lamentar. (El Financiero).

“Mejor prevenir que lamentar”, ha dicho el presidente esta mañana, cuando alrededor de 300 mil personas han perdido la vida en México ante la falta de prevención, de Comunicación asertiva, y de una estrategia eficaz.

Y ni siquiera en estas circunstancias ha tenido la decisión para imponer medidas más contundentes, todas las recomendaciones anteriormente citadas fueron solo una invitación, porque dijo, "Nosotros tenemos que seguir autolimitándonos, manteniendo nuestra libertad a salvo. Nada de autoritarismos, sino que actuemos como siempre lo hemos hecho, de manera responsable".

En la misma videograbación de la que ya hablaba, López Obrador afirmaba que aunque el problema pudiese escalar, “estamos preparados y vamos a seguir adelante”, decía.

Pero tampoco nunca estuvimos preparados;

En una publicación del 24 de noviembre, Bloomberg analizó los números para determinar los mejores lugares del mundo para estar en la era del coronavirus: ¿dónde se ha manejado el virus de manera más efectiva con la menor cantidad de interrupciones para los negocios y la sociedad? Y en este listado, México ocupa el último sitio del ranking (53), exhibido como el peor país para vivir durante la pandemia.

Nuestra nación se ubica actualmente en el cuarto lugar de entre los países con mayor número de muertos durante la pandemia solo por debajo de Estados Unidos, Brasil y La India; ostenta además el mayor número de decesos por millón de habitantes, y mantiene el primer sitio en lo que se refiere a muertes de personal de salud por COVID-19.

Por si no fuese suficiente esta misma semana, la Organización Mundial de la Salud (OMS), dio un jalón de orejas a nuestro país para que se tome en serio la problemática que vive. Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró que México está en muy mala situación frente a la emergencia sanitaria a causa del covid-19, dado que vio duplicar el número de casos y muertes a mediados y finales de noviembre.

En conferencia de prensa el funcionario enfatizó: “El número de casos y muertes se duplicó. Queremos pedirle a México que se lo tome muy en serio”.

Y es que, no solo los mexicanos sino el mundo entero ha sido testigo de que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se ha tomado a chunga la pandemia. Los medios de comunicación de todo el planeta lo han exhibido primero, comiendo garnachas e invitando a la gente a salir; invitando a la gente a abrazarse; mostrando sus estampitas del “Detente enemigo”; diciendo que “la pandemia nos cayó como anillo al dedo”; y rechazando en múltiples ocasiones usar el Cubrebocas.

 

Entre garnachas, abrazos y chunga, el mundo ha visto a AMLO, por ello no sorprende el caos por la pandemia ni el jalón de orejas que le ha propinado la OMS.