AMLO al filo del precipicio

AMLO en jetta blanco
AMLO viajando en un jetta blancoCuartoscuro

Con el coronavirus, con la pandemia y la caída de la inversión, el cuadro económico pinta para peor.

Frente a la economía mexicana no hay horizontes: hay un precipicio. Y vamos derecho: estamos dando los pasos equivocados. Tradicionalmente los mexicanos generamos pocos impuestos. Por eso en ningún sexenio hay dinero público que nos alcance. Si los ciudadanos no pagamos impuestos no hay dinero para carreteras, ni puentes, ni programas sociales. Tarde o temprano el Estado se quedará con los bolsillos vacíos.

El Presidente López Obrador piensa que acabando con la corrupción, se recuperarán muchos recursos públicos. Según sus cálculos, 500 mil millones anuales. ¡Qué optimista!

Para AMLO no es necesario cobrar más impuestos ni aumentar la deuda pública. Basta con acabar con la corrupción y sacarle más dinero a Pemex. La idea es buena, pero es falsa. Pemex es una industria que sumida en graves problemas de liquidez. Está a un paso de la quiebra. No tiene futuro. Y no basta con acabar con la corrupción, medida urgente, pero el problema de fondo se resuelve con inversión privada, no con dinero público que siempre falta. Y López Obrador se pelea días tras día con casi todos los hombres de negocio, con los posibles inversionistas. Así no se puede. Sin confianza en el gobierno, nadie le meterá dinero al país.

Con el coronavirus, con la pandemia y la caída de la inversión, el cuadro económico pinta para peor. Viene una depresión terrible, quiebre de empresas, desempleo y pobreza. La destrucción inminente en cámara lenta. Sin embargo, el Presidente no se ha dado cuenta. Esperemos que cuando reaccione no sea tarde para escapar de la catástrofe.

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