Fuego amigo en el PRI

Parece que hay fuego amigo detrás del reportaje dado a conocer por Reporte Índigo y que documenta el supuesto enriquecimiento ilícito de los hermanos Luis y Eduardo Osorio Chong, quienes, de acuerdo con el texto periodístico, habrían acumulado en tan sólo un año de administración de su hermano Miguel casi 100 millones de pesos.

La versión proviene del periodista Francisco Rodríguez, quien en su columna Índice Político publicada el jueves 17 de abril sugiere que la información habría salido de las oficinas del Sistema de Administración Tributaria y más concretamente de Crisógono Díaz, jefe de asesores de la presidencia del SAT.

Pero quien estaría atrás de esta andanada sería nada más y nada menos que el diputado federal priista Canek Vázquez quien, de acuerdo con Rodríguez, presume sus lazos de amistad con el funcionario del Sistema de Administración Tributaria.

La versión de Rodríguez es interesante pues es un hecho público que Canek Vázquez acaba de pasar un trago amargo ya que era ubicado como uno de los viables aspirantes para contender por una candidatura al Senado de la República por el estado de Hidalgo. Sólo que al final, el PRI decidió que quien ocuparía la candidatura sería Omar Fayad, quien hasta antes de ser candidato, era dirigente estatal del PRI.

Un dato interesante es que Canek Vázquez es identificado como político cercano a Manlio Fabio Beltrones, quien contendió y perdió contra Enrique Peña Nieto la candidatura presidencial del Revolucionario Institucional.

Por otra parte, no sería descabellado pensar en una venganza política, si tomamos en cuenta que Canek Vázquez también fue considerado entre los candidatos a dirigir el PRI en Hidalgo aunque al final su aspiración quedó trunca.

Todo parece indicar que Canek encontró la forma de hacer pasar un mal momento, si es que no trasciende más allá del escándalo mediático, a Miguel Osorio Chong, político a quien se le considera jefe de las tribus priistas hidalguenses y quien, por su cercanía con Enrique Peña, se le aprecia en su terruño como una especie de vaca sagrada a la que hay respetar.

El texto periodístico también salpica a Enrique Peña Nieto, quien al parecer no goza de todas las simpatías en su propio partido. 

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