Claroscuro

LO CLARO. El arte de hacer comercio, lo han tratado de mercantilizar muchos ponentes que disertan y viven de ‘compartir sus recetas mágicas’.

Esa fundamental herramienta de intercambio de mercancías, valores, bienes, servicios y demás, es heredada desde el principio de los tiempos donde los mercaderes proporcionaban aquellos satisfactores que no se producían en la entidad.

Es menester que esas premisas y herramientas sean instruidas desde la educación superior, donde el alumnado es adoctrinado para ser parte del desarrollo económico de su entorno.

Así, la Universidad Autónoma de Tamaulipas abunda en este tenor, con la puesta en marcha del Foro de Comercialización con temas como administración de ventas, bolsa de valores, marketing digital.

La globalización y la creatividad, son retos que refuerzan la formación comercial de los estudiantes.

LO CLAROSCURO. He tenido la fortuna de nacer en el México del control de la sobrepoblación.

Bajo aquellos esquemas, el gobierno –espantado por los altos índices de crecimiento poblacional y la austeridad republicana de aquellos días- recomendaba ciertas medidas de apremio, con la ayuda de la difusión en medios.

“Vámonos haciendo menos” era un lema, poco… discriminatorio, pues las numerosas familias de los 70’s, cuantificaban 12 hijos en un matrimonio (pobres, obviamente, como señala un comercial político) y la media nacional señalaba 7 hijos en promedio.

10 de mayo. Es sin duda una de las fechas más importantes a observar por cada mexicano y es la razón de compartir con usted algunos trascendentes datos que INEGI observa respecto de la matriarca mexicana.

De aquellas campañas de reducción familiar (cambió su lema por “la familia pequeña vive mejor”), a pesar de que ya cubríamos gran parte del territorio nacional con 52 millones de habitantes en el principio de los 70’s, a cincuenta años de distancia apenas completamos 128 millones.

¿Cumplió su fin la estrategia reductiva? ¡Claro que la cumplió!

Hoy la mujer y madre mexicana, respecto del padrón es casi la tercera parte de aquél, donde 35.2 millones son mujeres madres mayores de 15 años.

Y la fecundidad varió. Para 2020 en México, cada mujer madre tiene en promedio 1.8 hijos vivos.

Es en términos numéricos… no significa que le falta un pedazo a uno de los hijos.

47% de esa fuerza demográfica son casadas, 17% viven en unión libre y el resto para el cien por ciento, son madres esforzadas que cumplen todos los roles del hogar.

El progreso y desarrollo les obliga a ser multifuncionales y hoy en día, apenas el 5% del espectro en estudio, no cuenta con alguna escolaridad. Un avance muy significativo para el mundo laboral.

Sí, ese mundo laboral donde son secretarias, operadoras de líneas, choferes de taxi, gerentas, directoras, jefas de departamento, dueñas, consejeras, doctoras, ingenieras y todo… igual que el hombre sabe hacer. Sin distingos.

En el día de las que exclaman “- ¡Porque lo digo yo…y punto!” es conveniente hacer la reflexión sobre el papel aún mal valorado de la mujer y madre trabajadora mexicana.

Los candidatos a cualquier puesto de elección, buscan esa veta poblacional por ser factor de determinación hacia el seno familiar. Por algo será.

¿Cuál es la diferencia existencial para aquellas madres del México sobrepoblado al de hoy?

Cuando amonestaban al hijo menor, debían repasar el nombre de 12 criaturas a fin de atinar el del inculpado.

Hoy, en el grupo de whats de 4 (mamá, papá y dos hijos) mandan las advertencias con ‘emojis’ y a los tres restantes les cae el saco.

COLOFÓN: Bien hacen los gobiernos en procurar a este segmento poblacional, con asistencias sociales que promueven el aligerar la carga del hogar. Pero –a todos los colores y partidos políticos- dijo bien Ronald Reagan “Hay que medir el éxito del Estado en función de cuántas personas abandonan los programas de asistencia; no cuántas se incorporan”.

Las madres mexicanas merecen TODAS, vivir por encima de la línea del bienestar.

alejandrodeanda@hotmail.com