Columnas

La Constitución de México, completa pensamientos y sentimientos de grandes personajes; desde Napoleón Bonaparte hasta Venustiano Carranza.

La Constitución ha sido una guía universal jurídica para muchas naciones.

En todo el Mundo hemos estado presenciando todos los días sucesos muy inesperados y contradictorios en cuanto a impartición de Justicia se refiere, empezando por la inentendible e inhumana regulación de la distribución de las vacunas contra covid-19, siguiendo con la interminable guerra de Siria (leer artículo en SDPNoticias) , y pasando por Rusia, al ver a un líder político encarcelado muriendo de hambre voluntariamente, siguiendo ahí cerca por Israel al presenciar el juicio de un Primer Ministro por haber recibido unos puros cubanos de regalo, regresando a Estados Unidos al analizar cómo un abogado con el apellido bíblico Cohen es enjuiciado muy controversialmente, o saber de acusaciones de abuso a mujeres indeterminadas por un gran porcentaje de políticos y famosos norteamericanos, muchas de ellas con más de dos décadas de sucedidas, hasta llegar a México, donde por una estafa maestra sólo condenan mediática y físicamente a una persona, o donde la frase delincuencia organizada es tan usada y tan inentendible, donde por más definido que ésta el fuero constitucional no se aplica tal cual, o donde un sólo empresario que falló en sus cálculos al intentar reorganizar al Infonavit por diversas razones termina en Almoloya.

Lo importante del presente análisis no es pasar lista a la inacabable información de la que nos enteramos todos los días de tantos procesos jurídicos irracionales, jurídicamente hablando, que suceden, valga la redundancia, en todo el Mundo, lo relevante sería intentar proponer una solución al respecto.

Y en México la tenemos, la solución, simple y llanamente, sería, basarnos en todos los procesos jurídicos en la Constitución Política tan magnánima que tenemos, respetando su dicción y su contenido al pie de la letra, en cada artículo ecuánimamente, y sin involucramiento personal ni económico por parte de nadie.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que muchos lo saben, completa pensamientos y sentimientos de grandes personajes, que por su legado, existirán por siempre, desde Napoleón Bonaparte hasta Venustiano Carranza, pasando por Morelos, Guerrero, Iturbide, Valentín Gómez Farías y Juárez, ha sido una guía universal jurídica para muchas naciones, y eso ya se debe reconocer, no sólo por el bien de nuestra patria, por el bien de toda la Humanidad.

Si logramos que en México todos los procesos jurídicos se ejerzan patentemente en base a lo escrito en nuestra Constitución Política, podríamos ser un ejemplo a seguir en todo el Mundo, que cada vez más completa su giro inverso causado por la misma Humanidad, aunque afortunadamente, por las leyes del mismo Universo, que esas si son intocables e inviolables, aunque el Mundo termine de cabeza, no nos caeríamos.

Nota histórica agregada: Valentín Gómez Farías, quien fue uno de los principales políticos que pulió la Constitución de México en 1857, fue médico, y ejerció la Medicina, lo que seguramente influyó para impregnar de humanismo cada una de las palabras constitucionales que perfeccionó.