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Hoy por hoy y desde hace más de 20 años ¡es un honor estar con Obrador!

Todas las encuestas a dos años de que se instaló el nuevo gobierno de izquierda del presidente Obrador, siguen mostrando una tendencia altísima de aceptación al mandatario federal; incluso, el porcentaje holgado de popularidad sería el antecedente que anticipa la revocación de mandato con altos indicadores de legitimidad en favor de Andrés Manuel. Esas mismas proyecciones con antelación anunciaron su llegada inminente a Palacio Nacional en el histórico 2018.

Esa constancia— mostró evidentemente el pulso de la inmensa mayoría de mexicanos que, en 2018, votamos por el proyecto de la Cuarta Transformación y, asimismo, dejamos claro el hartazgo generalizado que durante décadas acumuló el sistema neoliberal del PAN y PRI. Ese lastre que padecimos con más de 70 años del priismo y 12 del panismo, fueron desastrosos. La ignominia avanzó porque el país nunca prosperó, se estancó, incluso, retrocedió en temas de salud, economía, educación y desarrollo; pero lo graves de eso, fue que se arraigó la corrupción: una loza que cargó nuestro territorio.

Por ello, a dos años que el presidente López Obrador se instaló en Palacio Nacional, se dio un giro sustancial que marcó el inicio de una nueva era institucional y democrática. En tanto que ese periodo ha marcado la pauta de una innovadora visión que prioriza las necesidades y carencias de los sectores populares más necesitados; asimismo, un esquema innovador en la conformación de una agenda integral que atiende al sector campesino, obrero, industrial, de igual forma, al gremio magisterial con un nuevo paradigma educativos con los ajustes al artículo 3° de la constitución.

A pesar de que todo eso, destacamos la congruencia de un gobierno que, antes que todo, es cercano a la población de México; asimismo, demostró que la intensa lucha social y el estricto apego a sus principios de no claudicar ni rendirse frente a las adversidades, fueron la clave del éxito. Esos atributos, son la premisa de un hombre tenaz y carismático que ha defendido con personalidad las causas justas del pueblo. 

Su liderazgo es natural. Esa dote la mostró desde la construcción de la incipiente lucha para la democracia en su tierra natal de Tabasco. De igual forma, caminó con los referentes contemporáneos del estado de Michoacán en el que realizó recorridos después del fraude electoral de 1992 a manos del sistema todopoderoso de aquel tiempo, el PRI.

Esa poderosa razón nos inspiró a muchos que, durante años, hemos acompañado la visión política de un hombre incansable. 

Recordé la etapa del 2006 y 2012, pero con gran anhelo la del histórico 2018.

Su capacidad de liderazgo me motivó desde hace 20 años a alimentar una esperanza de un México distinto. Por esa sencilla razón, ¡sigue siendo un honor estar con Obrador!

En este primer tercio de gobierno se consolidó el proyecto de la Cuarta Transformación. Esa alternativa política-social se expandirá en 2021 con el tsunami morenista. 

La derecha está derrotada.

Primero son los pobres. Eso quedó clarísimo.

La política de Andrés Manuel es en favor de la sociedad más vulnerable. Fiel a su estilo, su visión está ligada a cumplir con su anhelado proyecto de Nación que sembró desde que se instaló en el escenario público.

Por ello, hoy por hoy y desde hace más de 20 años ¡es un honor estar con Obrador!

La tercera fue la vendida.