¿Y ahora qué hacemos?

Después de la elección del domingo 1° de Julio, se vive un ambiente de incertidumbre, de enojo y reflexión. Los dos primeros son fáciles de entender, pero el que nos ocupa en estas líneas es el de la reflexión.

Mucho se ha escuchado en noticieros de radio y TV, mucho se ha leído en los periódicos y revistas y ahora claro, en las redes sociales, pero todo esto se ha enfocado hacia las reflexiones individuales de los candidatos y de los partidos en su conjunto, lo que aquí nos preguntamos es si realmente son ellos los únicos que deben reflexionar.

Estamos convencidos de que no es así. AMLO, Peña, Josefina y Quadri tendrán sin duda muchas reflexiones, al igual que sus partidos, pero los comunicadores de radio y televisión, las casas encuestadoras, las instituciones electorales y los analistas también tienen muchas reflexiones por delante.

Los comunicadores deben reflexionar sobre su cada vez menor credibilidad, pues lo que observamos en televisión es claramente información seleccionada y censurada, ya no es extraño escuchar y constatar la manipulación que hacen las televisoras de la información, y no sólo ellas, cada día es más clara la manipulación de periódicos y revistas.

Las casas encuestadoras han presentado información evidentemente errónea, salvo pocos casos en los que se presentaron cifras cercanas a las que hasta el día de hoy, han arrojado los resultados oficiales, la gran mayoría de ellas presentaron resultados ridículos, y por ende es claro que su reputación disminuirá considerablemente.

De igual modo, los analistas deben reflexionar, algunos claramente sobre su talento en el ramo, pero la mayoría sobre las fuentes a partir de las cuales analizan la realidad, pues casi la totalidad de analistas basaba sus comentarios a partir de las encuestas que como ya mencionamos, presentaban graves problemas de certeza, por lo que de inmediato los análisis basados en las mismas asumían el carácter erróneo de éstas.

Pero las reflexiones más importantes son las de las instituciones y las de la gente.

En IFE se creó para dar certeza y credibilidad a los procesos electorales, basado en el principio de que el ciudadano decida y así legitimar la elección ante la ciudadanía, el IFE se creó para terminar con esas elecciones cada vez más desprestigiadas y proporcionar así elecciones limpias y en las cuales se respetara el voto de la gente. La reflexión del IFE recae en estos puntos precisamente, tal vez los especialistas puedan decirnos que las elecciones han sido ejemplares y realmente admirables, pero la gente, que es a quien el IFE debe dar certeza, tiene una opinión muy distinta de esta institución.

 

Después de la elección de 2006, en la cual personalmente no tengo duda de que hubo fraude, la elección de este domingo era la oportunidad del IFE para cambiar su imagen y demostrar que es una institución útil para los mexicanos, pero hoy, a tres días de terminada la jornada electoral, la imagen del IFE ha quedado más desprestigiada y la impresión que queda en la mayoría de los mexicanos es que en México, a pesar de la creación del IFE, los fraudes electorales son posibles.

Dicho lo anterior, es momento de comentar la reflexión más importante, la que debe hacer el pueblo de México. Después de todo lo anterior, de la clara manipulación de los medios (no de todos, sólo de los más populares) las fallidas encuestas y las instituciones electorales desprestigiadas y que claramente han fallado en su papel fundamental de dar certeza a la elección y legitimidad a la persona electa.

El pueblo de México debe preguntarse si las televisoras, las encuestadoras, el IFE y la FEPADE le son útiles, si deben seguir siendo como son y deben seguir actuando como lo hacen, pues claramente una combinación de todos ellos creó una “realidad” muy diferente sobre lo que en verdad era el escenario electoral y en un país donde la educación es de nivel primaria, debemos preguntarnos si esta realidad creada afecta las decisiones personales en torno al voto, porque de ser así, es preocupante que esta realidad esté todos los días en los televisores del 98% de la población mexicana.

Las cartas aún están sobre la mesa, el candidato de las izquierdas ha anunciado que impugnará la elección, el candidato del PRI se muestra confiado en las instituciones, lo que nos espera es no sólo un conflicto entre estos dos frentes, sino muchas marchas, muchos reclamos y denuncias sobre fraudes electorales, pero dicho lo anterior ¿Tendrá sentido denunciar en México un fraude electoral en la FEPADE? ¿Es prudente dar tanto dinero al IFE para la realización de las elecciones para que al final deje más certeza a observadores internacionales que a la gente? ¿Está bien que la información sea proporcionada únicamente por dos televisoras? Estas preguntas deben detonar acciones que sean las que nos ocupen después de la elección porque en 2018 los candidatos serán otros, pero todos estos factores seguirán ahí y seguirán jugando su papel en la contienda, cualquiera que esta sea, pero nosotros debemos jugar el nuestro ahora y reflexionar sobre lo que ésta elección nos está dejando.

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