
La gran oportunidad de Claudia Sheinbaum
El fin del Mencho y las lecciones del pasado
En Estados Unidos aún rige la democracia constitucional

Leales y traidores a las máximas obradoristas
Un gobierno funcional y eficiente no debe exigir lealtades políticas, sino que requiere reunir a funcionarios profesionales, competentes y honestos que basen sus decisiones en evidencia e indicadores, escribe José Miguel Calderón en su columna.Más noticias

El lamentable caso del señor Arriaga es la punta del iceberg
En opinión de José Miguel Calderón, el caso de Marx Arriaga sería anecdótico y tal vez cómico, si la educación pública en este país no atravesara una de las mayores crisis en su historia, y si el propio Arriaga no representara un rostro visible de la podredumbre.Felipe de la Mata y Felipe Fuentes: los rostros de la ignominia
En opinión de José Miguel Calderón, magistrados alineados a los intereses políticos del régimen han dicho que el 54 señala “partido” y no “coalición”. No se equivocan en principio. Sin embargo, erran en la interpretación.
Las piruetas que se vienen en respuesta al libro de Julio Scherer
En opinión de José Miguel Calderón, el morenismo, como lo ha hecho en el pasado, tendrá que salir a buscar justificaciones peregrinas que desacrediten la figura de Scherer y su libro. Bien vale antes destruir al mensajero que contestar el mensaje.Cuando la Constitución mexicana servía para algo
Atrás han quedado aquellos tiempos en que el máximo tribunal, conforme a las intenciones del Constituyente de 1917, servía como instrumento de salvaguarda del orden constitucional, escribe José Miguel Calderón en su columna.Más noticias

Los Habsburgo en el Río Grande, de Raymond Jonas
En opinión de José Miguel Calderón, el libro “Los Habsburgos en el Río Grande” es valioso para los interesados en comprender los avatares del convulso periodo posterior al término de la guerra civil estadounidense.El evento de Querétaro, la propaganda y la traición al espíritu de la Constitución
En opinión de José Miguel Calderón, el discurso de la presidenta en Querétaro confirmó lo que ya se sabe: el obradorismo actúa como si fuera dueño del Estado, de todos los poderes y de la voluntad de cada mexicano.














