Descubren a una secta en Rusia viviendo bajo tierra durante 10 años

El grupo es conocido como la secta Fayzarahmanist. Su creador, Fayzrahman, tiene 83 años de edad y se declaró un profeta y a su casa como un estado islámico independiente, de acuerdo con un informe

Moscú, 9 Ago.- Unos 70 miembros de una secta islamista fueron encontrados viviendo bajo tierra, sin acceso a la luz solar, a las afueras de la ciudad de Kazán, en la República rusa de Tatarstán, según reportaron medios rusos.

Entre las personas viviendo en esta condición, había 27 niños, muchos de los cuales no habían visto nunca la luz solar durante diez años y se encontraban sucios y en mal estado cuando fueron encontrados.

De acuerdo con un reporte de la policía, los seguidores de la secta dirigida por Faizrahman Satarov, líder religioso que a mediados de los años 90 del siglo pasado se declaró profeta, vivían en catacumbas, en condiciones completamente anormales y antihigiénicas.

La policía entró a las viviendas de los faizrahmanitas, territorio acotado en las afueras de Kazán, el pasado 1 de agosto, en el marco de las investigaciones que la policía lanzó en Tatarstán tras un atentado, a mediados de julio, contra un líder religioso musulmán.

El grupo es conocido como la secta Fayzarahmanist. Su creador, Fayzrahman, tiene 83 años de edad y se declaró un profeta y a su casa como un estado islámico independiente, de acuerdo con un informe elaborado por la televisión estatal.

Para independizarse del mundo que les rodea, los miembros de la secta decidieron vivir en un búnker subterráneo junto con sus hijos, el más pequeño de los cuales tenía sólo seis meses cuando los descubrió la Policía.

Los fiscales han abierto una investigación criminal sobre la secta y han dicho que se disolverá si continúa con sus actividades ilegales, entre ellas impedir a sus miembros la asistencia médica o la educación, reportó el canal de noticias Russian Today (RT).

Hace aproximadamente una década, el autoproclamado profeta ordenó a sus seguidores a vivir en catacumbas que habían cavado en su finca en las afueras de la ciudad de Kazán, capital de la región, situada a orillas del río Volga.

Allí vivieron, completamente aislados del mundo exterior, en celdas insalubres, sin luz eléctrica, calefacción o ventilación. Algunos niños nacieron bajo tierra y nunca han visto la luz del día.

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