Sorprendente

Dan por muerta a paciente con Covid-19 y entregan cenizas equivocadas; seguía viva

Alba Maruri@lahistoriaec / Twitter

La mujer fue dada por muerta en un caso de identidad equivocada; nadie sabe de quién son las cenizas. 

Una mujer de 74 años a la que los médicos habían dado por muerta debido al Covid-19, despertó el pasado jueves 23 de abril del coma que la había mantenido en cama durante tres semanas, para solicitar a los médicos que llamaran a su hermana.

#Aunqueustednolocrea | Alba Maruri Granda, de 74 años, dada por muerta el pasado 27 de marzo en el Hospital Guayaquil, en el Suburbio, recobró la conciencia. Su familia pasó un mes con las cenizas de otra persona. En el hospital confundieron sus nombres y la dieron por muerta. pic.twitter.com/vwK4J1Af25

— EcuadorToday (@ecuador_today) April 25, 2020

Fue allí cuando el personal del hospital Abel Gilbert Pontón, en la ciudad de Guayaquil, Ecuador, notó que Alba Maruri en realidad estaba viva y que habían cremado y entregado las cenizas de otra paciente a su familia. 

Entregan cenizas equivocadas de paciente con Covid-19 que seguía viva

La noticia del completo caos que se vive en las instalaciones médicas del país sudamericano a causa de la pandemia por coronavirus, se dio a conocer luego de que el sobrino de la víctima anunciara a través de redes sociales que su tía seguía viva.

La familia de Alba Maruri ahora está feliz de haber recuperado a la mujer, pero planea solicitar el reembolsen del costo de la cremación por el dolor que pasaron cuando un error les hizo creer que estaba muerta. Asimismo, comunicaron que en el hospital no tienen claro de quién son las cenizas en realidad.

De no creer. Alba Maruri, 74 años, paciente de Covid-19 fue dada por muerta el 27 de marzo en hospital del Suburbio y su familia recibió sus cenizas. Resulta que cremaron a otra persona y Alba estuvo inconsciente 3 semanas hasta ayer, que preguntó por su hermana. #Guayaquil pic.twitter.com/vuTvbrGpz8

— LaHistoria (@lahistoriaec) April 25, 2020

Según reporta CNN, la señora ingresó en el hospital el marzo pasado con fiebre alta y dificultades respiratorias. Para el 27 de ese mismo mes, sus familiares fueron notificados de su fallecimiento y también se les mostró un cadáver en la morgue, pero no pudieron acercarse debido a la distancia obligatoria para evitar el contagio de coronavirus.

"Estaba a un metro y medio de distancia. Tenía el mismo cabello, el mismo tono de piel", explicó Jaime Morla, el sobrino. En consecuencia, se decidió cremarla rápidamente e incluso se entregaron las cenizas. No obstante, todo cambió tres semanas después y el equipo médico visitó a la familia para disculparse por la confusión, explicando que habían tenido un caos en la clínica.