He trabajado con los dos. Uno fue mi jefe, el otro mi subordinado. Con ambos he tenido una relación profesional estrecha. Los conozco, sin duda. Si se me preguntara, diría que, pese a todo, Ciro Gómez Leyva es mucho más honesto que Ramón Alberto Garza. Pese a todo, insisto. Es decir, a pesar de que Ciro, por el momento, se especialice en descalificar a López Obrador. Y no obstante los esfuerzos que, en las actuales circunstancias, Ramón Alberto realiza para quedar bien con el movimiento de resistencia civil encabezado por AMLO. Voy a explicar mi punto de vista.
Primero, los antecedentes.
Durante unos ocho años fui colaborador de El Norte, de Monterrey, el rotativo que Ramón Alberto Garza dirigía. Publiqué ahí mi columna prácticamente a diario. Y durante unos cuantos meses, los primeros de su existencia, haciendo lo mismo participé en el periódico Reforma, que Ramón Alberto y Alejandro Junco de la Vega fundaron en la Ciudad de México.
A Ciro Gómez Leyva lo conocí, al finalizar 1994 o a principios de 1995, por una breve entrevista que me hizo relacionada con el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Ciro era, en ese tiempo, reportero de Reforma. Es decir, tenía un jefe: Ramón Alberto. Cuando terminó la charla periodística con Ciro, lo invité a trabajar a la revista Milenio, que no había nacido pero que yo pensaba lanzar antes de que terminara 1995. Ciro rechazó mi oferta, estaba a gusto en Reforma. El caso es que, por la crisis económica de aquel año, el semanario aludido no pudo nacer. Tuve que esperar unos 24 meses más para hacerlo posible. En 1997 Ciro Gómez Leyva ya había dejado Reforma, empezaba una aventura editorial en el Canal 40 de Javier Moreno Valle y le quedaba tiempo para ser uno de los editores de Milenio Semanal. Cuando me puse de acuerdo con él, le pregunté por qué había dejado Reforma. Contestó: "Porque Ramón Alberto Garza tiene serios problemas con la ética periodística". Hasta 2006 trabajé muycercade Gómez Leyva.
Ocho años fui subordinado de Ramón Alberto. Ocho años fui jefe de Ciro. Los conozco muy bien, sin duda. He sido amigo de ambos, ya no lo soy de ninguno. A los dos puedo criticarlos, y los critico. Pero, reitero, Ciro es mucho más honesto que Ramón. Pese a todo.
Este lunes de Semana Santa, Ciro Gómez Leyva, en su columna de Milenio, habló del periodismo que Ramón Alberto Garza realiza en el sitio de internet, Reporte Índigo, que el ex director de Reforma desde hace unos años posee asociado con el empresario ultraconservador Alfonso Romo. El arreglo entre ellos es el siguiente: Romo ha puesto el dinero, que ha sido mucho, y Ramón el "talento", que ha sido suficiente para provocar dos o tres escándalos, pero que no ha alcanzado para que esa página web sea muy visitada ni, tampoco, para que los ingresos de la empresa superen a sus gastos. Por lo tanto, ha habido pérdidas y éstas han obligado a Poncho Romo a aportar más recursos de los originalmente destinados al proyecto. La capitalización de las aportaciones de Romo ha incrementado la propiedad de este empresario en el negocio, y ha disminuido la del periodista.
La verdad de las cosas es que no le puede ir nada bien a esa compañía de internet por sus grandes costos. Conozco sus instalaciones en Monterrey -Ramón Alberto me las mostró-, y puedo decir que son fastuosas. Además, tiene mucho personal muy caro. A pesar del enorme gasto, el sitio de Romo y Garza tiene pocas visitas. Muchas menos, por cierto, de las que tiene el SDP, nuestro negocio de internet que opera con muy poco gasto. Ramón Alberto dice que él tiene un millón de suscriptores. Los tendrá, pero no lo leen. Su sitio web no recibe más de dos mil visitas al día, lo que es verificable. Es muchas veces menos visitado que el modesto SDP. Desde luego, a nosotros la moderación nos permite tener una vida sana: gastamos poco y, por lo mismo, los ingresos que tenemos pagan sobradamente nuestras austeras operaciones.
El hecho es que Ciro habló de Ramón Alberto. En el sitio de internet de este último reprodujeron, incompleto, el audio de la entrevista que Gómez Leyva le hizo a García Luna en Radio Fórmula. Al parecer, Ramón Alberto Garza no solicitó permiso para hacer eso, lo que es delicado.
Dijo Ciro: "De los cuatro bloques en que se dividió la entrevista reprodujeron sólo tres: los dos sobre las nuevas cárceles para secuestradores que García Luna anunció el lunes (tema por el que solicitamos la entrevista) y el de la guerra contra el narco. Quizá por error omitieron ¡el de los diez minutos sobre la casa!, donde expresé cómo pienso que hace periodismo Ramón Alberto Garza".
¿Qué piensa Ciro del periodismo de Ramón Alberto? Que nunca tiene fuentes claras, que por lo mismo es "periodismo incompleto: ruidoso, pero incompleto. Así trató en 1997, cuando era director de Reforma, de despedazar a Manlio Fabio Beltrones a partir de un reportaje incompleto del New York Times(tan incompleto que nunca se publicó una segunda parte). Así informó en la primera plana del 12 de julio de 2002, cuando era director de El Universal, que Tv Azteca le había ganado a CNI/Canal 40 un juicio decisivo que ni siquiera había tenido lugar. La nota inventada sería el primero de varios pasos en la formación de la intemperie para la toma armada del Chiquihuite cinco meses y medio más tarde. Así es él: malintencionado y periodísticamente vulgar". Ciro dijo también que Ramón es alevoso y que tiene una desmemoria de la chingada. Es la verdad.
Cuando en el sexenio foxista Ramón Alberto dejó El Norte y Reforma, se fue a Televisa. En los noticieros regiomontanos de esta televisora, Ramón Alberto se aventó una puntada mayor: le dio dinero a un lavacoches para que se hiciera pasara por narcotraficante. Al lavacoches le inventó un apodo, "La Sombra", lo presentó en la pantalla chica como un gran jefe de la mafia y lo usó para "probar" que el gobernador Fernando Canales Clariond era aliado del narcotráfico. Hay una averiguación previa en la que todo eso se puede leer. Canales no metió a la cárcel a Ramón Alberto porque Emilio Azcárraga se comprometió a ponerlo en orden. Tiempo después, Ramón fue despedido de Televisa.
Le conozco otras historias, que habrá oportunidad de contar en otro periodo vacacional.