¡Marketing, cuántos crímenes culturales se cometen por tu necedad!

Claudia Sheinbaum no criticó a Banorte ni a su mero mero jefazo, Carlos Hank. Es decir, la presidenta no lo hizo abiertamente; habría sido poco diplomático de su parte cuestionar el espantoso gandallismo de haberse apropiado del Estadio Azteca para, por puras vulgaridades de la mercadotecnia, destruir el histórico nombre del Coloso de Santa Úrsula e intentar imponer, en el pueblo visto nada más como clientela de servicios financieros, el ridículo nombre de Estadio Banorte. Claudia solo dijo que para ella siempre será el Estadio Azteca.

¿Es correcto eso, señor Hank? Usted es un empresario inteligente, reflexione acerca de si a su marca le conviene, o le daña, pretender apoderarse de lo que es de todos. Es un insulto a la cultura deportiva mexicana, e inclusive a la cultura de México en general, que Banorte le haya quitado el nombre al Estadio Azteca, que la verdad sea dicha, es de México, de todo México, no solo de un banco. Tenga o no propietario, el Azteca es, claro que sí, patrimonio cultural de la nación.

Pelé ahí, en el Azteca, ganó su último mundial. En el Mundial de 1970 se celebró en su cancha el partido del siglo, la semifinal entre Italia y Alemania Federal. En 1986 el mundo conoció que Dios tenía sí una mano milagrosa, la de Maradona, y que la usaba para algo tan sobrenatural como meter goles ilegales y al mismo tiempo válidos. En el Azteca el mismo Maradona, ya sin ayuda divina, anotó el gol del siglo. El papa Juan Pablo II celebró misas en ese estadio, que también ha sido convertido en auditorio para la presentación de figuras destacadísimas de la música popular como Michael Jackson y Paul McCartney. AMLO cerró su campaña de 2018 en el Azteca, evento, bautizado por la gente como AMLOfest, en el que Claudia Sheinbaum pronunció el discurso que la hizo, desde entonces, presidenciable.

El Estadio Azteca ha sido la sede de dos mundiales de futbol, y no lo será de un tercero porque, por obra y gracia del dinero de Banorte, ¡¡¡ya no existe el Estadio Azteca!!! Pero… las grandes tradiciones no mueren solo porque el dinero intenta matarlas.

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Habrá un nuevo Estadio Azteca si Carlos Hank no hace algo a toda velocidad, y verdaderamente eficaz, para evitar el crimen que su banco está cometiendo. Lo explicaré más adelante.

Hay tiempo, y recursos les sobran a Carlos Hank y a Banorte, para que en el gran letrero en la parte alta del inmueble se incluya, en caracteres mayores, el nombre histórico, el que la gente de verdad ama: AZTECA. No sería tan difícil para la ingeniería mexicana hacer algo que respete la jerarquía de la historia sobre la chequera. Algo como lo de la siguiente foto, evidentemente manipulada para ejemplificar:

¿Sería posible todavía el Estadio Azteca Banorte?

Banorte, como mínimo, pudo haber bautizado al recinto como Estadio Azteca Banorte. El señor Hank debería despedir a sus mercadólogos que, con el agandalle del nombre, terminarán por perjudicar a su marca en vez de potenciarla para bien. O de plano tendría que poner de patitas en la calle a su director general, Marcos Ramírez, por no haber entendido que una marca que pisotea valores culturales termina valiendo pura chingada.

Perdón si escribo enojado, pero es que así estoy, y además no existe en la literatura financiera global ninguna expresión más adecuada que vale pura chingada para hablar de pérdidas enormes de prestigio comercial que pudieron haberse evitado con un mínimo de sentido de la responsabilidad social.

Algo así le está ocurriendo a Banamex. ¿Nadie le dijo a su actual propietario, Fernando Chico Pardo, que Sergio el Checo Pérez ya no es el piloto mexicano que competía por el primer lugar en la Formula 1? Ahora Checo, si le va bien, queda en la penúltima posición; insisto, si bien le va. ¿Tenía sentido que Banamex gastara una fortuna con campañas publicitarias basadas en la imagen de alguien que ya no triunfa y, por lo tanto, no motiva a la gente? Dinero tirado a la basura.

¿Por qué los publicistas de Chico Pardo —debería despedirlos o bajarles fuertemente el salario— no contrataron mejor a Isaac el Torito del Toro, el único mexicano que sí compite con los mejores en una disciplina mundial, el ciclismo, que es por cierto mucho más deporte que andar derrochando gasolina y contaminando el aire metiendo a fondo el acelerador? Me sorprende que un directivo como Manuel Romo se haya dejado sorprender por el espejismo de los motores cuando hoy el ejemplo de superación nacional genuina está en los pedales de la máquina más amable con el medio ambiente y más amiga de la salud personal.

En fin, don Carlos Hank, usted como mandamás en Banorte, todavía podría ordenar ese cambio. Un letrero en el estadio, colocado sobre el letrero de Banorte, no será tan difícil de diseñar, fabricar y colocar adecuadamente cimentado. O varios letreros para montarlos por todas partes destacando el nombre que sí amamos en México, el de Azteca. Si no hace algo, Banorte perderá clientes en vez de ganarlos. ¡Un mínimo de sensibilidad, señor banquero! Entienda, don Carlos, que no todo puede comprarlo el dinero.

Lo de menos es que la FIFA haya decidido que el nombre oficial del estadio, para el Mundial 2026, sea Estadio Ciudad de México y no Banorte. En lo que sigue, en los partidos del América y el Cruz Azul de la liga local, Banorte debería tener la sensibilidad de destacar el nombre AZTECA por encima del del banco.

El estadio de los Rayados del Monterrey se llama BBVA —de muy mal gusto, pero a nadie le importa porque el banco español no se roba nada histórico: este es un estadio nuevo—. En Guadalajara, con el Estadio Akron, la misma cosa. Como quiera que sea, la FIFA quitará para el Mundial los nombres comerciales, BBVA y Akron, para llamarles, respectivamente, Estadio Monterrey y Estadio Guadalajara. Pero estos no son tema de relevancia porque no atentan contra tradiciones.

Los nombres históricos, los amados por la gente, no mueren solo porque el dinero de los banqueros así lo decida. Entonces, cuando Claudia Sheinbaum vea en el Zócalo, con la gente, los partidos del Mundial, la Plaza de la Constitución será el nuevo Estadio Azteca. Así, Banorte perderá por goleada.

El Zócalo, estadio sin comercialización

Como en la imagen anterior, verá el pueblo al lado de su presidenta los juegos mundialistas de futbol —y aquí le paro: no quiero especular cómo le va a ir a nuestra selección frente a Chequia, que ayer se vio brillante frente a Dinamarca—.