“Es más sencillo para un ignorante menospreciar a otros por lo que hacen, que simplemente reconocer que no entiende o no puede hacer lo que otros sí pueden”.

JULIO BERNA

“I guess it was yourself you were involved with

I would have sworn it was me

I might have found out sooner if

You'd only let me close enough to see

That ain't no way to treat a lady

No way to treat your baby

Your woman, your friend

That ain't no way to treat a lady, no way

But maybe it’s a way for us to end”.

HELEN REDDY

Lo sabemos, las prioridades de la 4T son más que cuestionables. Se cuida a los delincuentes y se prefiere a médicos cubanos sobre los mexicanos. López Obrador exige ser autosuficiente, pero en la contratación de galenos pasa de los nacionales…

No debiera hacer falta, pero igual empiezo por aclarar: NADA tengo en contra de los de la isla caribeña. Simplemente argumento que, por simple coherencia, primero se debiera querer a los de casa.

¿Critico al régimen cubano y a mi presidente que se solidariza con este? Sí, ¡por supuesto! La 4T se ufana de ir en contra de la trata de personas (ya no se diga el outsourcing), pero trae mano de obra casi esclava para trabajar en el país.

Y no lo digo yo. Lo describió así la ONU ya en enero de 2020; esto antes de que azotara la pandemia del Covid y al respecto de las misiones médicas cubanas.

AMLO dice ver por los mexicanos, por ‘el pueblo bueno’. Mentira. Basta recordar que México es de los países con mayor número de muertes del personal de salud a nivel mundial producto del mencionado virus.

Ahora, la contratación del contingente cubano se torna en un desprecio más hacia los médicos mexicanos.

A doctores quienes tuvieron que comprar su propio equipo de protección, hoy el jefe del Ejecutivo les endilga los epítetos de ‘retrógrados’, ‘corruptos’, ‘conservadores’. Todo por haber firmado una carta donde le piden —de la manera más atenta y respetuosa, por cierto— que primero se contrate a galenos connacionales y después a extranjeros.

Su insulto se exacerba con los jóvenes egresados de la máxima casa de estudios, quienes seguramente pasaron penurias para poder estudiar ahí. Esta afrenta es en dos vías: primero en razón de que la UNAM se encuentra en el lugar 105º del ranking de las mejores universidades del mundo, cuando que la Universidad de la Habana (de donde son egresados los médicos cubanos en cuestión) ocupa el lugar 2,241. ¿Tan poco importa que en la UNAM el nivel de educación sea mejor?

Segundo, al acusar en una de sus mañaneras que la UNAM no había mandado a sus estudiantes en la pandemia a los hospitales para atender a contagiados. Como siempre, los dichos de AMLO provienen del país de los ‘otros datos’.

El presidente pasa por alto que Jorge Alejandro López Rivas, estudiante de la Universidad Nacional, FALLECIÓ a causa del Covid el 4 de enero del año pasado. Siendo interno, se presentó a trabajar en el Hospital General José María Rodríguez para atender pacientes. Se contagió, lo que derivó en que a su vez contagiara al menos a 35 alumnos de medicina de la UNAM que también atendían en los hospitales y en la muerte de los padres de uno de ellos.

Fue entonces cuando la Facultad de Medicina de esa institución retiró definitivamente a sus alumnos que daban atención médica por el Covid; las condiciones de protección mostraron ser de muy baja calidad (y eso no solo por lo dicho por los internos, sino probado por el alto número de fallecimientos del gremio).

Si a López Obrador le restara algo de decencia debiera disculparse públicamente hoy con ellos y con el gremio todo.

Los internos no olvidan, ¡y con razón! Los compañeros de Jorge Alejandro señalan: “somos carne de cañón, mano de obra barata, con un raquítico apoyo económico de 1,800 pesos al mes, largas jornadas de trabajo para cumplir con el año del internado”.

Pero además, hoy que podrían ser contratados ya como médicos graduados (al año en nuestro país egresan más de 8,000 médicos), ¡el gobierno mexicano prefiere a los 500 cubanos!

La misiva signada por galenos, esa que tanto molestó a López Obrador, pide que el gobierno dé las garantías suficientes para que los médicos puedan ir a ejercer su profesión en poblados alejados y peligrosos de territorio mexicano. Sin embargo, por lo visto, resulta más fácil para el gobierno de la 4T contratar a médicos cubanos (quienes no tienen posibilidad de protestar o exigir ciertas condiciones de trabajo) que pacificar a México. Esa es la absoluta verdad.

De hecho, la mencionada carta pide que se abra una convocatoria; establece que, si no hay médicos mexicanos que quieran ir a dichos parajes, entonces asistan los cubanos. Esto es, se solicita una base justa donde los connacionales también puedan participar.

A muchos doctores que se jugaron la vida, que hicieron todo por detener la pandemia, soñando ser contratados posteriormente de forma definitiva, se les despidió. Fueron dados de baja por el INSABI, obligados a firmar su renuncia y desechados sin más. La excusa: contar —y no todos ellos— con dos empleos en el sector salud; eso NO está prohibido y de hecho es común en el gremio para poder contar con un sueldo medianamente aceptable.

Muchos médicos y enfermeras confiaron en la promesa dada por López Obrador de que no serían despedidos sino basificados, ¡pobres ilusos! Los galenos fueron despedidos, amenazados y, hoy, su promesa se torna cierta pero para los cubanos…

Ojalá a los médicos extranjeros se les exija lo mismo con lo que deben contar sus colegas mexicanos, como es exhibir sus títulos profesionales y tengan que presentar el examen CENEVAL y aprobarlo. Esto es, encima de todo, ¿no estamos hablando de competencia desleal contra los que se han quemado las pestañas estudiando en México o sí?

En México sí hay especialistas, aunque López Obrador sostenga erróneamente —o perversamente— que no los hay y que por eso es la contratación de los 500 isleños. Lo que hay en nuestro país son muchos médicos desempleados; se buscan empleos formales, bien pagados y donde se pueda ejercer la profesión.

Seguramente escucharemos estos días que México está por debajo del número de médicos por cada mil habitantes que tiene la OCDE en promedio. Es cierto, pero no nos dejemos engañar. Ese número solo considera a los médicos que ejercen como tal. No toma en cuenta a los egresados que se agregan al mercado laboral de manera anual ni a los miles desempleados. Otra vez: no son necesarios los cubanos.

Recordemos lo que pasó en el 2020 cuando vinieron 600 médicos de la isla que le costaron al erario (a nuestros impuestos) casi 250 millones de pesos. Ante las solicitudes de información al IMSS, a la Secretaría de Salud, al Instituto Nacional de Migración, a la Comisión Nacional de Arbitraje Médico, al respecto de los salarios, títulos profesionales y acreditación de su profesión en nuestro país, la respuesta fue la ‘inexistencia de datos’. En ese entonces, el pago se realizó al Ministerio de Salud de Cuba; los médicos recibieron solo el 10% de lo que se suponía cobrarían.

López Obrador actúa en contra de todo lo que dijo defender. En oposición a los médicos que han dado tanto, en detrimento de los pueblos remotos que no recibirán doctores certificados; menospreciando al país, pues dejará sin trabajo a mexicanos por contratar a cubanos.

Andrés Manuel va contra los héroes que cuidaron a los enfermos en México. Él quiere traer a 500 cubanos; que el gremio médico de nuestro país solicite eso no suceda es razón adicional para traerlos.

Verónica Malo en Twitter: @maloguzmanvero