“Por lo general deseamos liberarnos de las sensaciones desagradables con tanta urgencia que no nos da tiempo a descubrir de dónde proceden.”

GUESHE KELSANG GYATSO

Me pregunto: ¿para qué dar la bienvenida a México —ciertamente al menos así fue en un principio—, si no se tenían preparadas las condiciones para una adecuada acogida? ¿Sabían ustedes que entre tres y cuatro migrantes mueren DIARIO en promedio en nuestro país durante la odisea de buscar un mejor futuro?

Más de 588 mil migrantes indocumentados ingresaron a territorio nacional de enero a octubre de este año (Secretaría de Gobernación); este 2023 sobresale por tener el registro del mayor flujo migratorio de toda la última década.

La Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de personas de Gobernación señala que, para el periodo enero a octubre de este año, solo 51,091 migrantes fueron devueltos a sus países de origen. Esto es, un 91.4% se quedaron en México (y, de estos, solo algunos pocos lograron atravesar a los Estados Unidos).

Tenemos, entonces, que en los últimos cinco años el Instituto Nacional de Migración ha otorgado 1.7 millones de documentos a migrantes; este año ostenta el récord con 431,300 documentos entregados. El mayor número para quienes buscan una residencia temporal, seguidos de registros de cobijo por razones humanitarias. Al último el otorgamiento de residencias permanentes en México.

Según las autoridades estadounidenses, casi 10,000 migrantes procuran entrar sin permiso diariamente por su frontera sur; casi el doble que antes de comenzar la pandemia. No en balde el gobierno de Washington, DC cerró recientemente algunos pasos de dicha frontera, si bien ello ha acarreado todo tipo de problemas (muchos no menores). No es la primera vez; siempre con consecuencias fatídicas.

Ante la crisis migratoria que desborda tanto a México como a Estados Unidos, se tuvo el día de ayer una reunión del más alto nivel entre el secretario de Estado norteamericano, Anthony Blinken, y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, acompañados de un nutrido grupo de importantes funcionarios públicos (al respecto, llama la atención que por la parte de México NO estuvo presente la secretaria de Gobernación, encargada de la salvaguarda de los migrantes).

Acompañando o detonando dicha reunión, este 24 de diciembre partió de Chiapas rumbo al norte la caravana “El éxodo de la pobreza, compuesta por más de 6,000 personas (algunos señalan que son más de diez mil) de 24 distintos países de origen. Atravesarán nuestro país; algunos pensando en alcanzar los Estados Unidos.

Mas este fenómeno no se detendrá, tristemente. Razones (y sinrazones) que impulsan la migración hay muchas, pero quisiera detenerme en una que creo es de las más importantes y a la vez de las menos comunicadas: hoy en día traficar con migrantes está resultando incluso más lucrativo que hacerlo con droga… Entenderán ustedes porque la migración comienza a verse como un asunto imparable. El tráfico de migrantes es un negocio mortal operado por el crimen organizado que lucra a gran escala con la necesidad de migrar. Este tráfico no solo se circunscribe a nuestro país, evidentemente. Pero al ser el país de Latinoamérica más próximo a Estados Unidos la operación se concentra en territorio nacional.

Y el delito solo va en aumento a pesar de que el gobierno federal tenga desplegados poco más de 32 mil soldados, marinos y guardias nacionales en ambas fronteras en operativos de carácter migratorio.

A lo anterior se agrega el usufructo electoral que se le quiere dar —por ambas partes— a la reunión de ayer en Palacio Nacional y al tema en general. No hay sorpresa ahí. Como tampoco en lo que dijo López Obrador: las movilizaciones como la que atraviesa nuestro país “están promovidas por actores políticos que participan en el proceso electoral estadounidense”.

Me pregunto si lo dirá por aquello del involucramiento de Donald Trump y de los republicanos en todo esto.

El magnate, favorito del partido del elefante para enfrentarse a Joe Biden en noviembre de 2024, insiste en su mensaje anti migratorio y en acusar a los extranjeros de “envenenar la sangre del país”. Xenófobo y racista, pero hay quienes le llaman “mi amigou”…

¿Presiones políticas? Sin duda. El partido republicano se niega a apoyar en el Congreso norteamericano el nuevo paquete de ayuda financiera a Ucrania, si no se toman medidas para frenar la migración de México hacia Estados Unidos. Ello hace que el tema migratorio vuelva a figurar como una de las principales preocupaciones de los demócratas en el proceso de reelección del próximo año.

Más allá de la cooperación anunciada tanto por López Obrador como por Blinken, ¿cuáles son los compromisos?, ¿qué medidas concretas tomarán ambos gobiernos? De eso poco se sabe, suponiendo haya habido acuerdos…

Los migrantes son moneda de cambio tanto en lo electoral como en ámbito del crimen organizado. Estos asuntos se tocan y coincidirán con los comicios del 2024 en ambas naciones.

Giros de la Perinola:

1.- Independientemente de todo lo anterior, es menester hacer a la brevedad una investigación exhaustiva de la actuación del INM y sus directivos. Francisco Garduño Yáñez, cabeza de la dependencia, después de la negligencia criminal en Ciudad Juárez (27 marzo de este año) donde fallecieron 40 migrantes, continúa como director. Las violaciones a los derechos humanos, así como las detenciones/desapariciones arbitrarias de los migrantes no han cesado, todo lo contrario.

2.- El maltrato a los migrantes en nuestro territorio incluye violencia, desinformación, detenciones arbitrarias, procesos administrativos engorrosos y hacinamiento con posibilidad de muerte… Si a esto se le suma la casi imposibilidad de alcanzar Estados Unidos, tenemos como resultado que el 90% de los migrantes ya no busque atravesar la frontera, sino quedarse en México. ¿Se tiene algún plan para ellos?, ¿el gobierno de Estados Unidos se desatenderá de ello?

3.- López Obrador, en una de las reuniones que debió haber sido de las más importantes de su sexenio, prefirió presumir la inauguración de Mexicana de Aviación y del Tren Maya.