Si hay un país ejemplar por sus instituciones de primer orden, es Suiza. Uno de sus cantones, el de Valais, está hoy en una “situación especial”. Se entiende, ha sido muy grave el incendio en el bar-lounge Le Constellation, de la estación de esquí Crans-Montana —la fiesta de año nuevo dejó un saldo de decenas de personas fallecidas y más de cien heridas—.

La situación especial implica que la policía cantonal, los bomberos de múltiples regiones y el servicio de rescate aéreo (REGA) pasan a estar bajo un solo mando. Los hospitales de Valais han alcanzado su capacidad máxima. La declaración de emergencia obligará a los hospitales de otras regiones a aceptar obligatoriamente heridos. Si los equipos de REGA no fueran suficientes, el gobierno cantonal tendría facultades plenas para movilizar helicópteros privados.

El incendio en los Alpes suizos demuestra que accidentes hay en todas partes, inclusive en naciones pequeñas y avanzadas en las que todo funciona, como la Confederación Helvética. Nadie en la prensa Suiza se atreverá a especular que hay una crisis de Estado. El periodismo esperará a que se presente información objetiva acerca de lo que pasó. Esto exhibe la falta de ética de los medios de comunicación mexicanos, que transforman en ingobernabilidad cualquier suceso incidental que termina en desgracia, como el descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca.

Crans-Montana es un destino de esquí alpino frecuentado por turistas de todo el mundo. Ojalá no haya gente de México entre las víctimas.