17 de octubre de 2021 | 20:27
Opinión

Tengo otros datos. Asociación de Pemex con Repsol, un pésimo negocio para México

Repsol es una empresa que ha tenido grandes ganancias en México, pero para Pemex el haberse asociado ha significado pérdidas y nulo desarrollo de tecnología.
La asociación de Pemex con Repsol no le ha traído éxito a México.
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TENGO OTROS DATOS

El presidente Andrés Manuel López Obrador señaló en la conferencia de prensa mañanera del pasado lunes 11 de octubre, que el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto vendió las acciones que tenía Petróleos Mexicanos (Pemex) de la compañía española Repsol a un precio muy bajo. Al poco tiempo, esta participación accionaria con la que ya no contaba la petrolera mexicana subió de precio en los mercados internacionales, lo que significó un pésimo negocio para el país.

La historia de cómo llegó Pemex a participar como socio de la empresa de energía hispana inició hace diez años.

El gobierno del expresidente Felipe Calderón decidió, en agosto de 2011, la compra de acciones de la empresa de energía española Repsol por parte de la hoy empresa productiva del Estado.

La inversión que hizo la compañía mexicana para adquirir las acciones de Repsol fue de aproximadamente 20 mil millones de pesos, pero un año después la pérdida acumulada de los títulos fueron por 18 mil 653 millones de pesos. Es decir, en 12 meses se perdió casi el 100 por ciento de lo que se gastó para asociarse con la compañía europea.

De acuerdo con un análisis sobre la estimación de ganancias y pérdidas de la participación accionaria de Pemex en Repsol, basada en información de la Unidad de Evaluación y Control de la Cámara de Diputados, dicha pérdida fue equivalente al 6.2 por ciento del presupuesto de inversión aprobado para la petrolera azteca en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2012.

El argumento que utilizó la administración de Felipe Calderón para la asociación de la petrolera mexicana con el corporativo de energía español, fue que este último proveería de tecnología y experiencia a Pemex para la explotación de yacimientos, sobre todo en aguas profundas. Esta transmisión de tecnología nunca llegó.

Pemex aumentó en agosto de 2011 de 4.8 a 9.8 por ciento su participación accionaria en Repsol, en un acuerdo con la constructora Sacyr Vallehermoso, por conducto de PMI Holdings, con sede en Ámsterdam, Holanda, mediante operaciones con instituciones como HSBC, Crédit Agricole CIB, Natisis y Grupo Financiero Inbursa.

La empresa de energía española fue favorecida con “generosos” contratos por los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, ejemplo de esto es el proyecto para el suministro de gas natural licuado (GNL), que se le otorgó en 2007.

Siendo Felipe Calderón secretario de Energía, Pemex y Repsol firmaron en 2003 un contrato por 2 mil 400 millones de dólares, el primero en su tipo, para conceder a la empresa hispana la explotación de 16 campos de gas en el bloque Reynosa-Laredo, al noreste de la República. La concesión convirtió al consorcio europeo en la mayor empresa petrolera extranjera en explotar hidrocarburos en México.

El proyecto de explotación de gas no ha traído los beneficios que se esperaban, ya que se sigue importando de Estados Unidos la mayor parte de gas que se consume en el país.

El gobierno de Enrique Peña Nieto decidió, en junio de 2014, deshacerse de la participación accionaria de Pemex con Repsol, por lo que vendió el 7.86 por ciento de sus títulos en 2 mil 173 millones de euros y solo mantuvo el 1.44 por ciento de acciones de la firma española.

Repsol ganó un 30 por ciento de agosto de 2004 a junio de 2014, mientras que el promedio de las petroleras europeas en ese mismo periodo fue de 94 por ciento y de las internacionales de 102 por ciento.

Pemex, bajo la dirección de Juan José Coppel, adquirió un paquete de acciones de Repsol en agosto de 2011 a un precio de 19.95 euros, frente a los 20.10 euros por acción obtenidos en la operación de venta de junio de 2014. Es decir, en casi cuatro años sólo se obtuvo un interés del 0.75 por ciento.

La administración de Peña Nieto también favoreció con contratos a Repsol y le otorgó concesiones para la explotación de yacimientos en aguas profundas en condiciones muy favorables derivadas de la Reforma Energética.

Las condiciones para el corporativo hispano han cambiado con el gobierno de la Cuarta Transformación y la empresa de energía europea ya no cuenta con el trato preferencial en la presente administración.

La compañía europea de energía ha seguido invirtiendo en México, pero en estaciones de servicio de expedición de gasolina y el energético es comprado a Petróleos Mexicanos.

En resumen, Repsol es una empresa que ha tenido grandes ganancias en México, pero para Petróleos Mexicanos el haberse asociado con el corporativo español ha significado pérdidas y nulo desarrollo de tecnología.