La reciente victoria del Partido Demócrata en las elecciones intermedias en Estados Unidos ha dado un vuelco al escenario político en ese país. Sin el ánimo de hacer una narración pormenorizada de la historia del partido, dedicaré unas líneas a la vida de la organización con el propósito de comprender qué es, qué ha sido y a quién ha representado desde su fundación en la década de los treinta del siglo XIX.
El Partido Demócrata de hoy, popularmente conocido por su representación con el color azul y el asno, se configuró en aquel tiempo alrededor de la figura de Andrew Jackson. Sin embargo, no sería hasta el siglo XX cuando tomaría su forma actual.
Fue principalmente a raíz de la Gran Depresión de 1929 cuando el partido, alrededor de la figura del futuro presidente Franklin D. Roosevelt, adopta su agenda ideológica. En respuesta a la crisis económica que sacudía al país, FDR propuso en su plataforma de campaña, y más tarde, como objetivo de gobierno, una activa participación del Estado en la economía.
Gracias a la inversión pública promovida desde Washington, y ciertamente, al escenario de la guerra, el país alcanzó su plena recuperación, se crearon nuevos empleos y se superaron los obstáculos de los años veinte, y el partido se consolidó como la agrupación política cuyo principal estandarte era la intervención de los actores públicos.
Más tarde, bajo la presidencia John Kennedy y Lyndon Jonhson en los años sesenta, el Partido Demócrata miró hacia aspectos sociales como los derechos civiles y políticos, el combate contra la pobreza y la desigualdad, y en suma, hacia una agenda doméstica caracterizada por la atención de los grupos más vulnerables y discriminados. A partir de estos años, y principalmente derivado de la identificación cuasi generalizada de los afromaericanos con el partido, se ha perpetuado como la opción política por excelencia de los negros a lo largo del país.
Mediante la creación de los programas de Medicare y Medicaid, millones de estadounidenses han gozado desde entonces de acceso a servicios de salud. A pesar de los vaivenes políticos, se han mantenido como las principales redes de apoyo a los adultos mayores y los más pobres.
En los noventa, durante el gobierno de Bill Clinton, y en el contexto del consenso de Washington y el fin de la Guerra Fría, el Partido Demócrata vio nacer una corriente que buscaba encontrar una “tercera vía” entre el neoliberalismo a ultranza de Ronald Reagan y sus propios valores sociales heredados de los sesenta. Clinton, en concreto, representó a esa facción del partido que buscaba conservar los principios de los ochenta, tales como la desregulación del sistema financiero, pero con un sentido social dirigido a recuperar los postulados de los años previos al neoliberalismo.
Barack Obama y Joe Biden, por su parte, pretendieron dar un giro a las políticas del republicano George W. Bush en términos de recorte de impuestos, y su principal legado ha sido la supervivencia de la reforma de salud conocida como Obamacare, que amplió Medicaid, y cuya popularidad obedece a haber facilitado el acceso de los más desfavorecidos a cobertura médica.
Hoy el Partido Demócrata se encuentra dividido entre el ala de la extrema izquierda que se identifica con personajes como Alexandra Ocasio Cortez y el gobernador de California, Gavin Newson, ambos pretendientes a la candidatura de 2028, y otros como Josh Shapiro de Pennsylvania o el joven senador Jon Ossoff, del estado de Georgia, cuyos éxitos en sus estados responden a un carácter más alejado del ala más liberal, y más cercano al centro moderado.
Ayer inició la carrera por la candidatura rumbo a 2028. Para volver a la Casa Blanca, los demócratas deberán hacer frente a sus divisiones internas, y encontrar un centrista que pueda ganar en los estados columpio como Michigan y Pennsylvania, en el contexto de un país polarizado y contaminado por las alas radicales de ambos partidos políticos.



