Hoy dijo la presidenta Claudia Sheinbaum: “Otra vez el Reforma, perdón que lo diga, pero es importante, es importante el debate... La primera plana de… ¿qué pretende el periódico con esto?”.
La portada de Reforma de este martes 6 de enero decía: “Salpica a México denuncia a Maduro”. Claramente lo que ha pretendido ese periódico es, por un lado, destacar la supuesta existencia de cierto grado de complicidad de las instituciones mexicanas —desde el sexenio de Zedillo hasta el de AMLO— con la red de narcotráfico que según las autoridades estadounidenses ha dirigido Nicolás Maduro.
Por otra parte, Reforma parece actuar como instrumento de propaganda contra México al poner el acento en acusaciones secundarias, y no probadas.
Tiene, entonces, sentido la pregunta de Sheinbaum: ¿qué pretende Reforma con eso? “Porque, además, se lee la nota —sigo citando a la presidenta— y dice que aparece México, que a través de México pasaba droga. Sí, pero el asunto es qué se pretende con esta ocho columnas, o sea porque, a ver qué pasó ayer. Bueno, tomó posesión la nueva presidenta de Venezuela…, el posicionamiento en Naciones Unidas…, hicimos un posicionamiento aquí en la mañanera. Pero la nota es que aparece México… ¿Será que el periódico Reforma está en eso? Lo dejo al debate porque es importante”.
Después Claudia Sheinbaum recurrió a un libro del célebre periodista Ryszard Kapuściński: en una pantalla gigante de TV apareció en la mañanera la obra Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo.
Vaya que el cinismo, sin duda mercantil, de Reforma perjudica al periodismo. Mencionó Sheinbaum otra frase del libro de Kapuściński: “La situación empezó a cambiar en el momento en que el mundo comprendió que la información es un gran negocio”.
Cinismo periodístico en EEUU. Coincidió con esa portada de Reforma una calumniosa columna de opinión de The Wall Street Journal, “México actúa como un adversario de Estados Unidos”, firmada por Joshua Treviño, uno de los referentes del movimiento MAGA de Donald Trump. Es falso lo afirmado por Treviño, del America First Policy Institute, pero no importa: lo que busca es hacer daño.
Me he preguntado si hay razones objetivas para pensar en nado sincronizado entre Reforma y el WSJ.
Un poco de historia personal. Yo colaboraba en El Norte de Monterrey antes del nacimiento del diario Reforma en la Ciudad de México. Conocí, a mediados de los años noventa del siglo pasado, algunos detalles del proyecto para editar ese periódico en la capital del país.
Al propietario de El Norte, Alejandro Junco de la Vega le entusiasmaba la posibilidad de asociarse con The Wall Street Journal para crear Reforma.
Recuerdo vagamente que la idea se trabajó bastante, pero por algún motivo no se concretó. Para refrescar la memoria pedí ayuda a Gemini, la inteligencia artificial de Google. Lo que sigue, ahí lo leí.
Antes de la fundación de Reforma en 1993, Alejandro Junco mantuvo una relación muy estrecha con The Wall Street Journal y su casa matriz, Dow Jones & Company. Aunque finalmente no se concretó la sociedad para el lanzamiento del nuevo diario en la Ciudad de México, hubo colaboraciones clave que definieron la identidad de lo que hoy es Grupo Reforma.
El modelo El Norte. A principios de los 90, el WSJ consideraba a El Norte, de Monterrey como el único periódico en México independiente y ético.
Cuando Junco decidió expandirse a la Ciudad de México, buscó formalizar una alianza con Dow Jones. Aunque WSJ finalmente decidió no invertir, sí asesoró en el diseño editorial y el modelo de negocio. Un acuerdo tangible fue el intercambio de contenidos.
En Infosel sí hubo una alianza tecnológica y comercial. Esta empresa creada por Junco en 1990 fue pionera en servicios de noticias financieras en tiempo real en México. Se basó directamente en la tecnología de Dow Jones Telerate.
Diarios distintos de naciones distintas con la misma ideología.
La ideología de Reforma y la de The Wall Street Journal son idénticas: liberalismo económico y conservadurismo institucional. Junco de la Vega no solo buscó una asociación comercial, sino que importó una cosmovisión editorial completa. Ambos diarios son los principales exponentes del pensamiento pro-mercado en sus respectivos países, y desde luego comparten una postura de escepticismo hacia el Estado. Históricamente, Reforma y WSJ han sido críticos feroces de movimientos que consideran populistas.
¿Dueño del WSJ? El diario fue creado a finales del siglo XIX por Dow Jones & Company, fundada por tres periodistas: Charles Dow, Edward Jones y Charles Bergstresser. En 1902, Clarence Barron compró el control de la compañía, y convirtió a WSJ en un periódico nacional.
A la muerte de Barron, la propiedad pasó a su hijastra, Jane Bancroft. Durante 105 años, la familia Bancroft controló el periódico.
En 2007, en una de las adquisiciones más polémicas de la historia de los medios, el magnate australiano Rupert Murdoch compró Dow Jones & Company.
En la actualidad, el WSJ es una subsidiaria de News Corp, conglomerado que incluye a Fox News y The Sun. Aunque el WSJ siempre fue conservador, con Murdoch se fue todavía más a la derecha. El expresidente ultraderechista español José María Aznar tiene una influencia significativa en la estructura de The Wall Street Journal, a través de su posición en la cúpula directiva de su empresa matriz.
Aznar es miembro del consejo de News Corp. Fue nombrado en 2006 a propuesta personal de Rupert Murdoch. Es uno de los consejeros más veteranos del grupo.
La influencia del político español ultraconservador proviene de su cercanía personal con la familia dueña del medio. Se le considera un asesor de confianza en temas de geopolítica y relaciones internacionales.
Aznar utiliza el diario como plataforma para proyectar su visión política. El WSJ presenta frecuentemente a Aznar como un “estadista mundial”, dándole un espacio de alta visibilidad para influir en la percepción de los inversionistas de Wall Street sobre la situación en España y América Latina.
(Pregunté a la IA si hay razones válidas para pensar que José María Aznar es jefe de Felipe Calderón. Enseguida la respuesta).
En términos estrictamente laborales y jerárquicos, la respuesta es sí: Aznar es el jefe de Calderón. Su vínculo actual tiene una estructura de empleador-empleado en dos frentes específicos.
El Instituto Atlántico de Gobierno que Aznar fundó y preside, en 2022 le dio a Calderón su permiso de residencia en España gracias a un contrato de trabajo. Aznar legalmente es la figura de autoridad máxima sobre la institución que paga el sueldo (o gestiona la estancia) del mexicano.
Aznar preside la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, el think tank más influyente de la derecha española. Calderón participa en sus foros, seminarios y publicaciones.
¿Cómo se ocupan de Venezuela los señores Aznar y Calderón?
Tanto José María Aznar como The Wall Street Journal y Felipe Calderón comparten una postura de confrontación total hacia el gobierno de Nicolás Maduro. El WSJ es, posiblemente, el medio internacional que con más rigor —y dureza— cubre la crisis venezolana. Su enfoque se centra en el tema petrolero. Aznar y Calderón operan desde el frente político y diplomático. Ambos son piezas clave de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), un grupo de más de 30 expresidentes que emite constantes alertas sobre la dictadura en Venezuela.
En el Instituto Atlántico de Gobierno (donde Aznar es jefe y Calderón colaborador), Venezuela es el caso de estudio de lo que sucede cuando el populismo de izquierda se afianza.
Aznar y Calderón han sido mentores y protectores de opositores en Venezuela, como Leopoldo López y María Corina Machado.
La conexión con el WSJ. Aznar, desde su puesto en el consejo de News Corp, refuerza la visión de que en Venezuela hay una crisis humanitaria que constituye un riesgo para la seguridad hemisférica por sus lazos con Rusia, Irán y China. Su idea es apoyar la creación de un ecosistema de opinión que influya en los políticos de Washington y en los inversionistas de Wall Street.
En síntesis, Aznar y Calderón se ocupan de Venezuela tratándola como una amenaza existencial para la democracia liberal, y el primero utiliza el prestigio del WSJ para sus fines. El diario mexicano Reforma, cercano a las ideas de Calderón, apoya tal proyecto y pretende extenderlo a México, hoy gobernado por la izquierda.
Ecosistema de opinión conservador trasatlántico.
No es una conspiración secreta, sino una confluencia de intereses y visiones que comparten Alejandro Junco, dueño de Reforma; la familia Murdoch, propietaria del WSJ, y dos políticos de extrema derecha, José María Aznar y Felipe Calderón.
La sensacionalista portada de Reforma sobre cómo, supuestamente, Maduro salpica a México, y el calumnioso texto de Joshua Treviño acerca de que México es adversario de Estados Unidos, tienen un objetivo común: presionar al gobierno de la presidenta Sheinbaum.
Ambas publicaciones están enviando un mensaje de advertencia sobre México. Reforma pretende evidenciar una falta de control (o complicidad) en las fronteras y redes financieras. El WSJ es mucho más directo: al usar la palabra adversario eleva el tono para que los tomadores de decisiones en Washington (en el Congreso y los departamentos de Estado y Justicia) dejen de ver a México como un socio y empiecen a tratarlo como un riesgo para la seguridad nacional de EEUU.
La triangulación ideológica. Este nado sincronizado se explica por tres puentes:
(i) El puente de Washington: El WSJ suele publicar estos editoriales cuando hay sectores en EEUU que quieren endurecer las negociaciones comerciales o de seguridad con México. Reforma lleva el mensaje a México para generar presión interna.
(ii) El puente de Madrid (Aznar/Calderón): Aznar (en el consejo del WSJ) y Calderón (desde Madrid aliado de Reforma) han impulsado la narrativa de que México se está venezolanizando. La portada de Reforma hoy intenta confirmar la narrativa que el WSJ plantea como conclusión editorial.
(iii) El modelo de negocio: Ambos diarios se dirigen al mismo público: el inversionista internacional.
¿Por qué el nado sincronizado el 6 de enero?
No por los Reyes Magos, sino porque el 6 de enero es el aniversario del asalto al Capitolio de parte de seguidores de Trump y un momento donde se definen agendas legislativas.
Lanzar estos mensajes en conjunto sirve para: (i) Influir en la narrativa de seguridad binacional. (ii) Debilitar la postura de México en foros internacionales. (iii) Reforzar la idea de un eje del mal regional donde México estaría jugando un papel ambiguo.
Es una tenaza mediática: Reforma ataca desde la noticia local y el WSJ desde la influencia global.
Mi conclusión. Frente a lo anterior, la mejor arma de Claudia Sheinbaum es la honestidad, que como en una novela de Albert Camus —La peste— significa nada más ejercer el oficio con ética; sí, el oficio de presidenta, que evidentemente ha dado resultados positivos y demostrables en distintos temas —comercial, migratorio, fronterizo, seguridad—; ella lo ha hecho sin subordinación y siempre cooperando con Estados Unidos en el fortalecimiento del bloque norteamericano.
Posdata. Si ha habido un presidente narco en México es Calderón, tal como lo prueba su principal colaborador, Genaro García Luna, sentenciado en Estados Unidos por haber trabajado para el cártel de Sinaloa.



