Probablemente muchos coincidan en que sobre las canchas de Qatar 2022 no estamos viendo al Lionel Messi más espectacular de la historia, pero sí al más efectivo y así es como se ganan los mundiales.
Seguro que el 10 de la Selección de Argentina de la Copa de Mundo de Brasil 2014 deslumbraba más en relación expectativa/espectáculo que podía ofrecer sobre la cancha. Sin embargo, la versión de este año trae esa programación que un hombre de esta importancia requiere para comandar a un grupo al éxito.
Ya sucedió en la pasada edición de la Copa América y si se quiere ver también, en la finalísima ante Italia. La madurez con la que hoy en día va sobre la cancha no le quita valor a todo el desequilibrio que derrochó a lo largo de los años con el Barcelona y con la propia albiceleste.
No es un mejor Messi, pero es un Messi más completo a partir de esa experiencia acumulada y el liderazgo que muchas veces se le ha reprochado. Tampoco es que se vaya a ver a un Lionel que pegue grito tras grito sobre la cancha. No.
Hoy es determinante, oportuno y letal. Esta versión de Messi ha aparecido en el momento en que le ha requerido su equipo y cuando no también. Ha marcado cinco goles en lo que va de la Copa del Mundo de Qatar 2022 (ya superó a Gabriel Batistuta como el máximo goleador albiceleste al llegar a 11 tantos) y ha puesto otros tantos en los pies de sus compañeros, quienes se ve que disfrutan de la actualidad de la Pulga.
A esta historia, a este capítulo que parece ser el último en mundiales para Messi, solamente le falta el último tramo… No es el más sencillo, pero es el más deseado. Borrar lo ocurrido en la final de Brasil 2014 y terminar lo que no comenzó tan bien, pero que puede finalizar con la gloria. Messi se ha puesto y ha puesto de nueva cuenta a Argentina en una final del Mundial. Ahora va por el último paso.
