El Parque Lira no está en venta.

No es un activo para rentar al mejor postor.

No es un espacio para hacer caja mientras se abandona lo esencial.

Es un parque público. Y lo público no se concesiona a conveniencia.

Durante años, vecinas y vecinos han exigido mantenimiento, iluminación, seguridad, poda adecuada, rehabilitación de áreas verdes. Han pedido lo mínimo: presencia y cuidado permanente. La respuesta de la alcaldía fue la misma de siempre: evasivas, silencio y abandono.

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Pero cuando se trata de rentarlo a una empresa privada que cobra más de $300 pesos por persona, entonces sí hay rapidez, sí hay organización y sí hay prioridad.

El contraste es obsceno. Para la comunidad no hay presupuesto. Para el negocio sí hay facilidades.

Ese es el modelo actual: administrar apariencias, no gobernar territorio. Invertir donde hay reflectores, no donde hay necesidades.

Y lo que hoy ocurre en Parque Lira no es un hecho aislado. Es una señal. Una forma de entender el poder: usar lo público como plataforma comercial, no como derecho colectivo.

La pregunta es inevitable: ¿cuántos parques más van a convertirse en espacios rentables antes de ser espacios dignos? ¿Cuándo dejamos de hablar de comunidad para empezar a hablar de boletaje?

El derecho a la ciudad no se subasta.

No estoy aquí para narrar lo evidente. Estoy aquí para confrontar lo incorrecto. Y lo incorrecto es claro: cuando un alcalde atiende el parque solo cuando genera ingresos, está gobernando con lógica privada un espacio que pertenece a todas y todos.

Por eso presentaré una iniciativa que establezca reglas estrictas, consultas vecinales obligatorias y criterios ambientales vinculantes para cualquier evento privado en parques públicos. Que garantice acceso gratuito prioritario para residentes. Que obligue a la reposición real de arbolado. Que cierre la puerta a la privatización progresiva disfrazada de entretenimiento.

Miguel Hidalgo merece un gobierno que cuide sus parques todos los días, no solo cuando hay taquilla. Merece mantenimiento permanente, no maquillaje temporal. Merece visión de comunidad, no cálculo comercial.

La alcaldía puede seguir defendiendo el negocio.

Yo voy a defender lo público.

Porque gobernar no es administrar eventos. Es proteger derechos.

Y cuando lo público empieza a rentarse sin límites, es momento de cambiar la forma de gobernar.

Parque Lira no se vende... Miguel Hidalgo tampoco.