Hace unos días, en el programa Tercer Grado, Viri Ríos, cuya parcialidad ha sido reiteradamente puesta en entredicho, acusó a Leo Zuckermann y a Raymundo Riva Palacios de “tener una obsesión con AMLO”. Ocurrió tras los comentarios de estos dos en relación con la probable responsabilidad política de AMLO en la elección de Rubén Rocha en 2021. Según los analistas de la mesa, el principal temor provocado por una eventual extradición del gobernador de Sinaloa a Estados Unidos sería que revelase en Nueva York las lazos del cártel de Sinaloa con AMLO y con los “liderazgos enigmáticos”. del movimiento. ¿Se trata, como dice Ríos, de una simple obsesión con AMLO?
Vamos a ver. López Obrador es el líder político, moral, incontestado e indiscutible de un movimiento que él mismo denominó como la “cuarta transformación”. Bajo su liderazgo, en aquellos años, México sería conducido por una senda bendita que permitiría desterrar la corrupción, a la mafia del poder, y haría posible el crecimiento económico inclusivo. Como resultado de este exitoso hechizo, y que continúa suscitando apasionamientos entre los más convencidos obradoristas, millones de mexicanos depositaron en él una confianza incondicional que se traduciría en la apabullante victoria electoral en 2018, y que se confirmaría con la victoria de Claudia Sheinbaum en 2024.
Sí, aunque cueste reconocerlo, la victoria de Sheinbaum derivó más de la popularidad de AMLO que de la simpatía del pueblo de México hacia la candidata de Morena. Quien tenga ojos para ver, que vea. De igual manera, el tabasqueño, en tanto que cabeza del movimiento político, fue responsable de la elección de todos y cada uno de los candidatos de su partido, tanto en 2021, como en 2024; incluido, desde luego, Rocha en Sinaloa. Quien tenga oídos para escuchar, que escuche.
Por lo tanto, pretender desvincular a AMLO de la responsabilidad política de haber “favorecido” la elección de Rocha resulta un cuento absurdo que pocos pueden creerse. ¿O habría sido electo el presunto delincuente sinaloense sin el beneplácito del ex presidente, amén de la posible triangulación de fondos públicos hacia las candidaturas de Morena en 2024? ¿No declaró el propio gobernador, ufano, que él había sido directamente seleccionado por AMLO para ser el candidato de Morena en Sinaloa?
A diferencia de lo que pueden imaginar analistas como Viri Ríos y otros simpatizantes del macuspano, la responsabilidad política de los actos delincuenciales cometidos por Rocha y los suyos recae directamente sobre el residente de Palenque. Sin embargo, y muy a pesar de lo que buscaran evitar Sheinbaum y el resto de la cúpula morenista, esa misma responsabilidad bien podría no limitarse a la esfera política, sino extenderse hacia lo penal; si efectivamente, los sujetos hoy encausados en Estados Unidos optasen por convertirse en testigos protegidos y así rendir testimonios incriminatorios a las autoridades federales estadounidenses.
¿Existe pues, una obsesión injustificada de la oposición con AMLO? ¿O se trata de un reclamo justificado frente al hombre que optó por una estrategia de “contención” frente al crimen organizado, y bajo cuyos auspicios personajes como Rubén Rocha o Enrique Inzunza alcanzaron poderosos cargos de elección popular? Al lector su respuesta.
