He ido al AIFA varias veces pero nunca había ido como pasajero y este lunes 5 de diciembre fue la primera vez.

Estoy convencido que el AIFA es un muy buen aeropuerto, tanto que me “arriesgue”, de cierta manera, a hacer un viaje con la familia a Monterrey para que uno de mis hijos, el más pequeño, pudiera pasar el cumpleaños de mi papá, su abuelo, de manera presencial.

Hicimos una evaluación, mi esposa y yo, sobre los viajes que ofrecían desde los otros aeropuertos cercanos a nuestra casa y el mejor evaluado por precio fue el AIFA. Tomada la decisión, se compraron los boletos y esperamos hasta que llego el día de hacer nuestro viaje.

Nuestro vuelo salía a las 9:45 am por lo que decidimos salir de casa como a las 7 am para llegar a tiempo y con tiempo. En ese momento la aplicación Waze marcaba 49 minutos al AICM y 59 minutos al AIFA. Llegamos al AIFA por la zona del “Salidas” y de ahí al mostrador de Aeroméxico no caminamos más de 50 pasos.

El mostrador tenía todos los artilugios de los aeropuertos más nuevos de los Estados Unidos. Una cámara que imagino que servirá para la documentación en la entrada al avión en algún momento. Las bandas que pesan las maletas y todo eso.

De ahí pasamos a la entrada de la sala de abordaje. La revisión de documentos e identificaciones normal y después uno escanea el boleto que abre una puerta para entrar a la zona de rayos x.

Aquí viene lo que más me gusto del proceso de documentación, no es necesario sacar los electrónicos de las maletas. Si usted viaja solo, pues sacar una laptop , un iPad y tal vez un celular no es tan complicado. Pero si viaja con su familia, hay que sacar los electrónicos de todos y después volverlos a meter y en ese proceso se va un montón de tiempo. Créame que cuando va con un niño de 2 años y medio todo eso aumenta la dificultad. Solo puse mis maletas de mano en una charola y listo. Después en lugar de pasar por un arco, uno se coloca en una especie de aparato de rayos equis donde se hace el escaneo del pasajero. Yo olvidé mi celular y mi cartera en las bolsas y solo me pidieron que los sacara y repitieron el escaneo. El proceso toma unos segundos, al igual que las maletas. La parte de pasar por la seguridad dejó de ser un suplicio, al menos en el AIFA.

He oído que al aeropuerto le dicen el “aeromuerto” pero nada más lejano de la realidad. Es cierto que no tiene las frecuencias que tiene el AICM pero créame que gente había. Solo la cola del Starbucks tenía más de 10 personas, imagine usted.

Oí mientras esperábamos que nos llamarán para abordar, que hubo neblina en el AICM lo cual causo retrasos en las salidas. A nosotros también nos tocó retraso, este debido a que hubo neblina en el aeropuerto de Monterrey por lo que nuestro vuelo se retrasó hora y media. La gente de la aerolínea nos lo aclaró y esperamos.

El abordaje fue tranquilo y el despegue fue suave. Para todos los que se quejan de las rutas aéreas que pasan por encima de la Ciudad de México, el vuelo de Aeroméxico que voló hacia Monterrey a las 11 de la mañana no paso por encima de la zona metropolitana del Valle de México, no aportando a la contaminación auditiva como los vuelos que van a la Ciudad de México. Tampoco vi ninguna complicación o maniobra arriesgada para el despegue, así que ese problema también está fuera de lugar.

Este es la primera parte de mi experiencia tomando un vuelo del AIFA, puedo asegurarles que salir del AIFA no tiene ningún problema y es una experiencia agradable. En la vida me ha tocado viajar a varios países y conocer diversos aeropuertos, el AIFA es uno de los más cómodos de los que he viajado. Viajar con la familia sobre todo con un niño de 2 años y medio, es complicado, hemos salido del AICM y es una bronca entre caminar mucho y llegar a la sala. En el AIFA fue mucho más sencillo.

Hace unas semanas escribí un tweet sobre una pareja que no quiso cambiar su vuelo al AIFA porque le parecía inseguro, nada más alejado de la realidad. Y ahora que tuve la experiencia de salir a Monterrey desde el AIFA, puedo asegurarle que fue una buena decisión.

Galimatías

Es hora que las autoridades del Aeropuerto de Monterrey busquen soluciones de taxis. Hay 5 o 6 compañías que cuando la demanda aumenta un poco, no tienen la capacidad de atender a los que llegan a la ciudad. Se retrasaron los vuelos por la neblina y eso causó que la espera por un taxi fuera mayor a las dos horas.

Si se dejaran de cosas y permitieran llegar a los Ubers y a los Didis, seguramente tendrían una clientela más contenta y todos llegarían a tiempo a su destino. Eso si sería un nuevo, Nuevo León, al menos desde el aeropuerto.