5 de agosto de 2021 | 23:25
Opinión

¿Qué te pasó Andrés?

Quien no está conmigo... ¿Está contra mí?
¿Qué te pasó Andrés?
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Constantemente Andrés Manuel López Obrador enfatiza que a diferencia de quienes lo antecedieron, él posee calidad moral, “no somos iguales” asegura.

Así, cada mañanera el compañero presidente y camarada acusa, la mayoría de las ocasiones, con su palabra como única prueba, a sus antecesores y en general a todo aquel que difiera de sus ocurrencias, excentricidades u obsesiones de que son corruptos, conservadores, inmorales o perversos; de que la prensa lo ataca porque está confabulada con los de antes, que los académicos e intelectuales trabajan por consigna… en fin, todo el que no esté con él, está en su contra y es juzgado y sentenciado en el patíbulo de las mañaneras.

Todo lo que no le parece es parte de una estrategia conspiratoria en su contra para evitar que se consolide su proyecto transformador.

Linchar políticamente

AMLO cada día fustiga a sus opositores desde su púlpito mañanero. Por ejemplo, en el caso Ayotzinapa, un asunto que ha explotado hasta el cansancio, pero que, a casi tres años de su gobierno, no ha demostrado nada diferente a lo que presentó la anterior administración, dice:”No nos queremos precipitar… nada de lo que hicieron en la pasada administración, con la llamada verdad histórica, que ya sabemos que no corresponde a lo que sucedió, o sea, que falsificaron los hechos. ¿Y las pruebas?

A uno de sus protegidos, el director de la CFE, Manuel Bartlett, recientemente se le volvieron aaparecer los demonios luego de que funcionarios del Departamento de Justicia de Estados Unidos informaron que si el funcionario ingresara a ese país “sería inmediatamente detenido para ser interrogado por el caso del secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique ‘Kiki’ Camarena”.

Pero AMLO no tardó en defenderlo, al señalar que se trata de ataques porque “está enfrentando a grupos de intereses creados, y cada vez que pueden, se le lanzan; si no es por eso, es por lo del 88, son los dos temas… Tiene que ver con el descrédito a nuestro proyecto, es parte de la campaña de desinformación, de ataques, por el proceso de transformación. Si hay pruebas, que se proceda, pero no se puede linchar políticamente”.

El presidente seguro se “mordió la lengua” al exigir que no se linche políticamente, cuando él lo hace todos los días.

La enorme diferencia es que las pruebas de los actos de Bartlett ahí están y son del conocimiento público. ¿Alguien recuerda un viaje de trabajo o de placer de Bartlett a Estados Unidos? ¿Qué dirá Cuauhtémoc Cárdenas (y todos los que apoyamos el movimiento democrático de 1988) sobre el gran fraude que orquestó Bartlett a favor de Salinas y que hoy justifica AMLO ?

Otro caso muy reciente es el tema del colapso de la Línea 12 del Metro, AMLO se ha dado a la tarea de justificar y defender a los involucrados de su equipo, sin ver por las 26 víctimas mortales, los heridos o por los miles de usuarios que se han visto afectados, a él solamente le importa su persona y sus consentidos, por lo que, ignorando la magnitud de la tragedia, resalta su respaldo a la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum:

“Todo, todo, todo mi apoyo y mi respaldo también, porque los adversarios nuestros se han lanzado con todo en este caso, bueno, hasta el New York Times, ya no sólo es el Reforma, ya subió de nivel. Entonces, hay desde luego una estrategia politiquera, se usó en vísperas de la campaña para afectar al movimiento al que pertenecemos en las elecciones, hubo guerra sucia, llamadas telefónicas y todos los medios. En el caso del New York Times, manejaron la responsabilidad de Marcelo, queriendo enfrentar con Claudia. Muy sensacionalista, poco profesional, poco ético, y no porque sea el New York Times son infalibles, no.”

Y no termina la lista de ejemplos de justificación y lloriqueo para defender lo indefendible:

Sobre David Monreal, pillado en video toqueteándole las nalgas a la candidata a la presidencia municipal de Juchipila, Rocío Moreno, AMLO calló como momia diciendo que no era prudente hablar de esos casos porque el país se encontraba en plena temporada electoral.

Lo mismo con las acusaciones y denuncias presentadas en contra del ahora gobernador electo de Zacatecas, por malversación de recursos con del programa Crédito Ganadero a la Palabra. AMLO en su púlpito dijo que es de mal gusto, que las acusaciones son “politiquería”.

También actuó así frente las denuncias en contra de Félix Salgado Macedonio por abuso sexual o ante los actos de corrupción de Ana Gabriela Guevara o de sus familiares Pio López obrador, Felipa Obrador y Ramiro. Calla también sobre los actos de otros personajes de su círculo cercano como el señor de las ligas René Bejarano, la Leche con excremento de Martí Batres, su relación con los Abarca y un largo etcétera.

El principal argumento sobre el que AMLO respalda su liderazgo es el asumirse diferente a sus antecesores con su “no somos iguales”, con su “honestidad valiente”, pero no basta con decir que no miente o que no es corrupto, porque al final su retórica se confronta con una realidad que día a día lo exhibe como igual o peor que sus antecesores.