Para la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) es imperante que a nivel global los gobiernos refuercen sus políticas de descarbonización de la industria aérea.

Por tal motivo, hizo un llamado a todas las naciones a cumplir con los acuerdos previamente establecidos. Esta excitativa la realizó durante la conmemoración del décimo aniversario de la resolución de la Asamblea de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que estableció el “Plan de Compensación y Reducción de Emisiones de Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA)”.

En 2016 fue cuando se estableció la primera medida a nivel mundial, que se basa en continuar con los famosos Acuerdos de París firmados en 2015, cuyo objetivo es el combate del cambio climático.

En la actualidad, son más de 130 países los que están participando en CORSIA, y se tiene previsto que para finales de este año, el programa haya logrado la mitigación de alrededor de 200 millones de toneladas de CO2.

Otro punto a destacar es que cuando finalice el programa, podrían movilizarse hasta 120 mil millones de dólares para su financiación, y eso representa un apoyo directo al proyecto de reducción de Gases de Efecto Invernadero (GEI), así como el combate frontal al cambio climático.

Las columnas más leídas de hoy

La vicepresidenta sénior de Sostenibilidad, y economista jefe de la IATA, Marie Owens Thomsen, externó a través de un comunicado:

“Como primer acuerdo climático global para el sector de la aviación, CORSIA representa lo mejor de la colaboración internacional: una solución global para un desafío global.

Preserva la igualdad de condiciones para la aviación al tiempo que canaliza financiación climática para apoyar la reducción de emisiones en todo el mundo. Y en un mundo cada vez más fragmentado, esto nos recuerda con fuerza lo que se puede lograr cuando los Estados colaboran.

CORSIA ya es un logro histórico. Con una amplia participación, una implementación coherente y el apoyo continuo de los gobiernos, puede convertirse en uno de los ejemplos más exitosos de acción y financiación climática en la práctica”.

Debo señalar que este décimo aniversario del programa CORSIA coincide con la revisión de una herramienta principal para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que tiene la Unión Europea, y me refiero al “Régimen de Comercio de Emisiones de la UE (RCDE UE)”, que representa el mercado de carbono más grande del mundo.

Los países que integran la Unión Europea están considerando extender el campo de acción de los beneficios que este régimen aporta, en un radio de 5 mil kilómetros, tomando como centro a la ciudad alemana de Frankfort, y comenzar con la creación de un mecanismo que permita el desarrollo de un sistema de fijación de precios de emisiones de carbono de terceros países, allende el viejo continente.

Se dice rápido, pero es un plan ambicioso, porque el territorio cubre a Europa completa; Norte y Centro de África; Oriente Medio; Asia Central y del Sur; e incluso Norteamérica y el Ártico (toda Groenlandia, Islandia y llega al extremo noreste de Canadá).

Al respecto el vicepresidente sénior de Asuntos Externos de la IATA, Thomas Reynaert declaró:

“La revisión del RCDE UE debería reforzar CORSIA como marco global para la aviación internacional, en lugar de fomentar la superposición de sistemas regionales o bilaterales.

Europa logrará mayores avances en materia de acción climática y competitividad si destina los ingresos de la aviación a combustibles de aviación sostenibles, infraestructura y tecnologías emergentes, en lugar de añadir costes por emisiones de carbono que no abordan las limitaciones energéticas subyacentes del sector”.

Como se pueden percatar, son varias las acciones que se ponen en marcha para la descarbonización de la industria aérea. Por ello, para la IATA es importante que los países refuercen el programa CORSIA a nivel global, de la mano con el apoyo al desarrollo y producción de combustible sostenible (SAF, por sus siglas en inglés).

Para México es relevante tomar en serio este par de temas: tanto el desarrollo como la producción de SAF, así como impulsar el programa CORSIA, para que se cumpla dentro de su industria aérea.

Finalmente, la meta trazada es que para el 2050 la aviación emita cero GEI a la atmósfera, convirtiéndose en una industria completamente verde. Desde este espacio hacemos un llamado a nuestro gobierno para impulsar estas medidas que tienen como objetivo el combate al cambio climático; cierro con algo que para mí es de sentido común, pero que en momentos como los que vivimos puede sonar hasta “radical”: trabajemos en pro de nuestro planeta, porque no tenemos otro donde vivir.