“El precio de la grandeza es la responsabilidad.”
Winston Churchill
Los choferes que manejan los camiones escolares son seres humanos muy peculiares, fueron creados para ser observadores, responsables, y estar siempre alertas.
En la Ciudad de México y en la zona conurbada por donde yo transito sólo he visto hombres manejando camiones escolares, y todos los que recuerdo de mi infancia y de mi adolescencia con mucho cariño sincero. También son hombres, pero no dudo que haya mujeres que manejen estos camiones. Y en la actualidad, a cada una de ellas la llamaríamos: “chofera”, por la nomenclatura que ya utilizamos.
En un solo camión escolar pueden transportarse hasta 60 niños y niñas, lo que refleja el alto grado de responsabilidad que me refiero, aún teniendo uno o varios ayudantes en cada camión, la responsabilidad máxima siempre recaerá en ese ser humano tan valioso que llamamos: “chofer” o “chofera”.
Desafortunadamente, los choferes de camiones escolares deben enfrentarse a la exigencia de la puntualidad, deben recoger y entregar a los niños y niñas en sus hogares en horarios fijos, y eso hace que en algunas ocasiones tengan que manejar de manera arbitraria, mas no imprudente. Pero como los mexicanos al volante son tan complejamente dominantes, se presentan conflictos entre automovilistas y choferes de camiones escolares por ganar la avenida, el semáforo o la vuelta, conducta que ya debería desaparecer de las ciudades por el simple civismo y por la respetabilidad que se merecen los choferes de los camiones con niños.
También propongo, de la manera más legislativa que pudiera alcanzar mi pluma, que todos los choferes y choferas de camiones escolares que trabajan en todo México, reciban mayor sueldo base, y mucho mejores prestaciones que cualquier otro trabajador que se encuentre bajo régimen patronal, precisamente por la responsabilidad que cargan en sus hombros todos los días que manejan los camiones con niños.
