El gobernador Rubén Rocha, hoy oficialmente imputado por narcotráfico en una corte federal en Estados Unidos, tras revelarse la acción del Departamento de Justicia, publicó el miércoles en su cuenta de X un mensaje que lee: “este ataque no es únicamente a mi persona, sino al movimiento de la Cuarta Transformación, a sus emblemáticos liderazgos, y a las y los mexicanos que representan esa causa”.

¿Qué ha querido decir el gobernador con aquello de “emblemáticos liderazgos”? No hay duda de que existen esos liderazgos, e indiscutiblemente el más representativo es Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, si se mira el documento presentado por el Departamento de Justicia, no están incluidos nombres de funcionarios de la administración de AMLO ni de la presidenta Claudia Sheinbaum. Por lo tanto, el gobernador se ha equivocado, pues las acusaciones presentadas en Estados Unidos están exclusivamente dirigidas a funcionarios sinaloenses, incluido el senador Inzunza y el alcalde de Culiacán.

Dicho lo anterior, en un válido ejercicio de especulación propio de los análisis políticos, Rocha habría lanzado una amenaza con su X. Si el ataque, a juicio de Rocha, ha estado igualmente dirigido contra los liderazgos emblemáticos, bien podría entenderse como la idea de que su eventual caída podría conllevar revelaciones que golpeasen a personalidades en las más altas esferas del morenismo, incluido, el residente de Palenque, Chiapas.

Debe recordarse que en el derecho penal estadounidense los dichos de testigos protegidos sirven como “pruebas testimoniales”. Es decir, no es necesario, de acuerdo a la interpretación del juez, la presentación de pruebas materiales como audios, vídeos o transacciones bancarias.

Lo que está a la vista de la nación mexicana es el ascenso incontrolado del crimen. ¿Quién puede hoy dudar de la complicidad, o incluso, del liderazgo (como en el caso de la Barredora) de agentes públicos con los cárteles de la droga, cuando los tentáculos del crimen organizado se han extendido centímetro a centímetro en el territorio mexicano? ¿Cómo puede explicarse la expansión del poder del crimen organizado sin la connivencia -al menos - de gobernadores, alcaldes y policías? ¿Cómo puede negarse que México está controlado, a lo largo de una buena parte de su territorio, por el crimen organizado?

El golpe contra Rocha ha sido brutal, y está por desmontarse el discurso obradorista de haber representado el “renacimiento de la vida pública de México”. Los eventos que vienen darán evidencia sobre las verdaderas intenciones de Rocha con su mensaje, y cómo responderá Sheinbaum ante el mayor desafío de su gestión.