“No hay quinto malo.”

DICHO POPULAR

“El carácter mercantil está dispuesto a dar, pero sólo a cambio de recibir; para él, dar sin recibir significa una estafa.”

ERICH FROMM

“Hay hombres que tienen de alma nada más que lo bastante para preservar a su cuerpo de descomposición.”

VICTOR HUGO

La sesión de ayer en el Senado de la República fue de antología. ¿Qué viene ahora?

Lo primero: esperemos una pataleta por parte del inquilino de Palacio. Será de las más fuertes hasta ahora. A los legisladores les llamará “conservadores”, “traidores” y demás epítetos que ya todos conocemos. Durará varios días; semanas.

También Felipe Calderón será culpable; vaya, casi cualquier tuitero que haya compartido información al respecto de la discusión en la cámara alta.

Por lo pronto, hoy, uno supondría que el mandatario debía dedicar más tiempo a referirse al sismo del 19 de septiembre, a la réplica de 6.9 grados que se sintió por la madrugada, al reforzamiento de las medidas de protección civil, al dinero para hacer frente a contingencias —que no hay— porque su gobierno lo destinó al Tren Maya y a otros caprichos.

Lo segundo: un lugar especial —y nada agradable— en su perorata mañanera tendrán todos los senadores que ayudaron a detener la iniciativa de militarización, mientras que ensalzará al estilo niños héroes a los senadores que sí la apoyaron.

Pues ni una cosa ni la otra. El día de ayer fuimos testigos de una de las discusiones más brillantes y caldeadas dentro del Senado, eso sí.

Lo tercero: más allá de la discusión entre una y otra visión, atestiguamos un momento álgido de lo que aún resta de la división de poderes. La forma burda y mercantilista (AMLO diría “neoliberal”) en que el secretario de Gobernación trató de cooptar a los senadores de oposición —para que votaran a favor de la iniciativa del PRI de mantener al Ejército en las calles más allá de este sexenio—, muestra el poco valor que se le da por parte del gobierno federal a la división y a la autonomía de poderes. ¿Sorpresa? No, para nada.

No es algo nuevo, pero nunca había sido tan obvio el afán de avasallar al Poder Legislativo. Ir más allá de la fracción que apoya y cree en la 4T para hacerse de senadores que pudieran cambiar de opinión. Aquellos que por corruptelas pasadas, historias familiares, necesidades económicas y lo que usted guste y mande —en pocas palabras, largas colas que les pisen—, son capaces de aceptar la presión y sinrazones de la 4T.

Unas de tales dimensiones que hasta Dante Delgado, senador y presidente del partido Movimiento Ciudadano, en su participación en tribuna aseveró: “se han utilizado las prácticas más perversas, mezquinas, inimaginables para agraviar, ofender y lastimar la independencia de las decisiones de las y los senadores que integramos este bloque”. Dijo que las presiones no solo provenían de Adán Augusto López, sino también ¡del general Sandoval, titular de la Sedena y del almirante Ojeda Durán, titular de la Semar!

Lo cuatro: lo hecho por el Poder Ejecutivo es deleznable, pero lo realizado por la fuerza castrense es una afrenta a la nación; a todos los mexicanos a quienes han jurado defender.

Un insulto al Poder Legislativo y una forma de intimidar a los senadores al tener a miembros del Ejército en la cámara legislativa tomando fotos y filmando la sesión. El ejército no puede ni debe estar en las instalaciones del Poder Legislativo. No hay excusa ante ese hecho.

Ello no se trató de un error; fue una acción de deslealtad y deshonor. Los miembros de las Fuerzas Armadas lo saben mejor que nadie. Una acción pérfida.

Lo quinto: a pesar de las presiones de Morena y sus aliados, la oposición resistió. Mas no se traduce en un triunfo, es tan solo una prórroga. En otras palabras, ‘compraron’ tiempo.

En esa prórroga, entre muchas, muchas, otras cosas, tanto la oposición como la 4T deberían pensar, cabildear y tal vez retomar de manera conjunta la propuesta realizada por Enrique de la Madrid: “que nombren a Omar García Harfuch como responsable de la Guardia Nacional y no se necesita prorrogar el mando del Ejército más allá de los dos años que hoy les daba la Constitución. La Guardia Nacional tiene que quedar bajo el poder civil. Querer es poder”.

A pesar de ser una idea a analizar, esta será desechada por el solo hecho de provenir de una posible corcholata de la oposición; unos porque son pro 4T, otros porque les conviene eliminar a una buena opción político/electoral.

De tomar en cuenta esta propuesta, la Guardia Nacional podría quedar bajo el mando civil de alguien reconocido y se podría evitar ampliar el mandato del Ejército en las calles más allá de los dos años que hoy le otorga la Constitución. ¿Que es mala idea? Debatámoslo.

En fin. Mientras tanto, en el Senado la 4T convino en retirar el dictamen que se discutía, regresarlo a comisiones y presentarlo en una nueva —más propicia— ocasión. Con lo cual, la oposición ganó una batalla, pero no la guerra. Esta apenas inicia formalmente. Se está en la línea de equilibrio. La amenaza sigue viva.

El gobierno buscará la oportunidad de presionar a más senadores. Ganarán los que quieran vender su voto; ya lo encarecieron.

La división de poderes se ha transformado en un mercado de subastas; mercachifles que compran y venden la representación de los ciudadanos por unas cuantas monedas, por culpas escondidas y corruptelas mal disimuladas.

Bonito negocio el desgarriate de ayer en el Senado; los votos al mejor postor. Por lo pronto, los militares vigilan todo. Y más.