Publiqué hace rato la columna “Andrés Manuel se divierte o La corcholata è mobile”. El destapador —el presidente López Obrador— se divierte jugando con las corcholatas y los corcholatos.

Para explicar por qué Andrés Manuel está muerto de risa recurrí a una ópera de Giuseppe Verdi, Rigoletto, específicamente al aria La donna è mobile, famosísima e inspirada en un drama de Víctor Hugo llamado El rey se divierte.

Dije que la letra de La donna è mobile se puede adaptar no solo para eliminarle el machismo — porque sin duda se trata de una aria machista,— sino también para entender el buen humor del presidente López Obrador, quien está a carcajadas viendo lo que hacen los y las aspirantes a la candidatura presidencial de Morena.

Entre risotadas, Andrés Manuel analiza qué botella destapar, la de Claudia Sheinbaum, la de Marcelo Ebrard o la de Adán Augusto López.

Nadie entre corcholatas y corcholatos debe sentirse seguro de que AMLO le favorecerá con el clásico “tú lo serás” porque, como en el aria de Verdi, “el destapador es cambiante cual pluma al viento” y sí, cambia a diario —y hasta varias veces al día— “de acento y de pensamiento”.

Que no se confíen Claudia y Adán solo porque ayer la golpiza mortal se la llevó Marcelo, quien ya es difunto — como Monreal— . Confiarse no porque, siempre el amable rostro del destapador Andrés Manuel, “en llanto o en risa, es engañoso”.

El buen vino es el mayor placer que una persona puede disfrutar con la ropa puesta.

En el caso de los presidentes mexicanos, el vino es el segundo placer que más disfrutan estando vestidos. A ellos, sin duda, el más grande deleite que Palacio Nacional les ha regalado es el de jugar con las emociones de corcholatas y corcholatos que quieren llegar al poder, que luchan por alcanzar la meta, que se preparan, que arman equipos, que trabajan incansablemente, pero... saben que todo será inútil si el destapador dice otra cosa.

Marcelo Ebrard está muerto, claro que sí. Pero si AMLO quiere lo resucita. O puede Andrés recurrir a otra corcholata, otro corcholato, como Zoé Robledo, Lázaro Cárdenas, Luisa María Alcalde y hasta se la puede jugar con alguien ya muy entrado en la tercera edad, pero con experiencia y sabiduría, como Alfonso Durazo.

Cualquier cosa que haga, solo divertirá mucho más a Andrés Manuel porque el presidente è mobile… y corcholatas y corcholatos para él son más que cambiables, intercambiables.