24 de octubre de 2021 | 06:49
Opinión

La simulación del PAN

De Cinismo y otras cosas...
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Encumbrado por el poder del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, Marko Cortés se aprovechó, como en su momento lo hizo Ricardo Anaya, y será nuevamente dirigente del partido blanquiazul por otros tres años, lo que le da garantía de imponer espacios e, incluso, ser un factor clave en la próxima designación de quien abanderará el Equipo por México de cara a la sucesión presidencial del 2024.

Y es que, de acuerdo con las denuncias y los testimonios, el proceso interno de selección estuvo plagado de irregularidades. Él, fue el único que logró reunir los requisitos para lograr la candidatura lo que, por lógica, y como se esperaba, será reelecto dirigente Nacional.

De entrada, es importante mencionar que llega con pocas credenciales y resultados positivos. En su periodo como dirigente Nacional es obvio que no tomó buenas decisiones; proliferan el dedazo y la imposición en las candidaturas y, los cuantiosos daños que ocasionó en las entidades, arrojaron un saldo negativo.

Considerando que es la segunda fuerza del país en capacidad política, perdió territorios importantísimos. A pesar de que ganó Chihuahua y Querétaro, este último técnicamente imperdible, no cumplió con su promesa de conquistar más entidades. Tuvo que signar un acuerdo con las demás fuerzas de oposición y un esquema de aliados que, en una causa común, pretendían a toda costa arrebatar terreno al poderío que dominó el lopezobradorismo.

Aceptó de nueva cuenta mantener la alianza opositora en, prácticamente, todo el territorio del país. Esto no se aleja para nada a la patología y el comportamiento que, desde hace décadas, ha sellado el PAN. Es sabido que Acción Nacional ha construido una propuesta de alianzas tanto con el PRI, como con el PRD, aunque, en términos de proporción, costosa.

La sociedad no les tiene confianza.

Y para colmo de una realidad alterna que aparentan construir, el territorio vio con sus propios ojos la irracionalidad que, claramente, mostró al reunirse con el partido de ultraderecha de España, VOX.

Una justificación irreal y un espiral de hipótesis negaban el hecho de que nunca hubo intención, al menos, no era un asunto público, sin embargo, salió a la luz y, en una acción desesperada, tuvieron que condenar el acto para lavarse las manos.

Era obvio que Marko Cortés sabía de la cumbre. Dadas las circunstancias, tuvo que simular. Fue lo mismo que hizo en el proceso interno del PAN: los militantes denunciaron una proporción de la elección desigual; el CEN aprovechó los mecanismos y recursos y operó a favor de Cortés. De hecho, no me sorprendió la forma en como tejieron el asunto.

Trascendió que, operadores del mismo Marko Cortés, estuvieron manipulando el padrón. Se denunciaron firmas apócrifas y, lo peor de todo, amagaron con despedir a todos aquellos que, en este proceso, no siguieran la línea de respaldar al michoacano, al menos esas versiones se manejaron.

Hay algo de lógica en esos argumentos. Se impugnó hechos de actos anticipados de campaña; fiel al estilo de Ricardo Anaya, Marko Cortés utilizó propaganda para posicionar su imagen.

Si bien esto está por ser fundamentado por el organismo interno de Acción Nacional, lo cierto es que todo es parte de una simulación. Marko Cortés operó minuciosamente porque, en tres años, no podía arriesgar o estar dispuesto a resquebrajar la alianza opositora, así como la capacidad de asignar espacios y candidaturas a mansalva.

No solo busca ser pieza fundamental en la determinación del abanderado en 2024, sino pagar favores a las estructuras o cuadros que estuvieron operando a su favor.

Lo peor de todo, es que los efectos de división siguen latentes. El PAN no tiene un esquema plenamente definido; hay problemas con la militancia registrada. El padrón no ha sido actualizado quizá porque, políticamente, puede romper el margen de maniobra de los grupos que manejan el poder en el interior.

Una buena parte de ello, han cerrado filas con Marko Cortés.

Finalmente, todos son parte de una simulación al interior del PAN que es disfrazada de democrática para seguir manteniendo el control en una coyuntura clave de elección en 2022, 2023 y, la joya de la corona, 2024. Sin embargo, el panorama luce desalentador. De acuerdo con las encuestas de opinión, Acción Nacional únicamente es altamente competitivo en Aguascalientes, los demás, pasarán a manos de Morena.

Hasta ahora, ese es el panorama.

Ahora imagine lo que pasará en 2024 con una oposición desinflada y con un AMLO dominante.

Justamente vivimos un tiempo en que predomina el lopezobradorismo como forma de gobierno. Esto es fatal y se augura una acción catastrófica para el PAN que, patológicamente, tiene una dosis de simulación enorme. No han entendido la lección.