22 de septiembre de 2021 | 03:15
Opinión

El ojo de fuego sin victoria

Triunfar desde la izquierda es un gran logro, sacrificar su agenda con el medio ambiente es letal.
El ojo de fuego sin victoria
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Hay días en que pareciera irreconciliable la función gubernamental con la construcción ideológica.

Entre más endurece la postura presidencial ante quien se atreve a cuestionarle, más errores atribuidos a la incompetencia se hacen presentes.

Mientras funcionarios, legisladores y simpatizantes festejaban los 3 años de victoria de Morena, la plataforma de extracción Ku-C ubicada en el Activo de producción Ku Maloob Zaap en la Sonda de Campeche comenzaba a crujir. Una fuente anónima encargada del monitoreo ya observaba un oleaje extraordinario emanado de las profundidades desde el 1 de julio. Cerca de 10 horas después, el incendio en un ducto de gas natural submarino ya formaba un ojo de fuego en mitad del mar del Golfo de México que tardó casi 8 horas en ser controlado.

El daño a la naturaleza es irreversible

A un costado de la Plataforma incendiada, Ku-Sierra estaba en riesgo. El fuego se controló, pero ¿a qué costo? La organización ambiental Green Peace se anticipó al análisis oficial y culpó la falta de mantenimiento, cuando en realidad, a pesar de los recortes y la crisis de la empresa productiva del Estado, la plataforma incendiada había logrado mantener el mismo presupuesto que el año anterior.

¿La austeridad alcanzó a PEMEX?

Apenas en octubre de 2019, Pemex presentó los planes de un programa de alto calado para la recuperación secundaria de hidrocarburos con una inversión de 4,190 millones de dólares para los próximos 14 años.

Ciertamente, la austeridad alcanzó a Pemex Exploración y Producción con el mayor recorte a inicio de 2020, por 40 mil mdp, transitando de 269 mil mdp a 229 mil mdp. Los expertos aseguran que ese presupuesto no ha sido suficiente para mantener la meta de producción de la empresa, sin embargo, Campeche ha tenido los principales proyectos de exploración y producción: Ku Maloob Zaap con 51 mil 363 millones de pesos, Ixachi con 30 mil 823 millones de pesos, nuevos campos 19 mil 354 millones de pesos y Cantarell con 15 mil 863 millones de pesos.

No sólo es quién falló, también quién se hará responsable

Según Oil and Gas Magazine, Ku-C presentaba una producción de petróleo crudo de poco más de 63 mil barriles diarios (mbd) y 288 millones de pies cúbicos (mmpc) de gas al 1 de mayo de 2021.

La producción de gas de donde emanó el accidente, guardaba una tendencia a la alza de 29.7%. Fuentes de Pemex señalan la sobre-explotación como una posible causa del incidente.

En cifras, en el mismo periodo comparado con el año anterior, se pasó de los 221.9 mmpc a los 288 mmpc de producción diaria. Poco más de la producción gaseosa producción se consume en la atmósfera.

México forma parte del Convenio sobre Responsabilidad Civil por Daños Resultantes de Actividades Peligrosas para el Medio Ambiente de 1993, en donde se define el daño ambiental como acciones u omisiones que afectan a ecosistemas, personas y propiedades, incluyendo pérdidas económicas, así como lucro cesante ocasionado por el daño.

El instrumento es de carácter internacional y asigna al Estado la obligación de reparar el daño, indemnizar y compensar la afectación ambiental con medidas de no repetición.

En caso de que el daño no pudiera ser reparado por pérdida de especies, se deben introducir especies similares una vez que el área se haya limpiado con el objetivo de mantener el equilibrio ambiental. El remedio será mucho más costoso que el alza pensando en que hay especies y elementos marinos que han tardado hasta 500 años en forjarse.

¿Cómo sanarán el planeta que la obsoleta visión nos está dejando?

Aunque el titular de Pemex, Octavio Romero Oropeza, informó que el asunto fue atendido de inmediato al activarse los protocolos de seguridad, no basta.

El cierre de válvulas de interconexión en el ducto terminó con el fuego y con la emanación de gas, cerca de las 10:45 horas ¿lo malo? ¡Reestablecieron condiciones normales de operación!

Así parece, en cierta medida, porque mientras se reafirman los principios motores de la Cuarta Transformación como el combate a la desigualdad y los privilegios, el repudio a la corrupción y la vara alta para moralizar la vida pública, se destruyen las banderas progresistas de la izquierda moderna: sin tregua con el medio ambiente, sin tregua con el futuro y sin tregua con las especies marinas. Qué mal tiempo para tener que defender “esa” izquierda.