Reviven la polémica en San Luis Potosí por el tema de la gubernatura de ese estado, que se renovará el próximo 2027. Andan adelantados y presurosos, sobre todo Manuel Velasco, coordinador de los senadores por el Partido Verde, quien destapó el pasado miércoles a la senadora Ruth González Silva como la opción “más competitiva” para la gubernatura, pese a que recientemente se echó para atrás la propuesta de ley llamada “ley esposa”, que permitía a cónyuges de funcionarios salientes postularse para el cargo.
Durante un evento en el Senado levantó el brazo de la legisladora y aseguró que, según encuestas internas del partido, “va dos a uno arriba con una amplia ventaja de más de 20 puntos. Ojalá y se anime”.
Ruth González Silva es esposa del gobernador potosino Ricardo Gallardo Cardona, quien concluirá su mandato en 2027, y ya se había entendido que no podría postularse, pero Velasco parece no entender, o se hace como el tío Lolo. Su declaración volvió a encender el debate sobre la aplicación de las normas contra el nepotismo en el país.
La senadora, felizmente, no le siguió el juego a su compañero de bancada y aseguró que se encuentra concentrada en el trabajo legislativo.
Este tema parece que seguirá en la agenda, sobre todo en la de aquellos tercos, que no han comprendido (o no quieren comprender) que los cargos públicos no son hereditarios, no estamos en una monarquía (aunque algunos se sientan reyes o reinas) y querer dejar todo en familia es contrario a la democracia.
La misma presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado en varias ocasiones su compromiso con la transparencia y su postura en contra del nepotismo. Cómo ha incomodado esto a los rebeldes, especialmente a los “aliados” de Morena, como el PVEM, que cuando salen con sus despropósitos parecen más enemigos que aliados.
No solo los verdes.
Ahí tenemos a Saúl Monreal, obstinado en llegar a la gubernatura de Zacatecas, mientras su hermano Ricardo, aunque sea de dientes para afuera, le da un manotazo y sugiere que se calme.
Estás viendo la tormenta, hijito… le dijo.
La presidenta ha enfatizado en múltiples ocasiones que su gobierno busca consolidar la Cuarta Transformación con principios de equidad y accesibilidad a los cargos públicos, independientemente de lazos familiares o de grupo político. En este sentido, ha señalado que las reformas contra el nepotismo buscan garantizar que las oportunidades en la política se basen en el mérito y el compromiso con el pueblo, y no en la pertenencia a círculos de poder consolidados.
Y es que la verdad, urge que se acaben los cacicazgos de corte gansteril en la política. Ahí tenemos a los Moreira en Coahuila, a los Murat en Oaxaca, a los Yunes en Veracruz, que como si fuera castigo para los ciudadanos, no solo se tenían que aguantar con tener un miembro de la familia en el poder, iba de pilón toda la runfla. Qué terror.
La puntada de querer tener a la esposa como sucesora en la gubernatura no solo ocurrió en San Luis. Recordemos que en Nuevo León a Samuel García también le brillaban los ojitos de imaginar que su esposa Mariana fuera su reemplazo.
Aclaro: no le quito el mérito a ninguna mujer para ser gobernadora de cualquier estado, pero pretender que todo quede en familia es un error y una falta de respeto a los ciudadanos, que merecen ser tomados en cuenta en las urnas.
De eso se trata la democracia.
Y ya que hablamos de Zacatecas y del hijo desobediente, mejor dicho del hermano desobediente, el jalón de orejas a Saúl no solo vino de la familia. Su paisano Alfonso Ramírez Cuéllar también puso el grito en el cielo y dijo tajante: “Ya dejémonos de cosas”, recalcando que si es un familiar cercano no será postulado para gobernador. ¿Hay jiribilla en la reprenda del diputado federal ? Puede que sí o puede que no, ya se verá. No falta tanto para el 2027 y Morena debe mostrar unidad para salir airosa en la elección de las 17 gubernaturas que están en juego, aunque esto implique que muchos y muchas se queden con las ganas.


