LA POLÍTICA ES DE BRONCE

Por fin, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo fuerte y claro lo que muchos integrantes del Movimiento de Regeneración Nacional piensan: en lugar de estar en eventos, mítines, reuniones frívolas y cortesanas del poder para sacarse fotos que les sirvan como parte de su campaña, los diputados, senadores y líderes morenistas deberían estar más cerca de la gente. El mensaje ocurrió en San Quintín, Baja California, durante una de las giras de fin de semana de la presidenta y dejó a más de uno helado.

Vaya que la presidenta sabe de lo que habla, pues ella, desde muy joven, ha participado en movimientos sociales: el del Consejo Estudiantil Universitario de la UNAM, del que fue parte; el movimiento del Frente Democrático Nacional, que postuló a Cuauhtémoc Cárdenas a la Presidencia de la República en 1988; las campañas presidenciales de Andrés Manuel López Obrador de 2006 y de 2012; así como sus campañas para ser alcaldesa de Tlalpan en 2015, jefa de Gobierno en 2018 y presidenta de la República en 2024. También participó en el movimiento en contra del desafuero de Andrés Manuel López Obrador en 2005; en la defensa contra el fraude electoral de 2006 y en la lucha en defensa del petróleo en 2008, por mencionar solo algunas.

Al fin, como dice el refrán, le llenaron el buche de piedritas a la presidenta. A lo largo de todo su primer año de gobierno lo ha dicho una y otra vez: los líderes morenistas, los servidores públicos y sus representantes populares deben tener contacto directo con la gente. No le han hecho caso; más que hacer trabajo de base, se la pasan en intrigas palaciegas, conjuras cortesanas y plantándose en eventos del gobernador o de la Presidencia, tratando de aparentar una cercanía con el poder y no con la gente.

Además, ante los hechos de frivolidad y excesos de algunos dirigentes y representantes morenistas, documentados por medios de comunicación y redes sociales, la presidenta les ha hecho llamados de atención; incluso dirigió una carta al Consejo Nacional de Morena para recordarles que el Movimiento de Regeneración Nacional tiene como norma la austeridad y el trabajo con la gente. Tampoco le han hecho caso a la presidenta en este aspecto: la mayoría de estos personajes sigue con sus viajes de lujo, camionetotas blindadas, ropa costosa y comportamientos frívolos. Antes de modificar sus acciones, prefieren victimizarse. Ha sido la presidenta, en sus conferencias mañaneras, la que ha tenido que dar la cara y aclarar los excesos de la élite morenista.

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En los primeros mítines de Morena, allá por 2012, el micrófono y el templete tenían una función utilitaria: simplemente que los asistentes pudieran ver y escuchar a quien hablaba. Dirigentes y bases se encontraban en un mismo plano y mezclados. Era un movimiento totalmente horizontal, de cercanía con la gente.

¿Qué ve ahora la presidenta desde el templete de sus actos? Junto a ella, lo más granado del poder en cada estado. En primera fila, en la zona VIP, los invitados especiales, los diputados y senadores, todos con riguroso gafete, con sillas y con techos para protegerlos de las inclemencias del tiempo. Después están los medios de comunicación, nacionales, locales y oficialistas, y a unos 80 o 100 metros del templete donde se encuentra la mandataria, la gente y los integrantes de base del movimiento. La dictadura de los gafetes, las acreditaciones y las vallas. Los organizadores dicen que es por cuestiones de seguridad; son en realidad representaciones de la cercanía o lejanía del pueblo con el poder.

Afortunadamente, la presidenta Claudia Sheinbaum ya dio cuenta de este hecho. Pronto sabremos si los diputados, en vez de buscar reflectores y selfies, se van al territorio.

Eso pienso yo. ¿Usted, qué opina? La política es de bronce.