Cada 30 de marzo nos convoca una deuda histórica. El Día de las Trabajadoras del Hogar, es un acto de justicia elemental: reconocer a las trabajadoras del hogar como la columna vertebral que sostiene no solo nuestras casas, sino la economía entera de este país.

Como feministas, hemos repetido que “lo personal es político”. Sin embargo, durante décadas, el trabajo del hogar ha sido empujado al rincón de lo invisible, de lo “natural” o, peor aún, del “afecto” para justificar la falta de derechos laborales.

Hoy, sostengo con firmeza que no hay democracia posible si las mujeres trabajadoras del hogar que muchas veces no tienen quien las cuide legalmente. Es fundamental decir las cosas como son: gracias a ellas, las familias avanzan. Gracias a su labor minuciosa, la infancia crece con cuidados, las personas mayores mantienen su dignidad, las mujeres podemos salir a trabajar con la tranquilidad de que nuestro hogar se queda en buenas manos y el resto de la fuerza laboral puede salir a producir. Sin la gestión del hogar, el mundo se detendría en seco. Pero este agradecimiento no puede quedarse en palabras bonitas o en el “es como de la familia”. El afecto no paga facturas.

El reconocimiento real pasa por la formalidad. Hablamos de salarios dignos, de inscripción a la seguridad social, de vacaciones pagadas y de jornadas limitadas. Hablamos de erradicar la discriminación estructural que todavía asume que este trabajo vale menos por ser realizado mayoritariamente por mujeres, muchas de ellas racializadas o migrantes.

Sus derechos no son negociables. Reconocerlas es un compromiso ético para las y los empleadores y una obligación jurídica para el Estado. Que este día sirva para entender que la prosperidad de nuestras familias no puede seguir construyéndose sobre la precariedad de quienes las cuidan.

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Justicia social es trabajo del hogar digno. Por ello, es momento de pasar del agradecimiento a la acción: juntas y juntos impulsemos una cultura de respeto, formalidad y plenos derechos para quienes sostienen muchos hogares.

Jennifer Islas. Política y conferencista.