La historia reciente de los accionistas y socios de W Radio es la siguiente:

Miguel Alemán Magnani compró a Grupo Televisa el 50% de las acciones de la radiodifusora. La transacción fue por más de mil 200 millones de pesos (700 mil por el valor de las acciones y el resto en un dividendo de años acumulados que nunca se pagó). El empresario nunca pudo pagar a Televisa el acuerdo de compra de acciones a Grupo Televisa; Alemán fue demandado por Televisa, se esperaba un choque de dos grupos empresariales poderosos pero el presidente medió el pleito para que no escalara.

Miguel Alemán Magnani hoy está huido, fuera de México, dicen sus abogados que está en Francia por problemas legales por su aerolínea en quiebra, Interjet.

Alemán Magnani sigue al día de hoy en el Consejo Asesor Empresarial del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Carlos Cabal Peniche, socio de Miguel Alemán, entró al quite y desembolsó el dinero, así ambos se hicieron del control de W Radio. Dueños del 50% se dieron cuenta que la dirección editorial estaba en manos del otro socio propietario del 50%, PRISA de España. Cabal Peniche y Alemán Magnani quisieron cambiar el acuerdo de accionistas y llegaron a entrar con violencia a las instalaciones de W Radio. La toma nunca llegó a nada, perdieron, PRISA controla hoy en día la estación en su dirección editorial.

Hoy Darío Celis en El Financiero reporta que otro integrante del Consejo Asesor Empresarial del presidente está negociando entrar como socio a W Radio, Daniel Chávez dueño de los hoteles Vidanta.

Daniel Chávez, normalmente de bajo perfil, se hizo famoso por el escándalo mediático que inició Mexicanos Contra la Corrupción en conjunto con Carlos Loret de Mola acerca de la casa que rentaba en Houston el hijo mayor del presidente: Daniel Chávez, por medio de sus hijos resultaron ser los empleadores de José Ramón López Beltrán y se cuestionó muchísimo su papel como amigo del presidente e integrante del Consejo Asesor Empresarial.

Daniel Chávez no tiene ninguna experiencia en medios. Pareciera (dándole el beneficio de la duda a Darío Celis) que su único interés en W Radio es que está enojado con Carlos Loret de Mola.

El dueño de Vidanta se equivoca, ya que, estamos seguros en Barruntos Políticos que el presidente no le ha pedido entrar a medios de comunicación. Mucho menos usar su gran poder económico para venganzas contra un periodista.

El presidente debe tener cuidado en no estar generando otra mafia mediática, ya que algo importante para la industria es que los dueños y socios de los medios no usen sus participaciones e influencia en esas empresas para venganzas personales ni para conseguir contratos que nada tienen que ver con el periodismo.

Carlos Loret de Mola debe estar entretenido viendo este tema, solo al estar mirando de lejos cómo acaba esto y sobre todo está esperando que Chávez entre a W Radio y en efecto lo corran para, sin seguir diciendo nada, generarle otro problema a Andrés Manuel López Obrador.

Urge que el presidente se pronuncie sobre la ausencia de Loret de Mola en su programa y con eso mandarle una señal a Daniel Chávez, a quien por lo visto le urgen no señales sino mensajes directos porque por lo visto no entiende nada.