Este año vaya que va rápido. Vertiginoso. Estamos casi llegando a marzo, sorprendentemente. Por cierto, es el mes en que las campañas políticas  arrancan, supuestamente.

Y digo supuestamente porque las campañas, sobre todo la de Claudia Sheinbaum ya empezó desde hace mucho tiempo, hay que reconocerlo. No podemos olvidar sus viajes de placer según ella que cada domingo hacía cuando era jefa de gobierno de la capital. Ahora, realmente empezará la contienda, porque estarán incluidos los debates y esa será la parte más interesante por ver desde mi punto de vista.

Claudia Sheinbaum, me parece, sigue estancada... en su zona de confort. Probablemente algunos me dirían que es porque ella sí se apega a los lineamientos del INE y acata que todavía no se arrancan en forma las campañas.

Ella sabe que apegándose al mismo discurso y a la misma narrativa de López Obrador se siente cómoda.

Me encantaría, por supuesto,  poderle oír alguna nueva propuesta, una nueva idea, algo que no se parezca en nada a Morena.

¿Todavía tiene tiempo? Es posible que sí.

Sin embargo, ayer vi un fragmento de una entrevista que le hicieron en una especie de rueda de prensa, con rostros de periodistas refrescantemente nuevos, y uno de ellos le cuestionaba si Claudia seguiría con el mismo discurso del presidente de “abrazos, no balazos”.

Claudia tiene un gran defecto, y es tan como yo: Se le nota cuando algo le enoja, le incomoda, se le nota cuando está acorralada o se siente así.

Ante esa pregunta, su incomodidad  no fue la excepción.

Pero más allá de eso, más allá de que Claudia no puede fingir que no está molesta, es algo que es muy de ella y no está mal ni tampoco bien.

En realidad que me pasa lo mismo, me cuesta mucho ocultar cuando estoy enojada, sinceramente. Ella dijo y afirmó con toda seguridad que el presidente es muy puntual en revisar los temas de seguridad cada quince días.

Me imagino que cuando Andrés Manuel López Obrador la escuchó decir esto, pues al otro ojito le dio “tutupiche”, porque nuestro mandatario no se ha cansado de decirnos que desde la madrugada todos los días se sientan a ver temas de seguridad en Palacio Nacional.

Pero Clau dijo que no, que es cada quince días.

A mi parecer, existe una falta de comunicación interna entre el presidente y la futura candidata a la Presidencia de México.

Y a pesar de que ella tiene la consigna de repetir las mismas frases que AMLO y las mismas palabras clave: “conservadores-neoliberales-mafia del poder-los de la derecha-los de la oposición” no está habiendo una buena comunicación entre ambos o si la hay es muy en lo oscurito pero no es la adecuada.

Digo, yo comento esto porque veo a Claudia Sheinbaum un poco extraviada, pero quizá ya en marzo encuentre el rumbo y el elemento sorpresa que haga que a todos nos impacte lo que dice o nos llame la atención alguna propuesta nueva o verla un poco más fuera de su forma de ser.

¿Veo posible esto?

Sí, siempre y cuando AMLO se lo permita. No solamente es que no se les vea juntos a Claudia y al mandatario como para que la gente borre de su mente que son casi la misma cosa y que él la controla a ella.

Se trata de que Claudia marque una tendencia personalísima siempre y cuando deje a un lado de repetir las mismas cosas y palabras que dice el presidente quizá adquirirá una escénica y un sello propio.

Y es que todas estas palabras que menciona López Obrador todos los días  son muy de él, muy características de él, por lo que cuando Claudia las repite hace evidente que solo está imitando al hombre que más admira (dicho por ella) que  es al presidente de México.

Los bots morenistas, mientras tanto, y cambiando un poco de tema, se han visto bastante tendenciosos en redes sociales.

La presencia de Xóchitl Gálvez en España les enojó mucho y tampoco evitan hablar de ello. Hacen, más bien, muy evidente que les molestó aquello y por eso el constante ataque contra ella.

Deberían también saber disimular sus enojos y rabietas, porque se vuelven muy obvios y no les funciona ya, al menos en redes.

También ellos deberían de aprenden a disimular los enojos y la frustración.

Tenemos ganas de paz, todos tenemos ganas de obtener la paz... de sentirla. Pero necesitamos seriedad. Ya es momento de aterrizar en la seriedad un poco lejos de rabietas y desatinos.

Y enfocarnos bien en estas elecciones, que ya se acercan.

Es cuanto.