En vísperas del arranque oficial de la campaña, Claudia Sheinbaum inicia con el pie derecho. Ayer, a través de un medio de circulación nacional, Buendía & Márquez publicó su encuesta mensual. Este estudio, de hecho, tiene muchas características similares a las demás. De entrada, confirma la tendencia holgada a favor de la causa de Morena y, de paso, ratifica el dominante paso que, a estas alturas, podemos ir calificando como decisivo en la carrera por la silla presidencial. Lo denominamos así, pues el balance de cada mes no solamente se consolida, sino que aumenta con indicadores tan confiables como el que divulgó El Universal.

Así que, con ello, Claudia Sheinbaum arribará al Zócalo de la Ciudad de México para arrancar la campaña, como atestiguamos ayer, con una ventana imponente en las encuestas de opinión pública. De hecho, como ha venido aconteciendo, Morena promedió los datos de intención del voto más altos como partido. Hablo de más del 51% a su favor. Por otra parte, los partidos aliados del lopezobradorismo promedian 3 y 5%. Hablamos, con mayor exactitud, de 59%. Caso contrario, la oposición suma—en conjunto— solo el 36%.

Eso significa que, pese a la guerra sucia, Morena sigue conservando un apoyo social inmenso. De hecho, todos nos dimos cuenta de la andanada que puso en marcha la derecha. Se pronunció, en efecto, con ataques frontales al presidente López Obrador. No está de más recordar que AMLO, para el proceso de transformación, sigue siendo el mayor activo y referente del movimiento. Eso lo muestran claramente los altos índices de popularidad. Por eso el afán de buscar tribuna con él. Ayer, a propósito, el mismo Ken Salazar, en una visita a Michoacán, desmintió que exista una investigación contra el mandatario. No hay tal cosa. Es una manipulación, la misma Casa Blanca lo aclaró con su vocero.

Pero la derecha, se sabe, utilizará cualquier mecanismo, que no quede duda de ello. A pesar de los intentos, ninguna manipulación trasciende. Está comprobado que, entre más atacan al presidente, más se afianza con el pueblo de México. Al mismo tiempo, eso fortalece la carrera presidencial de Claudia Sheinbaum. Como sabemos, estamos inmersos en la antesala de una campaña electoral. De hecho, se espera un espiral de propuestas de la abanderada del lopezobradorismo para seguir profundizando las políticas públicas de la 4T. Sheinbaum, en ese sentido, sí ha sabido aprovechar cada espacio para ir hilvanando su plataforma de gobierno.

Eso lo reafirmó con la lista de candidatos plurinominales al legislativo federal. Así lo precisó con cada uno de los referentes que integran ambas cámaras legislativas. Sheinbaum busca ganar el mayor número de posiciones y distritos. Ahí, sin lugar a dudas, está la clave para construir el segundo piso de la 4T. De hecho, las propias encuestas lo anticipan. Hoy, a unos días de que inicie la campaña, la oposición está contra las cuerdas. Su obsesión por manufacturar instrumentos de manipulación sigue sin funcionar. Las razones que tiene el Frente, se saben, es la falta de respaldo social.

El PAN, por ejemplo, es el partido que mayor proporción promedia del Frente. Tiene una estimación del 21%, seguido del PRI con 14%. Y como habíamos previsto, el PRD está al filo de perder el registro. Si consideramos que el 1% votará por ellos, el Sol Azteca está viviendo sus últimos momentos de una larga agonía, producto de sus malas decisiones. Desaparecerá, no hay duda de ello. De hecho, cada día es un calvario para el PRD; saben que, de un momento a otro, están destinados al ocaso. Será una pena, por lo que significó en alguna época el partido de la revolución democrática. He ahí el costo político tan alto que están pagando por haber pactado con el conservadurismo.

Lo que también pasará, a todas luces, es la victoria contundente de Morena en la elección presidencial. Claudia Sheinbaum se impondrá con mucha categoría y nivel. Está preparada para ello. Tiene la madurez y la habilidad para encarar un proceso de esa naturaleza. El viernes, por ejemplo, demostrará el poder de convocatoria y, por supuesto, el respaldo social de millones de mexicanos. El Zócalo retumbará, que no quede duda de ello. De hecho, llegará a la cita puntual en el corazón de la patria con una ventaja imponente en las encuestas. Se trata, ni más ni menos, de una magnitud cuya proporción es imposible de superar, pese a la insistencia de la guerra sucia que, desde luego, sabemos que viene del Frente Amplio por México.

Con una Xóchitl derrotada y un Frente en decadencia, Morena ganará— sin temor a equivocarme— ocho de nueve entidades federativas y gran proporción de espacios legislativos, lo mismo que la joya de la corona. Hablamos de la silla presidencial.