(Las listas que siguen las hizo la inteligencia artificial, ChatGPT. Yo solo las sinteticé).
I. PRIMERA LISTA. Mexicanos y mexicanas actualmente con méritos para estar en top mundiales amplios por su especialidad
Cine: (i) Guillermo del Toro, uno de los directores más influyentes del cine contemporáneo. (ii) Alfonso Cuarón, referencia mundial en dirección. (iii) Alejandro González Iñárritu, top absoluto en cine de autor global. (iv) Emmanuel Lubezki, quizá el director de fotografía más influyente del siglo XXI. (v) Salma Hayek, estrella global muy consolidada.
Política y liderazgo global: (i) Claudia Sheinbaum, una de las políticas más influyentes del mundo con reconocimiento internacional en agenda climática y gobernanza. (ii) Andrés Manuel López Obrador, referente de liderazgo político personalista latinoamericano en el siglo XXI.
Medio ambiente y ciencia: (i) Cristina Mittermeier, cuya influencia va más allá de la fotografía conservacionista: incide en política ambiental global. (ii) Gerardo Ceballos, científico clave en el estudio de la sexta extinción. (iii) Rodolfo Dirzo, líder global en biodiversidad y cambio climático.
Economía y finanzas: Solo Carlos Slim, referente empresarial mexicano absoluto por su capacidad de interlocución directa con el poder financiero global.
Deporte: (i) Isaac Torito del Toro, en 2025 subcampeón del Giro de Italia y hoy lunes empezó su temporada ganando la primera etapa del UAE Tour. (ii) Osmar Olvera, de los mejores clavadistas del mundo. (iii) Alegna González, competitiva en los 20 kilómetros de marcha. (iv) Andrea Becerra, brillante en tiro con arco. (v) Saúl Canelo Álvarez, exitoso y famoso, aunque a la baja. (vi) Sergio Checo Pérez, quien se mantiene en la máxima categoría del automovilismo.
II. SEGUNDA LISTA. Mexicanos y mexicanas que pueden en 2026 defender un top-10 mundial en su disciplina
Cine: Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu, Emmanuel Lubezki y —con menor probabilidad— Salma Hayek.
Política global: Solo Claudia Sheinbaum.
Medio ambiente: Cristina Mittermeier, Gerardo Ceballos y Rodolfo Dirzo.
Deporte: Isaac del Toro y Osmar Olvera.
III. TERCERA LISTA. Mexicanos y mexicanas que podrían estar en el top-10 mundial en 2030
Probabilidad altísima (casi certeza), solo Guillermo del Toro. En 2030 será una de las referencias obligadas al hablar del cine de finales del siglo XX e inicios del XXI.
Probabilidad muy alta, Claudia Sheinbaum. Si su sexenio termina con estabilidad, con la inseguridad razonablemente bajo control y cumple con metas climáticas, se consolidará como una de las líderes más influyentes del mundo emergente. Es probable que prolongue su influencia más allá del actual sexenio, debido a que casi con certeza se le ofrecerá encabezar espacios multilaterales.
Probabilidad muy alta, Isaac del Toro. Tiene opciones reales de ganar el Tour de Francia, medallas mundiales y olímpicas. En 2030, a los 27 años, será todavía muy joven.
Probabilidad muy alta, Emmanuel Lubezki. Para 2030 puede consolidarse como el director de fotografía más influyente de su era.
Probabilidad alta, Cristina Mittermeier. Ya está en la cima; hacia 2030 puede ser la figura más influyente del mundo en narrativa visual ambiental. Su trabajo, que conecta ciencia, imagen y activismo global, le permite incidir en políticas globales.
Probabilidad alta, Gerardo Ceballos. Su trabajo sobre extinción y biodiversidad ganará centralidad.
Probabilidad: media-alta, Osmar Olvera. Si mantiene su forma podría llega a ser el clavadista más consistente en su generación.
Probabilidad: media-alta, Alfonso Cuarón. Menos prolífico que Del Toro, cada proyecto suyo reconfigura el lenguaje cinematográfico.
Probabilidad: media-alta, Salma Hayek. Más que por actuación, por su posible crecimiento como productora.
Los riesgos para no llegar a las listas de la élite global en 2030
Isaac del Toro podría fallar por las lesiones y desgaste físico temprano —empezó muy joven a competir en el primer nivel—.
Claudia Sheinbaum enfrenta desafíos complejos: Una economía presionada por grupos de poder económico que se niegan a invertir, más por ideología y pasión política que por condiciones normales de mercado; con diálogo e incentivos habrá más inversión privada para que el crecimiento se acelere, lo que es fundamental en el financiamiento de los programas sociales. Otro obstáculo es el de, por razones políticas, no cumplir con las metas climáticas.
A Cristina Mittermeier podría restarle influencia la saturación del discurso ambiental.
Guillermo del Toro enfrenta como principal riesgo que los cambios en la industria (streaming, IA) desplacen al cine de autor.
Gerardo Ceballos podría perder relevancia por la falta de traducción de su trabajo en políticas públicas concretas.
Osmar Olvera, las lesiones o la pérdida de consistencia técnica podrían alejarlo de los talentos chinos o europeos dominantes.
Alfonso Cuarón perderá relevancia si no acorta sus largos periodos sin filmar.
Emmanuel Lubezki solo podría ceder importancia relativa en su industria debido a la transición tecnológica hacia cine virtual / IA.
Salma Hayek podría no estar en las grandes listas mundiales si su influencia se percibe más como simbólica que transformadora.
IV. CUARTA LISTA. Mexicanos y mexicanas con probabilidad de volverse figuras históricas
Guillermo del Toro: candidato más claro a figura cultural mexicana universal del siglo XXI.
Claudia Sheinbaum: Figura con enorme potencial de ser histórica. Ya ha avanzado bastante en ese camino, que pavimentará y recorrerá más velozmente si afina su desempeño en los temas climáticos.
¿Y dónde queda AMLO? El lopezobradorismo podría estudiarse en el futuro como modelo político, pero depende de lo que Claudia Sheinbaum haga con la herencia que recibió —hasta ahora la ha cuidado con lealtad—. El gran logro de López Obrador fue la reducción de la pobreza, pero su mancha es ambiental: es muy difícil justificar la destrucción de selvas por un proyecto, el Tren Maya, con escasa viabilidad económica.
Conclusión
México produce figuras de gran peso global sobre todo en cultura, específicamente cinematográfica —Del Toro, Cuarón, Lubezki— y, desde la llegada de la izquierda al poder, también en política.
El lugar de nuestro país entre las grandes naciones se concentra en lo que haga Sheinbaum, particularmente en cómo resuelva los desafíos económicos, de seguridad y, muy en especial, los ambientales.
La protección de bosques, selvas y mares ha quedado en segundo lugar frente a temas más urgentes, o que parecen serlo en el corto plazo, como la seguridad, el combate a la pobreza y el crecimiento. Pero el mundo juzga a México también por lo que aporta a la solución del enorme problema que es el cambio climático, uno de los ejes que casi seguramente definirán el siglo XXI.
Claudia Sheinbaum ha sido científica con un enfoque ambientalista. El mundo espera que concilie la agenda climática con las tareas en seguridad, combate a la pobreza y crecimiento.
La clave es integrar, no contraponer, las agendas. Desde luego, la presidenta no tiene por qué someterse a exigencias ambientalistas maximalistas o fanáticas que ignoran la viabilidad económica y el desarrollo social. También resulta fundamental que Sheinbaum no avale proyectos que supuestamente garantizan desarrollo regional y miles de empleos, promesas que, como tristemente sabemos, con frecuencia no se cumplen, ya que suelen ser negocios que solo degradan irremediablemente los ecosistemas y poca utilidad social tienen cuando empiezan a operar. Son actividades económicas, en muchos casos que responden a la rentabilidad de corto plazo y no al interés público y a la protección de la biodiversidad.


