¿Qué tanto tienen que ver Movimiento Ciudadano, el corazón coreano y Jerónimo Ponce III? Pareciera que muy poco; sin embargo, resulta y resalta que hace un par de días a la fecha se generó una polémica entre el actor y comediante Fernando Bonilla que recientemente se catapultó a la fama por interpretar el personaje de Jerónimo Ponce III en la serie de La Oficina, y MC, ya que el partido publicó en sus redes sociales una propaganda en donde salía Jero haciendo el famoso corazón coreano (o finger heart) con una frase a favor del gobierno de Nuevo León, situación que molestó a Bonilla, quien salió rápidamente a comentar su enojo en redes sociales y hacer videos en contra de dicha publicación.

Tal ajetreo digital de dimes y diretes desató una ola de memes y críticas de las audiencias, así como de varias y varios influencers y medios hacia el partido político (MC), por un lado, al considerar dicha acción como un error de marketing que le costó al llamado movimiento naranja ser “funado”, así como para el actor/comediante que fue tildado de arrogante y creído, pues se consideró para muchas y muchos que su actuar fue un arrebato (casi infantil), ya que, como tal, no se usó su imagen per se, sino la del personaje que interpreta, que muy probablemente, como se le ha señalado por sus detractores, ni siquiera le pertenece.

No obstante, dicha controversia dejó entrever diferentes situaciones dignas de pensarse; una de ellas es: ¿una actriz o actor (o en este caso un comediante) tiene derecho a vetar a las y los personajes que interpreta (sean de su propiedad o no) de la esfera de lo político? Es decir, ¿es legítimo para un actor o actriz extrapolar sus convicciones políticas a los papeles que interpreta, o dicho reclamo debe provenir de el o el dueño del personaje, quien debiera solicitar la queja en un determinado caso por mal uso de su propiedad intelectual? Aquí existe un problema complejo y complicado entre lo legal y lo legítimo.

Por otro lado, reflexiono sobre si realmente existe una especie de extractivismo o abuso de la imagen del gerente de Jabones Olimpo sucursal Aguascalientes por parte de los na-na-na o simplemente fue una —queja justa— por parte de un actor que fue más allá de lo que se esperaba. En ese orden de ideas, ¿realmente se vieron “muy” gandallas o ingenuos los estrategas digitales de Movimiento Ciudadano al subestimar que el uso sin consentimiento de un personaje famoso para hacer propaganda a los gobiernos emanados de sus filas no iba a tener repercusiones y más cuando dicho actor se asume en sus preferencias políticas como: “de sangre roja y el corazón a la izquierda”, aunado a que su padre fue un actor que se reconocía como crítico al sistema político antidemocrático instaurado por el PRI durante el siglo XX?

Hacer comunicación política no es sencillo, y menos digital, porque no es tarea fácil impactar favorablemente entre el electorado con material creativo y novedoso, y pensar solo en hacer contenido por montarse a trends que muchas veces traen más repercusiones que likes no es la opción. Seguramente habrá quien diga que está bien en ello, que lo que importa es que se hable bien o mal, pero que se hable al final. No coincido del todo con dicha apreciación, pero bueno, el madrazo puesto por Bonilla a MC nadie se los quita de momento y dejará precedente para que los demás partidos políticos pongan sus barbas a remojar.