Es posible que los resultados del peritaje tarden porque son evaluaciones minuciosas. La propia presidenta, que atiende el tema con responsabilidad, echará mano de cualquier mecanismo que ayude a esclarecer lo que pasó. Mientras eso pase, no podemos interpretar ni realizar un prejuicio de lo sucedido. De hecho, la oposición busca llevar agua a su molino al aprovecharse de las circunstancias.
No generalizamos, pero sí la mayoría de la derecha, por lo menos sus personajes más visibles, buscan tribuna al intentar manchar la imagen de la presidenta constitucional. Así se manejan, por ejemplo, los entornos de algunos medios de comunicación como el caso del periódico Reforma. Ese medio, de hecho, no es la primera vez ni será la última que intente calumniar con fabricaciones las acciones. Basta ver el lado mezquino de cómo hacen politiquería. En tal situación, eso no se llama libertad de expresión, sino lingüística visceral que, dicho sea de paso, se combate con la verdad.
La propia presidenta, antes de cerrar el año, salió a escena a desmentir las falsedades que afirmaban dos medios de comunicación nacionales. Uno de ellos es Reforma. De hecho, pareciera una guerra sucia sincronizada en la que se van sumando cuadros de la misma oposición. Eso lo confirman los mensajes, las posiciones y hasta los “datos” que, según ellos, son concluyentes a temas de corrupción en la construcción. Eso es una mentira. Si hay algo que ha caracterizado al proceso de transformación es la honestidad y la responsabilidad, lo mismo que la transparencia en la rendición de cuentas. De ese modo, será un factor determinante el peritaje que se concrete a través de la Fiscalía General de la República. Por eso, el detalle sustancial es esperar los tiempos.
Molestos por ello, la oposición no entiende de razones ni mucho menos de sensatez. Atacan a la presidenta sin ningún fundamento. La misma empresa TV Azteca, propiedad de Ricardo Salinas, ha llegado al máximo grado de cinismo. No hay, a propósito de ello, ninguna advertencia de especialistas sobre la construcción del Tren Interoceánico. Eso es fácil de verificar. Por eso, la propia Sheinbaum ha puesto al descubierto las maquinaciones de la oposición que, como carroñeros, se han lanzado a rajatabla para tratar de desestabilizar la gobernabilidad. Lo hacen con el engaño, la mentira y la difamación con una extensa gama de publicaciones falsas y tendenciosas. De ese modo, la única información que podemos confiar, queda claro, es la que divulgan las instituciones del Estado.
Al final, la inmensa mayoría de la población confía en la honestidad con la que se maneja la presidenta constitucional, Claudia Sheinbaum. Eso, de plano, pulveriza cualquier andanada de la oposición. De hecho, la legitimidad con la que gobierna la 4T es, al cierre del año, una cifra que promedia los 74% de respaldo ciudadano. Sabemos que la derecha cuenta con muchos recursos para financiar y propagar mentiras; sin embargo, quienes tenemos algún espacio de participación, por congruencia y ética, tenemos la obligación de desmentir las falsedades del PRIAN. Esa misma responsabilidad, como ciudadanía, nos da margen para darle todo el respaldo a nuestra jefa de Estado. En efecto, como pueblo organizado y consciente, le refrendamos nuestro voto de confianza a las políticas públicas que trazó desde un principio Claudia.
Ella, una mujer íntegra y de principios, transita por esa línea de la verdad. Tengamos la seguridad que, cuando los tiempos lleguen, será ella misma quien saque a la luz pública los pormenores a los que lleguen a concluir las autoridades correspondientes. Hay que estar convencidos de ello. Se llegará al fondo. Mientras eso llegue a su cauce, sobra decir, podemos calificar las acusaciones de la derecha como una andanada que no ha penetrado en el ánimo ciudadano porque, además de que reina la transparencia, hay claridad en todas las obras que se han puesto en marcha. Todas ellas, por cierto, han venido a revolucionar de manera inmediata. Por eso lo demás, que debemos entenderlo como la infamia, está fuera de lugar.
Y Claudia, que no se rasgará las vestiduras con la oposición ni entrará en debate con ellos, tiene toda nuestra confianza. Sí, hablamos de un apoyo abrumador del pueblo de México que confía en su profesionalismo y amor al territorio nacional. De lo demás, que hay prestar solamente atención, pero no hacer caso, es no caer en la desinformación. Afortunadamente, se ha roto esa barrera de la enajenación. El órgano de información de la propia mañanera, en efecto, es la herramienta de primera mano para desenmascarar esa telaraña de infamias que edifica miserablemente la oposición.
Todo nuestro apoyo a la presidenta de México. Creemos en ella, en su trabajo.


