El presidente de México ha solicitado al nuevo propietario de Twitter limpiar esta red social de bots y corrupción. Creo que Andrés Manuel se decepcionará en cuanto Elon Musk empiece a operar tal empresa.

Me parece que más bien se concretarán las esperanzas del señor Chumel Torres —precandidato presidencial de la alianza entre el PRI, el PAN y el PRD—, quien desea que Musk elimine las cuentas de la gente de izquierda que apoya en Twitter al presidente López Obrador.

Y es que, política e ideológicamente hablando, Elon Musk y Chumel Torres son iguales. Hay diferencias entre ellos —el primero es inteligente y tiene mucho dinero—, pero en lo relacionado con su visión de la sociedad son idénticos. Veamos.

Para explicar por qué Chumel y Musk son tan parecidos, recurriré a un artículo del diario Clarín, de Argentina, donde están espantados ante la posibilidad, absolutamente real, de que Twitter se convierta en “un lugar aterrador” con Elon Musk.

Tal espanto recorre las redacciones argentinas, pero también las de Estados Unidos, específicamente la del New York Times, el periódico más influyente del mundo donde “uno de los editorialistas estrella” ha advertido que Twitter, que nunca ha sido un espacio para el debate racional, se pondrá peor todavía, inclusive “mucho peor”.

En Clarín citan la opinión de Greg Bensinger, integrante del comité editorial del mencionado rotativo estadounidense. Para esta persona, una vez que Elon Musk controle plenamente Twitter esta red social se convertirá en “un lugar aterrador”.

Y es que, según el señor Bensinger, el empresario Musk usará la red social “para atacar a sus críticos, avergonzar a personas por sus cuerpos, desafiar las leyes bursátiles”.

Musk parece una fichita, sí, como el presidenciable Chumel. Dice el articulista del New York Times:

√ “Musk no ha sido un gerente responsable de las empresas que supervisa: Tesla, SpaceX, Neuralink y The Boring Company”.

√ “En los primeros meses de la pandemia, Musk eludió a los funcionarios de salud —calificó sus mandatos de resguardarse en casa como ‘fascistas’— al obligar a los trabajadores de Tesla a volver al trabajo, una violación de las normas sanitarias locales”.

√ “Tesla ha sido perseguida durante años por denuncias de abusos racistas, discriminación y acoso sexual”.

√ “Varias mujeres que trabajaron como pasantes en SpaceX hicieron señalamientos similares sobre una actitud relajada hacia el acoso sexual”.

√ “Una agencia reguladora de California demandó a la compañía por una serie de reportes de discriminación racial contra cientos de empleados”.

√ Se acusa a Musk de haber pedido a sus trabajadores que tuvieran la “piel dura” en caso de sufrir acoso racial en el trabajo.

√ “Muchos empleados de Twitter estén horrorizados ante la idea de que Musk dirija la empresa”.

Musk, como usuario de Twitter, ha hecho “bromas sobre la anatomía de las mujeres y tuvo que borrar un mensaje antisindical dirigido a los trabajadores de su fábrica”.

√ Con Musk “es probable que los usuarios serios reciban ataques más frecuentes de trols y bots”.

√ El articulista del New York Times espera que Musk “hablara en serio cuando dijo que derrotará ‘a los bots de spam o moriría en el intento’…”, pero por el tono de su escrito el señor Greg Bensinger no parece optimista.

√ “Las usuarias de Twitter, en particular, deberían estar preocupadas en caso de que Musk lleve su aparente desdén por las mujeres a la empresa que está a punto de adquirir”.

√ “Y todo el mundo debería estar inquieto con la posibilidad de que Musk rehabilite a Trump, quien ha utilizado con destreza las redes sociales para difundir información errónea y peligrosa sobre covid, para mofarse de sus enemigos y poner en duda la integridad de unas elecciones libres y justas”.

Ese es el pronóstico, Andrés Manuel. Mucho me temo que con Musk la red social se convertirá en el imperio de la discriminación y los chistes vulgares.

Ni hablar, Chumel Torres llegará al 2024 con mucha ventaja sobre candidatos o candidatas con ética, que no pelearán en su terreno en la red social chumelizada por obra y gracias del dinero de don Elon Musk.

Como no hace sentido económico la adquisición de Twitter, no hay duda de que Musk ha invertido tanto en una empresa cuya rentabilidad no lo justifica no para hacerla negocio en sí misma, sino más bien para impulsar un proyecto político conservador y hasta trumpista en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos —y después en el resto del planeta, destacadamente en México, donde Twitter se convertirá en el peor enemigo de la izquierda.