Podemos decir que, de manera oficial, la presidenta de México arrancó la gestión de su tercer año de administración. Hace poco, dirigiéndose al pueblo, hizo un recuento de las acciones que siguen consolidando al país. Entre cifras y datos alentadores, detalló cómo hemos ido caminando por la dirección correcta, mayormente ahora que el desarrollo social es elogiado no solamente por los mexicanos y mexicanas, sino en las más altas esferas del plano internacional. De hecho, la confianza que proyecta la mandataria ha hecho posible que muchas aterricen en esa ardua competencia tecnológica a la que nosotros, con trabajo y esfuerzo, hemos sabido adaptarnos cuando lo sofisticado se vuelve un mecanismo o herramienta de uso diario. Siendo así, estamos hablando de plataformas que contribuyen al sector económico. Incluso, el informe de actividades de la jefa de Estado nos dice mucho de lo que se está trabajando en muchas áreas de oportunidad que valoramos como indispensables y, desde luego, atractivas para su aprovechamiento.
Con esa premisa, basándonos en los resultados, podemos decir que México, de manera rápida, se está acoplando a la dinámica de una agenda internacional. El G20, por ejemplo, es uno de esos marcos que reúne a muchas superpotencias. Precisamente allí, con jefes de Estado, secretarios y comisionados de primer nivel, hay un intercambio de ideas sobre temas fundamentales que, entre la sociedad, encuentran una resonancia y una influencia preponderante. No faltan, ahora que se confirmó la asistencia de naciones de avanzada, que salgan a flote propuestas para jalar las inversiones. Lo más sustancial de este periodo del G20 para México fueron los acuerdos que se alcanzaron para darle seguimiento a uno de los tópicos que puede leerse como el más sobresaliente. Nos referimos a la inteligencia artificial y a todo el entorno que se propaga por su irrupción.
Y Marcelo Ebrard, quien participó directamente en reuniones y encuentros privados, podemos decir que le ha rendido buenas cuentas a la presidenta. En algunos casos, por ejemplo, se concretó el seguimiento a la relación diplomática y comercial con muchos países. Entrando en más detalles, específicamente con Asia y la Unión Europea, se signaron compromisos para trabajar los temas de una agenda común. Todas esas naciones, de hecho, asumieron que el principal desafío que hay que atender a la brevedad son los rasgos de una inteligencia artificial que se encuentra en su máximo apogeo. Explicando un poco esa incursión, en cuanto esto avanza más y más, mucho de eso se cumple con la capacidad de un país que ha ido encontrando el camino correcto. Un aire de cambio, que bien vale la pena mencionar, es la expansión de estos mecanismos que manejamos en empresas, compañías y hasta en las oficinas administrativas de algunos gobiernos que ponen en marcha estos recursos para agilizar la labor, pero sobre todo para ser más competentes.
Sobra decir que a unos días de haber concluido uno de los marcos internacionales más importantes como el G20, esto, ya lo hemos comprobado, deja una enorme influencia que el gobierno de la 4T sabe poner en funcionamiento con un andamiaje digital en ese incipiente trabajo. Siendo eso lo que podemos recalcar, haciendo un corte de caja de lo que concretamos en la sede del G20, que se llevó a cabo en California, Estados Unidos, podemos asegurar que nuestra participación influyó al generarse toda clase de comentarios positivos por la labor que viene encabezando la presidenta. Es, por así decirlo, como una misión estratégica que supo comisionar a un personaje clave de este progreso en la economía. Habiendo muchas expectativas, en efecto, se acordaron visitas. Al ser una maniobra habilidosa, queda claro que esa coyuntura funcionó como una enorme vitrina para que más naciones pongan los ojos en nuestras tierras ahora que la industrialización está en su mayor apogeo. Inclusive, logramos afirmar que la simpatía que ha ganado el proyecto de la 4T es un motor que suministra alianzas para atraer a los inversionistas.
Esa y otras buenas noticias giraron en el entorno del G20, que se llevó a cabo en el vecino país de los Estados Unidos. Además de los acuerdos que se signaron, de vital importancia, fue que se abordó la irrupción de la inteligencia artificial y sus alcances ahora que estos recursos se prolongan. De hecho, se han ido abriendo nuevos frentes de desarrollo que, desde luego, son aplaudidos y reconocidos por la capacidad. El IMPI, por ejemplo, ha sido testigo del nacimiento de nuevas patentes. Inclusive, el mismo Ebrard ha fijado su posición para decir, con toda la experiencia que ha ido acumulando, que estamos en presencia de una agenda que refrenda el crecimiento tecnológico; nosotros hemos sabido acoplarnos a ello mostrando ese interés, pero sobre todo la apertura que está definiendo el ecosistema global con cadenas de valor ahora que se abren las puertas con más naciones para invertir.
Y, por si eso fuese poco, los efectos de la reunión del G20, al menos para México, fueron inmediatos por los acuerdos que selló Ebrard. Él, al ocupar esa posición de primer nivel y aprovechando la presencia de Howard Lutnick, hizo posible su visita a nuestro país. Ayer, en efecto, él, junto a la presidenta y Marcelo, departieron en Palacio Nacional. Las razones, obviamente, tienen que ver con la agenda económica que ambas naciones comparten y, de paso, la inmensa sociedad que tienen en rubros de exportación e importación.
